miércoles, 2 de noviembre de 2016

Herencia

En memoria de mis abuelos

Atesoro el recuerdo de su testa canosa
y el andar ceniciento de su paso bendito,               acunaba en sus manos un jardín infinito
donde ardía la rosa.                                                   Una pena de ausencia se llovía morosa
por sus ojos celestes, como un terco delito
de extrañar otro tiempo, otra luz, otro rito
de nostalgia forzosa.
Me contaba del aire, el arado y el trigo
y entre lunas de escarcha regresaba conmigo
a otra playa lejana,
era amigo del viento y en las noches volvía
a su patria de entonces con aquella porfía
de armazón catalana.

Del libro llevarás en la piel.

70 comentarios:

Carlos dijo...

Este soneto está dedicado a la memeoria de mi abuelo Alberto (Tatá), de quien heredé tantas cosas (entre ellas un nombre) y a quien quise tanto. Y a Pedro León, mi otro abuelo, que con su nombre "selvático", hacía delirar mi imaginación de niño, y que se fue tan joven.

A ellos (donde quiera que estén) mi cariño infinto.

Para todos, besos y abrazos.

MaLena Ezcurra dijo...

Nada tan dulce como tus versos para esos abuelos que no conociste pero llevás en el alma eternamente.


Me hiciste llorar, no corresponde :'



Te abrazo.


MaLena

Carlos dijo...

Hola Malú, a mi abuelo Alberto si lo conocí y tengo de el entrañables recuerdos de cuando yo era pequeño. (más pequeño, bah, porque sigo siendo un hombre muyyyyy joven) :)

Hágame un favor, guárdeme en una botellita una de sus lágrimas, ya veremos de que modo podré hacerme yo de ella.

Un beso grande.

Alegría. dijo...

Recuerdos lejanos, sesgados pero firmes, que acuden a nuestra mente, buscando el origen.
Un beso.

Aldabra dijo...

¡que homenaje tan rendido y cariñoso, alberto.

así que vós tenés raíces españolas, amigo, vaya vaya que cositas se descubren.

Alberto es un nombre que tiene música. De siempre, desde chica, me gustó. Siempre decía que si tenía un hijo le pondría Alberto de nombre pero no lo he tenido. Sólo que el destino que es caprichoso ha sabido compensarme poniendo a otro Alberto en mi vida, el más importante de todos mis hombres, sin duda. Mi Congo, mi amor, mi compañero.

biquiños,

guillermo elt dijo...

Demostrado y patente queda tu cariño impregnado en este entrañable poema.

Un abrazo.

Carlos dijo...

Hola Alegría, recuerdos lejanos, si pero teñidos de melancolía y emoción. Alguien dijo alguna vez que la patria es la infancia.

Un beso.

Carlos dijo...

Hola Aldi, mi nombre completo es Carlos Alberto y el segundo me viene por el lado de mi abuelo.

La mayoría de nosotros, los argentinos, tenemos raíces europeas (sobre todo "tanas o gallegas" :)

Y mira tu por donde vengo a descubrir yo el nombre de Congo, :)
y ahora a falta de uno, tienes dos Albertos. :)

Bicos.

Carlos dijo...

Gracias Guille, puestos a retratar de donde venimos, el corazón se vuelve nostalgioso.

Un abrazón.

Carlos dijo...

Don Orlando Punzi, va a cumplir jovencísimos 95 años y sigue escribiendo como si tuviera 17, una maravilla y una historia de vida digana de ser contada; Su familia residía en Córdoba cuando la madre de Orlando se trasladó a a Buenos Aires para tener aquí a su hijo; el mismo día en que este nació, su padre moría víctima de un asalto en la ciudad de Córdoba; esto modificó el curso de toda su vida, decidieron quedarse en buenos Aires donde a partir de allí su abuelo Juan hizo de padre y abuelo. (y guía y mentor y faro de luz de su vida)

Luego vino su carrera militar, su título de ingeniero y luego de abogado, sus veleidades de andinista (fue uno de los primeros en ascender al Aconcagua) pero como él dice, es ante todo y sobre todo "poeta".

Tuve el gusto y el honor de conocerlo en persona el año pasado, cuando me recibió en su casa y luego de varias horas de charla, me volví dos bolsas llenas de libros de poesía, en lo más parecido a un día de Reyes que tuve en mi vida.

Quiero transcribirles un poema que le dedica a su abuelo gringo, que no hay vez que no lo lea, que no me conmueva hasta las lágrimas. Lo comparto con ustedes.

Carlos dijo...

Juan

Unos iban a ciegas entre cientos y cientos
de fábulas escritas en el aire dorado.
Otros –hacia la luna—se bebían los vientos.

(Juan calzaba, sin prisa, las rejas del arado).

Unos vertían sueños en la piedra quebrada.
Otros encuadernaban el Libro de las Leyes,
el rostro desolado, vacía la mirada.

