lunes, 31 de octubre de 2016

Puntualidad

Cada lunes (puntual como un tren suizo),
a las diez de la noche,
tu dolor da tres golpes a la puerta
y embiste contra todos mis recuerdos;
tiránico de espinas
despliega  su noctámbulo quebranto
y rojo de nostalgia me conjura
con ciega vocación de prepotencia.

Altivo de rencores
ocupa el otro lado de la cama
sin un mínimo gesto de congoja,
me llama por mi nombre y me conmina
a recordar el tuyo,
igual que una tristeza interminable.

Del libro Llevarás en la piel.
Fotografía: Katia Chauseva.

domingo, 30 de octubre de 2016

Gauguin


"Dios se desentiende de los hombres
de más de cuarenta años" (Jean Anouilh)


Gauguin se diagnostica una agonía
y se manda a mudar lejos de Francia,
lo rige una certeza: La distancia
de toda cercanía.
Todo cabe en el tránsito de un día,
la Lima de la infancia,
sus hijos, su mujer y la constancia
de saber que es posible todavía.
Misterio de las cosas,
se descubre pintor una mañana
de la forma más simple y evidente,
y fuga al universo de las rosas
que ve por su ventana,
lo más lejos posible de Occidente.

Del libro Llevarás en la piel

Pinturas: Paul Gauguín

sábado, 29 de octubre de 2016

Carbones

Roja de sed te abandonas
al curso de mi deseo
y se va abriendo tu boca
lo mismo que un fruto nuevo.
Febriles, hoja por hoja,
la habitación en silencio,
igual que un pozo de sombras
que se ilumina  por dentro.
Y se suceden las horas
y te deshaces en besos
como una flor silenciosa;
carbones, tus ojos negros,
te vas quitando la ropa
y me desnudo en tu cuerpo. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Nicoletta.
Recitado en Radio UAI dentro del ciclo "Pasiones".

Pira

Desnudos, hueso por hueso,
garganta, bocas, axilas,
el almenar de tu cuello,
tus muslos de arena fina,
la doble luna del pecho
debajo de tu camisa
y entre la lengua y el beso
un vendaval de saliva.
Tigres de amor al acecho,
lobos de garras y espinas,
lo mismo que barcos ciegos
que avanzan a la deriva;
rojo volcán de tu aliento,
pira de carne encendida. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Ilustración: Pascal Chove.
Recitado en Radio UAI.

viernes, 28 de octubre de 2016

Frágil

Se deshacía en mis manos
con notarial fatalismo,
pulpa de frutos amargos,
de castidad y delirio.
Terco diluvio de marzo,
gota de espeso rocío,
en la vigilia del llanto
y en el rumor del olvido.
Se deshacía en mis manos,

igual que un beso baldío
en el extremo del tallo;
humo, ritual, espejismo,
como la estela de un barco.
Nada retuve conmigo.


Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

Contienda

Campal mi boca en la tuya
libra su propia batalla,
tizón de miel con que busca
cercarte cuello y garganta.
Vigilia de la penumbra
con que custodia sus armas
y hunde la lengua con furia
de confidentes alianzas.
Dulce guerrilla de nupcias
sobre las sábanas blancas
y la agonía nocturna;
flechas, fusiles, espadas,
reto, diatriba, liturgia,
con cuatro besos de salva. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

jueves, 27 de octubre de 2016

Urdimbre

Sutil urdimbre de seda,
mi corazón va tejiendo
un nudo de duermevela
para enlazarte del pelo.
La madrugada se enreda
con hilo de amores nuevos
bajo una luna morena
roja de sangre y de viento.
Dulzor de líquida estela,
beso que late en un beso
de tempestades de arena;
brasa furtiva que quema
las iniciales del fuego,
lumbre, cerilla, madera. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en radio UAI.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Cicatrices

Mi boca que te desviste
con el ajuar de mis dientes,
ronda la piel de tus ingles
y se acuartela en tu vientre;
teje con besos la urdimbre
fundacional de simiente
y con la lengua te embiste
y con los labios te muerde.
Igual que un pájaro libre
sobre la tarde silvestre,
cerca tu cuello de cisne,
bebe el licor de la fuente,
y deja dos cicatrices,
como dos lunas celestes. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI
Pintura: Nicoletta.

Los debutantes

La tuve frente a mí, tendí la mano
y le rocé la piel de la mejilla,
olía a cargamento de vainilla
y a lluvia de verano.
Pensar que aquel humano
brotó del interior de mi costilla,
novísima de sueños y sencilla,
lo mismo que un milagro cotidiano.
—Tú debes ser Adán, me dijo ella,
regálame una estrella
donde escribir el resto de la historia.
Después, beso por beso,
espalda, corazón, vértebra y hueso,
nos fuimos aprendiendo de memoria.

