miércoles, 10 de abril de 2013

"Desconjuros" (casi-cuento)






















Pintura: Olivia Beaumont

Era un sapo de verde consistencia,
para nada sencillo,
y una dama de lúdica inocencia,
versada en avatares de castillo;
-Soy monarca del Reino de Membrillo-
dice el sapo con cierta omnipotencia,
exhibiendo el dorado de su anillo
de clara transparencia.
El batracio galán jura y persiste
que lleva en su interior un hombre triste,
de nostalgia lejana,
que un beso pondrá fin a la conjura
si se besan los dos con desmesura...
Y la dama carnal, se volvió rana.
 
(Nunca creas en cuentos de princesas,
la vida cotidiana
mal incumple finales y promesas)

Del libro De diluvios y andenes.

14 comentarios:

Carlos dijo...

La vida cotidiana, mal incumple finales y promesas.

Carlos dijo...

Olivia Beaumont (residente en un pequeño pueblo cerca de Savannah, Georgia) se define como una artista de tiempo completo y sus dibujos de la serie “Bestia Barroco”, son una maravilla de creatividad y belleza; en ella resalta los atributos bestiales de los animales, con los que el espectador puede identificarse a nivel humano. De allí que en algunas imágenes se destaque la nobleza así como en otras la ferocidad o el ingenio, resaltando siempre la dignidad del animal.

Francisca Quintana Vega dijo...

¡¡Extraordinario soneto!...¡Como suele decirse, le salen como rosquillas!...A mí me cuesta mucho hacer uno. Pero este blog es un buen lugar para leerlos, de los buenos, de calidad. A ver si se nos contagia algo...

Carlos dijo...

Muchas gracias Francisca, debo confesar que algunos sonetos me resultan más sencillos que otros, y este, particularmente, ha sido bastante complejo. Lo he hecho y rehecho miles de veces, con el agravante de siempre de tener que encerrar la historia dentro de catorce renglones.

Algunos sonetos son como una batalla, cuesta librarlas, pero el desafío de salir airoso es lo que más entusiasma.

Un saludo afectuoso.

tita dijo...

Genial ,este casi cuento,eres fantastico contando éstas historias.

A veces es bonito creer en cuentos de princesas,aunque mal se inclumpan los finales,pero hasta que terminan se disfrutan.

Y disfrutar es estar aqui leyendo tus fantasticos sonetos.

Un beso bien grande amigo.


Carlos dijo...

Gracias Ana, me divierte mucho escribir este tipo de sonetos y además me plantea el desafío de poder hacerlo, tratando de encontrarle una vuelta de tuerca al asunto.

La fe y la esperanza no hay que perderlas nunca.

Un gran beso.

tita dijo...

Hola Carlos he venido a verte por que me enamore de este sapo y estoy aqui,para ver si me da un beso y me convierte en princesa.

Tu me has dicho que la fe y la esperanza no hay que perderla,
pues yo no la pierdo jejeje.

En realidad estoy aqui,por que he pasado para ver si tenias todo en orden en tu casa y me encontre con un soneto maravilloso SINO que a pesar de conocerlo me ha parecido requete bueno y tenia que decirtelo.

Buen fin de semana,que seas feliz.
Un beso.

Carlos dijo...

Hola Ana, eres tu la que debe decidir si arriesgarse o no, en lunfa diríamos que la vida es medio ortiva. :) Por cierto los sapos no tiene cara de animales confiables.

Nosotros, viste, además del Papa que entronizamos, tenemos una princesa que va camino a reina, esa sí que se salvó con un beso. :)


En casa todo en orden, armando despacito lo que si Dios quiere será el cuarto libro, todo de temática lunfa y muy avanzado un tentativo quinto poemario, con poesía lírica. Tengo que ponerme las pilas y enviarte los libros anteriores, lo que pasa es que con esto de los libros nuevos estoy a full.

Una duda, Ana, por casualidad, vos no habrás guardado aquel soneto mío, que supe dejar sobre la derecha del blog, que arrancaba con:

Abrir un blog, temática cualquiera...

Mirá que yo soy cuidadoso en esto de archivarlos, pero parece que lo perdí.

Un beso grande.

Van dijo...

Ah me encanta ese final tan inesperado, no tengo dudas que fueron muy felices los dos ranos amantes. Ese sapo chanta se hace querer... :p

Besotes.

Carlos dijo...

Hola Vange, en realidad yo cuento el cuento desde la decepción de ella y veo que tu lo enfocas con un costado mucho más romántico y esperanzador. Mirá vos.

Un beso.

tita dijo...

Carlos,lo siento ,lo recuerdo perfectamente por que lo vi bastante tiempo a la derecha del blog,la tematica del blog y los seguidores pero no lo guarde,que lastima que lo perdiste,que fue cuando se quedo la derecha en blanco o tu mismo lo quitaste?.
Lo siento de veras.Un beso

Carlos dijo...

No te hagás problema, Ana, pensé que por ahí lo podías haber guardado.

Es raro, porque yo soy bastante cuidadoso, pero se ve que lo quité del margen derecho del blog, sin tener otra copia en el disco rígido de la máquina.

Debo tener más de mil sonetos, pero cada uno es especial. :)

Un beso.

Sandra Montelpare dijo...

Buenas noches, Carlos.
Para el Tratado de Grimminología en Triple C justo me tocó "El príncipe rana" y también la mandé a ella para abajo, convertida en batracio. Una inversión o desconjuro, por cierto.El revés de la trama.
Un soneto difícil por la abundancia de sustantivos abstractos adjetivados.
Creo que lo más logrado es la elipsis del último terceto. Y eso que tengo cierta fobia visceral y encarnizada con los puntos suspensivos pero aquí la suspensión indica elipsis y es necesaria para el ritmo interno.

Saludos van de un sapo de otro pozo.

Carlos dijo...

Hola Sandra, Grimminología, guau, que materia apasionante.

Si, un soneto complicado, fundamentalmente para encerrar la trama en catorce versos, incluyendo darle una vuelta de tuerca.

Humm, pobres puntos suspensivos, como diría Joaquín: Cuando al punto final de los finales, no le siguen dos puntos suspensivos.

Besos de punto y coma.