(Juan, uncía los bueyes).

Unos y otros urdían exultantes pregones
y aprontaban clarines en los carros de guerra.
O ceñían laureles de proféticos dones.

(Juan, araba la tierra).

Unos, entre conjuros, decadentes las manos,
predecían hazañas de Quijotes y Cides.

(Juan, armaba las vides
y esparcía los granos).

Unos trazaban nombres en arenas y limos.
Otros blandían lanzas y yelmos y lorigas.

(Juan, sin pausa, cortaba los celestes racimos y las áureas espigas).

Unos urgían mitos y utopías y planes
y adoraban el árbol y el sol y el vellocino.

(Juan, hacía su vino
y amasaba sus panes).

Y finalmente todos --en las rústicas mesas—
bebieron y saciaron sus urgencias carnales.

(Y detrás del erial y las malezas,
Juan plantaba rosales).

Carlos dijo...

Lindo homenaje a los 'abues' cumpa, igual, yo conocí sólo al paterno y de él, guardo gratísimos recuerdos.
Aunque ando medio perdido por razones de tiempo, recibe un abrazón mi hermano, con el mismo afecto de toda la vida.

Saludos.

...sigo de negro dijo...

Ay Poe, se me entibió el alma al leer este verso (esto no es soneto, no?).

Me vinieron a la mente Tata Nando y Pelico, que linda la infancia que pasé con ellos!! :)

Tata Nando se parecía a Juan...

Un beso inmenso!

Desde hoy de mañana que quería comentar y no me daba el tiempo para venir.

Muaskkk.

Carlos dijo...

Carlitos, que grata alegría. Yo al revés, sólo conocí a mi abuelo paterno. La relación nieto-abuelo siempre tiene algo de milagroso.

Recibo tu abrazo con emoción y lo retribuyo en iguales términos.

Seguimos en contacto.

Carlos dijo...

Hola dama de negro, decirte en principio que si es un soneto. :) porque consta de catorce versos divididos en dos cuartetos y dos tercetos, lo que te confunde es la cantidad de sílabas que tien cada verso, en este caso 13, por lo cual se habla de soneto alejandrino, el clásico consta de 11 sílabas.

Es bueno entibiarte el alma y traerte el recuerdo de tu infancia con tus abuelos.

Viste que maravilla es la poesía de Punzi.

Un besote.

Ascanio dijo...

Los abuelos... me has hecho pensar en los míos. En cierto modo heredamos talentos y virtudes que solamente pueden venir del pasado, de nuestros ancestros, de nuestros abuelitos. Me pregunto, ¿qué heredarán de nosotros nuestros nietos? Ojalá que mi legado sea maravilloso... pero si no me caso men!!!! uhm... a dónde se irá mi legadooo!!!!... mejor no lo digo...XD.

Alf.

Aldabra dijo...

el poema de Don Orlando Puzi es una pasada, tienes razón que es bueno hasta las lágrimas.

es un regalo para los sentidos aunque encierre tanta tristeza.

biquiños, mi segundo alberto... je je.

Aldabra dijo...

ah, y se me olvidaba decirte que Congo y Alberto o Alberto y Congo, no son la misma persona.

Congo es un personaje de ficción aunque parezca tan real, a veces.

Congo no existe. Se parece un poco a Alberto, es verdad, pero no es él.

Tú ya sabes como es esto de crear ¿verdad?

biquiños,

Carlos dijo...

Querido Alfredo, no sólo te tienes que casar tu (aunque podrás tener hijos sin necesidad de hacerlo) sino que luego debieran tus hijos, tener hijos... en fin, todavía estamos a tiempo. :)

Los míos, si tengo, heredarán mis versos.

Un abrazo, cumpa.

Carlos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carlos dijo...

Si, Aldi, ese poema es increíble, como confrona ambos mundo, el de los demás, con sus distintas utopías y el el de su abuelo Juan, abocado al mundo del hacer; además los paréntesis, viene a a entuar tal diferencia. Tiene otro verso similar, voy a ver si lo encuentro y lo subo

En cuanto a la ficción de Congo, lo tengo claro, también sé que Alberto tiene mucho de Congo y Congo tiene mucho de Alberto. :)

Un besote.

Anónimo dijo...

Celebro en tus versos a mis abuelos a quienes no conocí.


El del Oeste

Van dijo...

"Sólo supo contarme del arado y el trigo" ay poe esto resume tanto a mi Tata Nando!! :)

Me confundí con la cantidad de sílabas, pero leyéndolo es como que tuviera el ritmo del soneto, puede ser?? Lo digo desde mi ignorancia, puedo estar equivocada.

Bueno, te dejo un besito en esta mañana de sol y un abrazo a ver si de alguna manera te podemos abrigar el cuellito. :)

Carlos dijo...

