martes, 16 de marzo de 2010

Fieras


Nicoletta

Porque fuimos la sed y el hambre juntos,
y el prolongado ayuno de las bocas,
nos mordimos la carne, como fieras,
a besos, enjauladas;
bocado por bocado, pulpa virgen
de inocente sabor, canibalismo,
con los dientes de férrea mordedura,
cebados en el pulso de la sangre.
Tigres de amor, nos devoramos plenos,
el vientre, la cintura, la garganta,
en ofrenda labial de acercamiento,
y después de comer nos abrazamos,
como niños de blancas intenciones,
esperando la hora de la cena.