sábado, 28 de mayo de 2016

Don Zorro (hoy toca cuento)

Don Zorro Varonil de Amorencelo
se viste, piel en ristre, de etiqueta
y el viento en su veleta
presagia maravillas por el cielo.
En lo alto la luna de pomelo
recorta su silueta
y la zorra carnal que lo completa
lo cerca con las garras del desvelo.
Son tiempos de querer a mano llena,
de saltearse la hora de la cena
por hambres más urgentes,
y rondar con rituales inconfesos
la boca de tus besos
con el fino cuchillo de los dientes. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

martes, 24 de mayo de 2016

Exigencia tribal

Indio Bravo exigir una cosa
que India Bella querer conservar,
con olor a jengibre y a rosa.
—O tener o tener. O pelear.
Con cuchillo de punta filosa
Indio Bravo pedir y mandar,
India Bella, de amor caprichosa,
debatir con el clan familiar.
Con modales de novia primera,
India Bella, de dulce manera,
intentar que Indio Bravo entender,
pero el indio, varón y machazo,
con la ley marital bajo el brazo,
obligar apellido a ceder.

lunes, 23 de mayo de 2016

Anaís

Anaís sirve el vino
y parte el pan y reza de rodillas,
evangelio de laicas maravillas,
ritual de redención casi divino.
Peregrina de un sueño peregrino,
traspone las orillas
y se brota de lunas y semillas
en ardores de un culto clandestino.
Invoca al dios del hombre,
febril de castidad dice mi nombre
y erige su bastión en cada roca,
se vuelve luz y llama
y en el atrio nocturno de mi cama
comulga con saliva de mi boca.

Del libro Oceanario.
Fotografía: Jean F. Jonvelle.

lunes, 16 de mayo de 2016

La Lola (Segunda parte)

III

La Lola pena que pena
con olivares y espuma,
cante de viento y de bruma,
rumbitas de luna llena;
un beso de hierbabuena
desde su boca perfuma
y leve como una pluma
se desvanece en la arena.
Negra la tinta del pelo,
lo mismo que un tigre en celo
desangelado y cautivo.
Por desnudarla en un beso
late febril desde el hueso
el corazón con que vivo.

IV

Lola de nadie y tan mía,
por esas calles de frío,
su boca en el beso mío
rompe las claras del día;
voz de doliente afonía,
rezo campal de rocío,
como las aguas de un río
con aires de bulerías.
Lola de viento y hoguera,
puerto sin mar, hechicera
de celestial herejía;
como una fruta madura
su boca de selva oscura. 
De nadie (nadie), y tan mía.

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Fabián Perez.
Mieres - Asturias - Año 2000 (creo).

La Lola

A palo seco, la Lola,
gitana como ninguna,
como ninguna tan sola,
tan sola como la luna;
rojo temblor de amapola,
morena piel de aceituna,
arrullo de caracola
y herencia de pena bruna.
La Lola, fruto y espina,
tarde de fiesta taurina
con el tesón de la roca;
zumo de almíbar su beso,
anochecido y espeso,
que se deshace en mi boca.

II

La Lola que se deshoja
como un rosal ofendido,
desconsolado latido,
herida que la despoja;
luto de llanto y congoja
que le oscurece el vestido,
igual que un lazo tejido
con hilos de sangre roja.
La Lola, de cantaores,
rubia verbena de flores
de un recio cante gitano.
Azul temblor de rocío,
para abrigarla del frío
baste el tizón de mi mano.

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Fabián Perez.

domingo, 15 de mayo de 2016

Portazo

En un bolso de cuero
(sin vigilia de besos ni apetito),
guardó su soledad al infinito
y se animó a pensar: —Ya no lo quiero.
A la izquierda del cero,
con certeza de lágrima y de rito,

un diluvio de llanto manuscrito
trenzaba el historial de un aguacero.
Apagó cada luz una por una,
en el alba la sombra de la luna

urdía el aguijón de su zarpazo.
Dejó sobre la mesa las dos llaves,
quemó cuartel y naves
y se fue del amor dando un portazo.


Del libro De Diluvios y andenes.
Soneto publicado en la Revista El Tangauta.
Pintura: Fabián Pérez.

Vigilia


Quiero que me esperes. hambrienta de besos,
sentada a la mesa,
desnuda y paciente, como una promesa
de amor en los huesos.
Amantes y espesos,
con una inocencia de sed feligresa,
igual que una niña que a Dios le confiesa
pudores y excesos.
Apaga las luces y enciende la luna,
detén los relojes de toda la casa,
verás como pasa
puntual de alborozo la diosa fortuna.
Urgente y obsesa,
hambrienta de besos, sentada a la mesa.

Del libro Oceanario.

viernes, 13 de mayo de 2016

Clitóris

Clitóris se llama mi gata de angora,
es suave y confiada,
con dulces modales de princesa mora
parece una estrella de luz delicada.
Niña exploradora,
de espuma de seda su cola erizada,
con cierto desgano maúlla a deshora
y trepa a lo alto de la madrugada.
Clitóris se ovilla cuando tiene frío
y en un rumoroso temblor de rocío
se tiende a la orilla de la chimenea.
Felina de besos,
en un arrebato de sueños espesos
se desborda en aguas, como la marea. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Dibujo: M Marumatsu.

lunes, 9 de mayo de 2016

Plegaria

Ella reza su amor de rodillas:
—Hombre mío que estás en mi cama
y en un llanto de sal se derrama
como un barco en la orilla.
Espejismo de sed, maravilla
de grabar con buril de retama
un jardín en la piel, melodrama
de pasión amarilla.
—Hágase lo que tú dictamines,
que se vuelvan mis labios jazmines 
y tu beso, razón que sofoca.
—No me dejes caer, hombre mío,
corazón de rocío,
que me quiero morir en tu boca.

Del libro Oceanario.

Sequía

Sobre tu piel de brote verdecido 
(frondosa de palomas y veranos), 
la savia de mis manos 

sustentará tu tallo desvalido.   
En el rumor del beso florecido 
renacerá la miel de los manzanos,
la dicha de los sueños cotidianos
y el curso del latido.

Almática porfía,
con lluvia de tu boca me alimento,

diluvio vertical de mi sustento  
tiznando un horizonte de sequía. 
Siémbrame aquí, de flores y de trino 
el verde corazón con que germino. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

viernes, 6 de mayo de 2016

Benditas

Benditas las mujeres literatas
que escriben instrucciones de autoestima,
las que juegan al primo y a la prima
con celo de novatas,
las que mueren de amor, las insensatas
que predicen otoños de buen clima,
las que trepan al tope de la cima
copiando el equilibrio de las gatas;
benditas las que sueñan con que uno
interrumpa el ayuno
de los besos en plan de cuarentena,
las que dicen que si, que ni, quien sabe,
las que cierran sin llave
el corazón, el cuarto y la alacena.

Del libro Oceanario.
Imagen: "Lucy" / Sara Bishop.