miércoles, mayo 27, 2009

Viento


Fotos:Amanda

Si te sirve negarme, lo consiento,
no soy y nunca he sido,
ni sangre, ni portento, ni alarido,
ni carne, ni alimento,
ni consuelo, ni rabia, ni tormento,
ni cimiento, ni fruto, ni latido,
ni beso, ni regreso, ni gemido,
ni llanto, ni escarmiento,
ni lágrima de sal, ni alumbramiento,
ni fiebre, ni estampido
tiznando el universo de tu aliento,
ni espanto de rencor despavorido,
ni pésame, ni olvido…
sólo viento.


Incluido en Llevarás...

miércoles, mayo 20, 2009

Amor-niño


A. Kawasaki.

El amor es un niño adolescente
de indócil rebeldía,
que lleva en el asombro de su frente
la azul cartografía
de un estigma de luz incandescente
con natural empeño de porfía
y una luna de sal en el poniente
lo ciega con un golpe de agonía;
de sed inmemorial y avariciosa,
inventa el espejismo de la rosa
con cierta altanería;
ángel rival que va de casa en casa,
tizón de oscura brasa,
que pasa sin razón del alma mía.


Incluido en Llevarás en la piel.

miércoles, mayo 13, 2009

Presagios


Lilya Corneli

"los ritos son necesarios" (ASE)

El horóscopo augura sed y olvido,
estrellas al alcance de la mano,
y lluvia por el resto del verano,
(pero hoy no ha llovido);
escombros de un infierno construido
con rigor cartesiano,
y una carta febril de amor lejano,
con nombre y apellido;
predice tres domingos de tristeza,
indicios y certeza
de un abrazo al amparo de la suerte,
rencores de anteayer, papeles viejos,

tu piel en los espejos,
y una boca que salva de la muerte.

jueves, mayo 07, 2009

Eva virgen


Mariana Copello / unmarsinapuros.blospot.com

Ingresa en mí, espina dolorosa,
y calma los rigores de mi llanto,
quiero, (tanto),
hasta el púdico abismo de la rosa;
con esgrima tenaz y puntillosa
provoca el estallido y el quebranto,
en canto
de acechanza luminosa.
Surca a besos el Nilo de mi fuente,
cual serpiente
de piel maravillosa,
al arribo salvaje de mi centro,
muere dentro,
y emerge renacida mariposa.

Incluido en el libro Llevarás en la piel.

domingo, mayo 03, 2009

Coincidencias


El ángel de Nicoletta.

Tenían en común la sed y el hambre
y el cine de Truffaut y el desconsuelo
de ver menguar la luna de los martes
en eclipse de cielo;
amaban a la par a Proust y a Sartre
del mayo de la Francia rebelada,
la lluvia de los viernes por la tarde
y el sol en retirada;
los unían los versos de Alexaindre
y las verdes palabras de Neruda,
eran todo el amor en un instante,
con el alma desnuda;
los cuadros de Miró y de Velásquez,
el vuelo de Picasso en su locura,
la terca tiranía de la carne,
de mansa dictadura;
eran uno los dos en la certeza
de buscarse los labios y las manos
por el mar infinito de la pieza,
cautivos de los besos cotidianos
y la diurna tristeza
de morirse de amor siendo lejanos.