jueves, 5 de diciembre de 2013

Fuego verde





















Al roce incandescente de mi mano
ardió tu intimidad de fuego verde,
dejando en el estío de mis ojos
un sol de azúcar negra. 
Y fuimos la pasión en carne viva
librada al fatalismo de la sangre,
igual que dos volcanes enfrentados
de rabias inocentes.
Inmersos en la misma quemadura
de sed escandalosa,
al rítmico pulsar de la acechanza,
nos amamos al límite del hambre,
sin culpa ni pudores,
huyendo del conjuro de la muerte.

Del libro Oceanario.

13 comentarios:

Carlos dijo...

nos amamos al límite del hambre,,,

tita dijo...

Que imagen mas sensual Carlitos,tanto como ese maravilloso soneto,en encanta ese comienzo,es bellisimo.

Al roce incandescente de mi mano
ardió tu intimidad de fuego verde...

Ademas es una realidad a veces un pequeño roce dice mucho.

Muchos besos.

Carlos dijo...

Hola Ana, me alegra que el soneto te haya encantado. Humm, después de ese comienzo todo es posible. :)

Un pequeño roce puede provocar un inmenso fuego.

Un beso.

Carlos dijo...

igual que dos volcanes enfrentados de rabias inocentes...

Rembrandt dijo...

"....sin culpa ni pudores,
huyendo del conjuro de la muerte."

Habría señalado cada uno de sus versos mi estimado Poeta, pero así no vale -me dije- debía elegir uno y me quedo con éste porque me recuerda aquella frase que los franceses tan bien han acuñado, la petite mort.

Lo abrazo y le deseo muy buen finde amigo mío.
REM

tita dijo...

Inmensos en la misma quemadura...

Carlos dijo...

Porqué elegir niña Rem y no tomar el poema entero.

Supongo que entre la petit mort y la muerte grande, ud y yo coincidiríamos en la misma elección.

La beso.

Carlos dijo...

dejando en el estío de mis ojos un sol interminable...

Francisca Quintana Vega dijo...

Siempre magistral. También es laborioso conseguir sonetos magistrales manteniéndose siempre en los límites de la elegancia, cuando se escriben poemas tan llenos de erotismo. Mi cordial saludo.

Carlos dijo...

Importante: Por favor, los que puedan difundan que pueden haberme hacheado la máquina y están dejando comentarios en distintos blogs que no he redactado yo.

Gracias y disculpas.

Carlos dijo...

Las personas afectadas, podrían hacérmelo saber mediante el envío de un mensaje por este medio.

Desde ya muchas gracias.

Carlos dijo...

Muchas gracias Francis por tu comentario, aunque debo decirte que en este caso más que el cuidado en la temática, lo más costoso fue sostener las rimas asonantes del poema.

Un saludo.

Carlos dijo...

Me tranquiliza Ana saber que no has recibido nada, pero tres personas, dos con las que tengo un trato regular y una tercera a quien ni siquiera conozco ni he tratado, me han hecho saber que han recibido comentarios que yo nunca he escrito.

Estas cosas siempre preocupan.

Un beso grande.