Amigo del Oeste, lamento que no hayas podido conocer a tus abuelos. Ellos de alguna manera, nos legan lo que seremos en el mañana.

Un abrazo.

Carlos dijo...

Evi, tu supiste dedicarle un post a Nando, no? y yo creo que boceté unas líneas en su nombre.

Es un soneto y el ritmo se la da el que cada verso tiene, en este caso 13 sílabas, menos los de pie quebrado que tiene siete. :)

Mi cuello agradece el abrazo pero extraña otros abrigos. :)

Carlos dijo...

Y Juan / Orlando Punzi

Y hablaban de la casa y la alameda,
los antiguos poblados.

(Juan cernía la greda
y aprontaba los moldes y solados).

Y admiraban el verbo peregrino
del laurel y la espada.

(Juan unía la paja macerada
y el aserrín del pino)

Y urgían sus memorias en un cauce
de ríos entre cúpulas y villas.

(Con semillas de sauce
Juan untaba la flor de las arcillas)

Y añoraban los bíblicos entornos
de arboledas y pájaros ligeros.

(Juan colmaba las piezas de mortero
y encendía los hornos)

Y decían de puertos y de barcos
desde claras aldeas.

(Juan calculaba marcos,
ventanas, soportales, chimeneas)

Y uncían un después y un horizonte
de dominios y fueros.

(Juan apeaba del monte
los futuros maderos)

Y esbozaban teorías sin sustento,
y asían mil augurios en las redes
invisibles del viento.

(Juan alzaba paredes)

Y escribían poemas a la luna
y araban en el mar palabras viejas.

(Juan ponía sin más, una por una,
las hiladas de tejas)

Y partieron, hundidos en su vanos
proyectos de bucólicos países.

Mientras Juna, entre nieves y veranos,
y púrpuras y grises,
en la tierra feraz hendió las manos.

Y se hicieron raíces.

-----------------------------------
De pie, por favor. Qué maravilla don Orlando.

Van dijo...

Sí poe, que bueno que te acuerdes! Guardé tus palabras que en este momento estoy buscando entre mis archivos. Ay poe me has regalado tanto que tendría que tener una carpeta con tu nombre y poner todo ahí. :)

Acá lo encontré!

Como tantos tantos otros
que vinieron esperando,
nuevos cielos menos toscos,
nuevas manos cobijando;
A pelearle a la fortuna
de querer seguir peleando,
noche a noche, luna a luna,
Tata Nando.


Pero que cuello desconforme, no es mejor un abrazo que "otros" abrigos? jajaaj

Te dejo un té calentito y un besito.

Carlos dijo...

Tenés que tener una carpeta que diga Casellas y guardar todo ahí. :)

No me acordaba del verso pero si del post y de que algo te había escrito al respecto.

Disconfotme mi cuello, no, friolente. :)

Besote.

Eva dijo...

Mi abuela era de algún pueblo de Galicia. No la conocí, pero mi padre siempre me cuenta de sus palabras, de su acento, de su cocina con gusto a España, que se las transmitió a él.
Todos sus hijos nacieron acá y ella amaba a Argentina, pero tenía ojos eternamente nostalgiosos (al menos yo la veo así en las fotos).

Carlos dijo...

Hola Eva, bien se ha dicho que los argentinos descendemos de los barcos y la mayoría de nosotros exibe con orgullo sangre de geografías diferentes. En tu caso la bella sangre gallega.

La mayoría de nuestros abuelos, que tuvieron que emigrar, supongo, han vivido con sus almas divididas.

Un beso.

Carlos dijo...

Sigo dejando algunos audios de los sonetos que me siguen difundiendo radios amigas.

En esta caso se trata de la primera versión de "Letras al paso", que inclusive en el libro tiene un título diferente.

Yo y mi incorregible manía de corregir. :)

Patricia 333 dijo...

Sólo supo contarme del arado y el trigo y del arduo trabajo de llevarme consigo a otra playa lejana;

Me puse un poquito triste recorde a mi abue ella supo contarme de la revolucion de la valentia que tuvo que tener en esos dias ...Me conto como entraban los soldados a caballo a su casa y como ella con la servidumbre estaba escondida en el sotano mi abue una mujer muy bella pero muy valiente salvo a no se cuantas mujeres de caer en manos del enemigos

Tantos recuerdos mi querido Carlos

333 besosss ....

Patricia 333 dijo...

Estoy escuchando los audios :)

besos besos y mas besos seguro son 333

Aqui un calor de 41 grados dicen que sera toda la semana

Carlos dijo...

Hola Pato, ya extrañaba tu ausencia. :)

Por encima de la tristeza de recordar su ausencia, tiene que ponerte contenta el hecho de que hayas podido conocerla y compartir con ella, vivencias tan valiosas.

Cómo dudar de la belleza de tu abuela.

Un besote.

Carlos dijo...

Pato, gracias por escuchar y decirlo; te sumo por si querés oirlo (vos y los demás) el recitado que hizo Ana Garrido de este soneto en su programa Calidoscopio. Ojalá te guste.

(dura muy poquito) :)

Cuánto calor, Dios nos libre de primaveras tan ardientes, por aquí hoy tuvimos un domingo maravilloso de sol otoñal con una temperatura máxima de 21 grados. Un milagrito. :)

Beeesote.

Carlos dijo...

Llegar a viejo / Joan Manuel Serrat.

Si se llevasen el miedo
y nos dejasen lo bailado
para enfrentar el presente.
Si se llegase entrenado
y con ánimos suficientes.

Y después de darlo todo
-en justa correspondencia-
todo estuviese pagado
y el carné de jubilado
abriese todas las puertas.

Quizás llegar a viejo
sería más llevadero,
más confortable
más duradero.

Si el ayer no se olvidase tan aprisa.
Si tuviesen más cuidado en donde pisan.

Si se viviese entre amigos
que al menos de vez en cuando
pasasen una pelota.
Si el cansancio y la derrota
no supiesen tan amargo.

Si fuesen poniendo luces
en el camino, a medida
que el corazón se acobarda
y los ángeles de la guarda
diesen señales de vida.

Quizás llegar a viejo
sería más razonable,
más apacible
más transitable.

Si la veteranía fuese un grado.
Si no se llegase huérfano a ese trago.

Si tuviese más ventajas
y menos inconvenientes.
Si el alma se apasionase,
el cuerpo se alborotase
y las piernas respondiesen.

Y del pedazo de cielo
reservado para cuando
toca entregar el equipo,
repartiesen anticipos
a los más necesitados.

Quizás llegar a viejo
sería todo un progreso,
un buen remate
un final con beso.

En lugar de arrinconarlos en la historia
convertidos en fantasmas con memoria.

Si no estuviese tan oscuro
a la vuelta de la esquina.
O simplemente si todos
entendiésemos que todos
llevamos un viejo encima.

MaLena Ezcurra dijo...

Por todos los dioses tu casa es un templo de buena poesía.

Te abrazo bendito poeta.


M.



Pd. Deliciosos los audios.

Carlos dijo...

Male, siempre es bello verla dos veces. :)

Tomo su abrazo (tomo y obligo) :)

Me alegra que te gustasen los audios; a mi me gusta compartirlos.

Un besote.

Patricia 333 dijo...

Los he escuchado mi QUERIDO Carlos
no me han gustado sino mas que gustar me ENCANTAN :)

Sabes bien que todo lo tuyo me encanta , desde que pise tu blogg
quede E N C A N T A D A :)

Si que el calor es infernal asi es mi Ciudad ya que es 100% Industrial , aqui viven todos los empresarios de Mexico :)

Besos con mucho cariño

Vang dijo...

AY que abandonado te tengo, poe mío!!

Estaba escuchando tus sonetos y que lindo suenan, corrector incorregible! :)

Te dejo esta canción que, aunque se trate de un padre, siempre que la escuché me hizo pensar en mi Tata.

Mi viejo

Es un buen tipo mi viejo
que anda solo y esperando,
tiene la tristeza larga
de tanto venir andando.
Yo lo miro desde lejos,
pero somos tan distintos;
es que creció con el siglo,
con tranvía y vino tinto.

Viejo, mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo,
como perdonando el viento.
Yo soy tu sangre, mi viejo;
soy tu silencio y tu tiempo.

Él tiene los ojos buenos
y una figura pesada,
la edad se le vino encima,
sin carnaval ni comparsa.
Yo tengo los años nuevos
y el hombre, los años viejos;
el dolor lo lleva adentro
y tiene historia sin tiempo.

Viejo, mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo,
como perdonando al viento.
Yo soy tu sangre, mi viejo;
soy tu silencio y tu tiempo.
Yo soy tu sangre, mi viejo;
yo soy tu silencio y tu tiempo.


Un besito de lunes!

Carlos dijo...

Pato, siempre es bello encantarse. :)

Para lectoras como tu, es que vale la pena esforzarse por producir mi Blog, que no son más que apenas, penas. :)

Mucho calor para mí que soy un hombre del frío.

Un beso gigante.

Carlos dijo...

Humm, ha llegado en puntitas de pie, la misteriosa dama de negro. :)

Te gustó el audio, qué bueno.

Esa canción de Piero es maravillosa y se ajusta de maravillas con el clima "parental" del Post.

Besote.

Carlos dijo...

Y ya que hablamos de abuelos y padres, hablemos también del hijo.

CUNA / José Pedroni

Haz con tus propias manos
la cuna de tu hijo.
Que tu mujer te vea
cortar el paraíso.

Para colgar del techo,
como en los tiempos idos
que volverán un día.
Hazla como te digo.

Trabajarás de noche.
Que se oiga tu martillo.
"Estás haciendo la cuna"
que diga tu vecino.

Alguna vez la sangre
te manchará el anillo.
Que tu mujer la enjuague.
Que manche su vestido.

Las noches serán blancas,
de columpiado pino.
Harás según el árbol
la cuna de tu niño.

Para que tenga el sueño
en su oquedad de nido.
Para que tenga el ángel
en un oculto grillo.

La obra será tuya.
Verás que no es lo mismo.
Será como tus brazos
la cuna de tu hijo.

Se mecerá con aire.
Te acordarás del pino.
Dirás: "Duerme en mi cuna".
Verás que no es lo mismo.

Carlos dijo...

Maternidad / José Pedroni

He aquí que tu dulce palabra ha sido oída
cuando estaba, en la angustia, por no ser repetida.
En tu estupor, dichosa, te tocas sin querer,
y yo, venido a menos, no lo puedo creer.
¡Ah, tú!, bien que en su noche mi fe te entreveía
como la luz del día;
por algo, desde lejos, el viento del destino
me trajo a tu camino.
Yo dije: —Tengo el alma como una piedra dura,
y la piedra, arrojada, cayó en el agua pura.
Lo mismo hubiera sido
que cayera en el polvo del olvido...
¡Oh, no!, por algo grande tu corazón profundo
con toda mi tristeza me sentía en el mundo;
por algo que era santo mi vida fue esperada,
y la tuya, tan suave, para siempre entregada.
Desde que sé, oh amiga, que llevas el misterio,
tu nombre es la caricia de mi semblante serio;
del corazón me vienen palabras de alabanza,
y las manos me tiemblan ligeras de esperanza
-mis manos, como niños que ríen olvidados
después de haber llorado.
Pienso vivir en calma; deseo ser más justo;
quiero quererte siempre; y he aquí que otro gusto
le siento al pan del día, que no en vano se besa,
y al agua del aljibe, y al vino de tu mesa.
Tengo los ojos nuevos, y el corazón. Admiro
las cosas más humildes, y te miro y te miro
sin hablar.
¡Oh, todo por el hijo que tengo que esperar!
Esperar... Es tan dulce la espera acompañada
para quien, siempre solo, nunca ha esperado nada.
Todo en la casa es suave; todo en la casa es santo.
Tu canto, lento y fácil, es un sagrado canto.—
Hay un olor de espiga en mis libros leídos
y olor a santidad en tus vestidos—.
Tu andar, por lo que llevas, se ha vuelto silencioso.
Y en todo sitio dejas tu bienquerer ufano,
que se te pierde solo, como arena en la mano.
Oh, sepan los que sufren de lo que yo he sufrido,
cómo mi vida es mansa con lo que se ha cumplido;
cómo el milagro antiguo de Moisés y la roca
inesperadamente se repitió en mi boca;
porque en mi boca, amigos, esta palabra pura
es como el agua clara sobre la piedra oscura.
Oh, sepan los que tienen una tristeza vieja,
cómo el feliz anuncio desbarató mi queja,
y me dejó lo mismo que saco ceniciento
desempolvado al viento.
Oh, sepan los que llevan al cuello desventura,
cómo en un solo día se perdió mi amargura.
Oh, sepan cómo es fuerte mi mano apresurada,
que quiere hacerlo todo, sin saber hacer nada;
cómo mi voz es dulce, después que fue tan grave;
cómo mi amor es simple; cómo mi vida es suave...
Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.—
El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido.—
Si mi mano te toca,
tu voz, con la vergüenza, se romperá en tu boca
lo mismo que una copa.
El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río.
Y un día, un dulce día, quizá un día de fiesta
para el hombre de pala y la mujer de cesta;
el día que las madres y las recién casadas
vienen por los caminos a las misas cantadas;
el día que la moza luce su cara fresca,
y el cargador no carga, y el pescador no pesca...—
tal vez el sol deslumbre; quizá la luna grata
tenga catorce noches y espolvoree plata
sobre la paz del monte; tal vez en el villaje
llueva calladamente; quizá yo esté de viaje...—
Un día, un dulce día, con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento.
Y será el regocijo
de besarte las manos, y de hallar en el hijo
tu misma frente simple, tu boca, tu mirada,
y un poco de mis ojos, un poco, casi nada...

Carlos dijo...

Zamba para Javier / Ignacio Anzoátegui.

Quiero tener un hijo
que se parezca a vos,
con los ojos tristones y lejos
y una música en el corazón.

Quiero que el hijo nuestro
sueñe como los dos;
y al mojarse la noche en el río
se nos duerma con esta canción.

Hijo nuestro por tu cielo ha salido otra luz,
que ya viene a invitarte a paseo
en su burro el niñito Jesús.

Quiero volcarle al hijo
todo nuestro querer;
y que encuentre en la zamba
su nombre cuando llegue del cielo Javier.

Quiero correr el tiempo
para que pueda ser;
y al lloverse de luces su día
se haga cierta esta copla por él.

Carlos dijo...

Adiós Nonino / Tango
Música: Astor Piazzolla
Letra: Eladia Blázquez

Desde una estrella al titilar...
Me hará señales de acudir,
por una luz de eternidad
cuando me llame, voy a ir.
A preguntarle, por ese niño
que con su muerte, lo perdí,
que con "Nonino" se me fue...
Cuando me diga, ven aquí...
Renaceré... Porque...

¡Soy...! la raíz, del país
que amasó con su arcilla.
¡Soy...! Sangre y piel, del "tano" aquel,
que me dio su semilla.
Adiós "Nonino".. que largo sin vos,
será el camino.
¡Dolor, tristeza, la mesa y el pan...!
Y mi adiós.. ¡Ay! Mi adiós,
a tu amor, tu tabaco, tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte "Nonino"...
Tal vez un día, yo también mirando atrás...
Como vos, diga adiós ¡No va más..!

Recitado:
Y hoy mi viejo "Nonino" es una planta.
Es la luz, es el viento y es el río...
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós "Nonino".

¡Soy...! La raíz, del país
que amasó con su arcilla...
¡Soy...! Sangre y piel,
del "tano" aquel,
que me dio su semilla.
Adiós "Nonino"... Dejaste tu sol,
en mi destino.
Tu ardor sin miedo, tu credo de amor.
Y ese afán... ¡Ay...! Tu afán
por sembrar de esperanza el camino.
Soy tu panal y esta gota de sal,
que hoy te llora "Nonino".
Tal vez el día que se corte mi piolín,
te veré y sabré... Que no hay fin.

Carlos dijo...

El abuelo / Alberto Cortez

I

El abuelo un día
cuando era muy joven
allá en su Galicia,
miró el horizonte
y pensó que otra senda
tal vez existía.
Y al viento del norte
que era un viejo amigo,
le habló de su prisa,
le mostró sus manos
que mansas y fuertes,
estaban vacías,
y el viento le dijo:
"Construye tu vida
detrás de los mares,
allende Galicia".

Y el abuelo un día
en un viejo barco
se marchó de España.
El abuelo un día,
como tantos otros,
con tanta esperanza.
La imagen querida
de su vieja aldea
y de sus montañas
se llevó grabada
muy dentro del alma,
cuando el viejo barco
lo alejó de España.


II

El abuelo un día
subió a la carreta
de subir la vida.
Empuñó el arado,
abonó la tierra
y el tiempo corría.
Y luchó sereno
por plantar el árbol
que tanto quería.
Y el abuelo un día
lloró bajo el árbol
que al fin florecía,
lloró de alegría
cuando vio sus manos,
que un poco más viejas
no estaban vacías.

Y el abuelo entonces,
cuando yo era niño,
me hablaba de España,
del viento del norte,
de la vieja aldea
y de sus montañas.
Le gustaba tanto
recordar las cosas
que llevo grabadas
muy dentro del alma,
que a veces callado,
sin decir palabra,
me hablaba de España.


III

El abuelo un día,
cuando era muy viejo,
allende Galicia.
Me tomó la mano
y yo me di cuenta
que ya se moría.
Y entonces me dijo,
con muy pocas fuerzas
y con menos prisa,
"prométeme, hijo,
que a la vieja aldea
irás algún día,
y al viento del norte
dirás que su amigo,
a una nueva tierra
le entregó la vida".

Y el abuelo un día
se quedó dormido
sin volver a España.
El abuelo un día,
como tantos otros,
con tanta esperanza.
Y al tiempo al abuelo
lo vi en las aldeas,
lo vi en las montañas,
en cada mañana
y en cada leyenda,
por todas las sendas
que anduve de España.

Carlos dijo...

El Abuelo de Nicolas Guillen

Esta mujer angélica de ojos septentrionales,
que vive atenta al ritmo de su sangre europea,
ignora que lo hondo de ese ritmo golpea
un negro al parche duro de roncos atabales.

Bajo la línea escueta de su nariz aguda,
la boca, en fino trazo, traza una raya breve,
y no hay cuervo que manche la solitaria nieve
de su carne, que fulge temblorosa y desnuda.

¡Ah, mi señora! Mírate las venas misteriosas;
boga en el agua viva que allá dentro te fluye,
y ve pasando lirios, nelumbios, lotos, rosas;

que ya verás, inquieta, junto a la fresca orilla
la dulce sombra oscura del abuelo que huye,
el que rizó por siempre tu cabeza amarilla

Carlos dijo...

Poema de Mario Benedetti
"Abuelo Rubén"

Seguramente nunca habrías escrito:
«Un siglo es un instante».
Menos aún: «Cien años, qué locura».

Eso sí, habrías aporreado el clavecín rimero
hasta arrancarle la nota que buscabas,
o lustrado los débiles barrotes de la frase
como quien apronta una imposible jaula
para el decididamente posible ruiseñor,
o talvez recurrido a Atlántidas, a faunos,
a pajes, a Mesías, hasta a reinas de Angola,
para decir algo tan sencillo como tu repentina edad
el quemante bochorno de tus viejas auroras.

Trato de imaginarme cómo habrías conseguido
en este grave amenazado enero
de tus cien años y nuestros tres minutos
pasar tu contrabando de pedagógicas ambrosias,
y entonces creo advertir otros salubres responsos,
algo así como tímidos ajustes de cuentas.

Después de todo, ya sabemos
por qué las princesas están tristes.
Y no sólo las princesas. Los sabuesos, los gerentes,
los fabricantes de burbujas y los secretarios de estado,
están a cuál más pálido en sus sillas de oro.

Después de todo, ya sabemos
por qué bufa el eunuco.
Y no sólo el eunuco. Los herrumbrados puritanos,
los ortopédicos censores, los minuciosos
restauradores de la miseria, los chacales en fin,
luchan por el legado de tu pobre bufón escarlata.

Díríase que el tiempo es otro, que en este mundo en llaga
no caben tus marquesas ni tus cisnes unánimes,
que al cándido hombre de hambre no le importa
la dieta frutal de miel y rosas
que aconsejaste para los dromedarios.

Mas son pobres decires.
Lo cierto, lo vital, lo milagroso,
es que echaste a volar un decisivo
cuento de hadas verbales y no obstante tangibles.

Seamos por una vez modestamente sabios
y sobre todo ecuánimes.

Junto con la justicia y el pan nuestro
defendamos tu derecho a soñar la palabra,
a expropiar diccionarios y mitos,
a invadir toda la belleza disponible
como quien toma por asalto el polvorín del enemigo
para volcarlo en la victoria propia.

Tú no lo habrías escrito.
Pero nosotros, gracias a ti,
no tenemos vergüenza de decir en tu nombre:
«Un siglo es un instante»,
y menos aún de pensar, en el nuestro: «Cien años, qué locura».

Carlos dijo...

NICOLÁS GUILLÉN

Balada de los dos abuelos

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco!

Africa de selvas húmedas
y de gordos gongos sordos...
--¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro.)
Aguaprieta de caimanes,
verdes mañanas de cocos...
--¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco.)
Oh velas de amargo viento,
galeón ardiendo en oro...
--¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro.)
¡Oh costas de cuello virgen
engañadas de abalorios...!
--¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco.)
¡Oh puro sol repujado,
preso en el aro del trópico;
oh luna redonda y limpia
sobre el sueño de los monos!

¡Qué de barcos, qué de barcos!
¡Qué de negros, qué de negros!
¡Qué largo fulgor de cañas!
¡Qué látigo el del negrero!
Piedra de llanto y de sangre,
venas y ojos entreabiertos,
y madrugadas vacías,
y atardeceres de ingenio,
y una gran voz, fuerte voz,
despedazando el silencio.
¡Qué de barcos, qué de barcos,
qué de negros!

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Don Federico me grita
y Taita Facundo calla;
los dos en la noche sueñan
y andan, andan.
Yo los junto.

--¡Federico!
¡Facundo! Los dos se abrazan.
Los dos suspiran. Los dos
las fuertes cabezas alzan;
los dos del mismo tamaño,
bajo las estrellas altas;
los dos del mismo tamaño,
ansia negra y ansia blanca,
los dos del mismo tamaño,
gritan, sueñan, lloran, cantan.
Sueñan, lloran, cantan.
Lloran, cantan.
¡Cantan!

Patricia 333 dijo...

Dios Mio tengo mucho que leeer !!

Jjajaajaj ya me voy a dar tiempecito
nada mas deja atender a Alexa y regreso :) por cierto ya viste las nuevas fotos que le tome ?'

Y si te digo que yo tambien soy mujer de FRIoooo me crees , soy LIBRA
asi que lo mio es la balanza mucho calor me hace mal pero amo esta Ciudad , no siempre hace calor :)

Ya regreso para leeeeeerrr Todo esto que has dejado

Vange dijo...

Pero poe, debo estar sensible que con todos estos poemas y cantos me emocioné!!

Uno más lindo que otro...

Un beso de martes soleado.

...y su cuellito sigue friolento??

Carlos dijo...

Pato, como buenos librianos partamos la diferencia al medio; de ahora en más, otoño y primavera. :)

No tienes obligación de leer, pero son bellos poemas que entibian el alma.

Beeeso.

Carlos dijo...

Vange, no es que "estás" sensible, vos son sensible full time. :)

Tuve que salir de urgencia y me compré dos echarpes italianas que son una más linda que la otra; no tuve alternativa, era eso o el congelamiento atroz. :)

Un besote.

io dijo...

Así que echarpes italianos?? Pero que coqueto!

Mmmm y no tenés una "tejedora" cerca que te teja una bufandita? Mirá que si te vas a llevar por las promesas... :P

SOy un desastre, lo admito, hoy temprano me hizo lagrimear leer estos comentarios.

Bechitos.

Patricia 333 dijo...

Noooo lo tomo como obligacion para mi es un deleite leer lo que nos compartes , mi alma se llena de
tibieza : )

Asi sera otoño y primavera

( maternidad )José Pedroni

Tengo los ojos nuevos, y el corazón.

Admiro las cosas más humildes, y te miro y te miro sin hablar.

Carlos dijo...

Un cacho de cultura:

Historia de ïo: el dios Zeus se le presentaba en sueños incitándola a que le entregara su virginidad en el lago de Lerna; tiempo después, Ío se entregó a Zeus, pero fueron sorprendidos por Hera, que vigilaba a su marido carcomida por los celos. El dios, para salvar a la joven, la convirtió en una ternera blanca.

Hera vengativa ató a los cuernos de la ternera un tábano que la picaba sin cesar y que obligó a Io a huir corriendo por el mundo sin rumbo fijo.

Ío es el satélite galileano más cercano a Júpiter. Recibe su nombre de Ío, una de las muchas doncellas con las que Zeus se encaprichó en la mitología griega. Fue descubierto por Galileo Galilei en 1610 y recibió inicialmente el nombre de Júpiter I como primer satélite de Júpiter.

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Van, después de mucho esfuerzo había conseguido una "tejedora lejana" y todavía mantengo mis esperanzas. :)

Besote.

Carlos dijo...

Pato, viste, el poema Maternidad es una maravilla.

"y un poco de mis ojos, un poco, casi nada"

Me alegra que te sientas cómoda en mi casa.

Un besote.

Patricia 333 dijo...

Seguramente nunca habrías escrito:
«Un siglo es un instante».
Menos aún: «Cien años, qué locura».


Un deleite que me deleita y me voy
deleitada

Gracias por deleitarme :)

Patricia 333 dijo...

Trato de imaginarme cómo habrías conseguido en este grave amenazado enero de tus cien años y nuestros tres minutos

que Imaginacion ....

333 besos imaginarios :)

MuñEkiTa CaT dijo...

Hola!
Permiteme presentarme soy Catherine, administradora de un directorio de blogs, visité tu blog y está genial,
me encantaría poner un link de tu blog en mi sitio web y así mis visitas puedan visitarlo tambien.
Si estas de acuerdo no dudes en escribirme a munekitacat@hotmail.com
Exitos con tu blog.
Un beso
Catherine

Carlos dijo...

Pato, el gran Mario benedetti tiene una sensibilidad que nos conmueve hasta el último rincón del alma.

Un beso deleitador. :)

Carlos dijo...

Hola Catherine, bienvenida y gracias por tu visita y lo que dices acerca de mi Blog; me gustaría que me indicases la dirección de tu página para tener una idea del sitio.

Un beso.

van dijo...

Buen día, Poe!

Tu cacho de cultura siempre viene como anillo al dedo a nuestros comentarios.

Tu tejedora lejana dejó las dos agujas por la aguja de crochet y en crochet no quedaría linda una bufanda de hombre, no?? Pero igual vos no pierdas las esperanzas, todo llega...

Besito con escarcha.

Carlos dijo...

Van, como verás, tira mi costado docente. :)

Bueno, aunque más no sea, una mantillita pata apoyar la bandeja del té. ;)

La esperanza es lo último que se pierde.

Carlos dijo...

el abuelo - Alberto Cortez

https://www.youtube.com/watch?v=UXopXpaWkN0

Rembrandt dijo...

“….era amigo del viento y en las noches volvía….”

Son maravillosos sus versos como el recuerdo de esos viejos queridos
La mayoría guardamos en el fondo del alma o del corazón que es casi lo mismo, aquellos días junto a los “nuestros”, los que ya no están. Viene a mi memoria estar sentada en una sillita junto a mi abuelo y él liando su cigarrillo (los únicos que le gustaban) me contaba anécdotas de su vida en el campo.
Lamentablemente mis abuelos, todos, se fueron muy pronto.

REM

Carlos dijo...

Gracias Rem, es en la memoria de nuestros abuelos donde nos perpetuamos.

Somos la semilla plural de su latido.

(lamento la pérdida temprana)

Susu Campus dijo...

Bellos abuelos europeos que forjaron la patria y llenaron de historia nuestra infancia

Carlos dijo...

Susú, somos nuestros abuelos.