Del libro Oceanario.
Pintura: Nicoletta.

martes, 25 de octubre de 2016

Mitad

Mariposa de pubis inocente,
afilado cincel que me traspasa, 
mural de tabla rasa  
donde tallo tu amor adolescente.  
Aleteo de pájara batiente,
edén de nidocasa,  
besofuente febril de bocabrasa,  
bocabrasa coral de besofuente.
Alborozo de dicha contenida,
erial de roja herida  
con que llegas a mí para curarte.
Confín universal del infinito,
morada, pulso, grito.
Acaso la mitad de mi otra parte. ©

Del libro Llevarás en la piel.

Amantes

"El amor es eterno mientras dura"

Se amaron como gatos panza arriba,
disputándose el mar de los abrazos,
a besos y arañazos,
con jirones piel en carne viva;
navegantes de amor a la deriva,
cosidos a retazos,
en un juego de garras y zarpazos,
por un río de sangre y de saliva.
Febriles y apetentes,
al acecho lascivo de sus dientes
de roja mordedura;
desnudos como Dios los trajo al mundo,
en la eterna vigilia de un segundo,
que dura mientras dura.

Del libro Oceanario.
Pintura: Nicoletta.

lunes, 24 de octubre de 2016

Maleficio

Cenicienta de sal ya son las doce
y el tic tac del reloj se hizo pedazos,
los corceles de bronce y  oro ruso
se volvieron rescoldos de ceniza.
Las torres del castillo,
de pétrea voluntad indestructible,
cayeron por imperio de su peso
al foso de las aguas turbulentas.
Nada pudo salvarse,
ni el delgado cristal de tus zapatos
ni la fina carriola de los reyes.
Otra vez al trajín de andar descalza
y al gesto laborioso
de morirse de amor bajo la lluvia. ©

Del libro De diluvios y andenes.

domingo, 23 de octubre de 2016

La misma luna

Una luna de gris melancolía
se suicida baleándose en la frente,
yo te busco, tal vez, entre la gente
y no sé si te quiero todavía.
Pacífica porfía
de pensar en tu amor, raro y ausente,
cobijando un recuerdo, vagamente,
en algún callejón del alma mía.
¿Quién de los dos olvidará primero
la llaga del adiós y el aguacero
de lágrima importuna?
¿Dónde estarás mujer? En qué planeta
vivirás incompleta,
mirando como yo la misma luna.

Del libro Oceanario.
Dibujo: Max Aguirre.

Bucanera (poema náutico)

"Amor no es literatura si no se puede escribir en la piel' (JMS)

La sirena de ultramar y el pez martillo
(como luz que se derrama)
se desnudan a la orilla de la cama
y se encienden con el gesto más sencillo.
Cual si fueran los extremos de un ovillo,
van tejiendo los hilvanes de la trama,
letanía de oro y llama
que repite su marítimo estribillo.
En la última embestida de la ola
la sirena mueve el cabo de su cola
y se eriza, bucanera, de bravura.

Aluvión de dicha extrema
en el fuego militante que la quema,
lo demás, sin excepción, literatura.

Del libro Oceanario.
Foto: Marvelous.

sábado, 22 de octubre de 2016

Amores miopes

Su ojo ciclópeo se detiene en una sirena varada. Ella, cómplice, le cierra su único párpado con un beso de sal. ("Faro" - Sandra MontelMare)

El ciclópeo titán mira a lo lejos
(aburrido de pena),
el oscuro perfil de una sirena,
más allá de oxidados catalejos.
Una bruma de pálidos reflejos
le ciñe el corazón y en tal escena,
ella, casta y ajena,
emigra en un tumulto de vencejos.
Nada queda por ver, ni mar ni arena,
ni nudo de intricados aparejos,
ni mágico candil de luna llena.
Hay un eco final en los cortejos
de lágrima serena
que conduele mirarse en los espejos.

Del libro Oceanario.

viernes, 21 de octubre de 2016

Triste de tristeza interminable

Una mujer se ahoga en la tristeza
de un llanto interminable,
oscuro territorio de la ausencia
en honda soledad de soledades.
Bellísima y desierta,
al pulso incontenible de la sangre,
se vuelve un arenal en la tiniebla
del olvido de nadie.
El agua que le tizna las mejillas
de sal involuntaria
despeña su nostalgia, cumbre abajo,
y le lava la miel de las heridas,
umbría de palabras,
con mi nombre sujeto de los labios.

Del libro Oceanario.

Mi ausencia (cuando sea)

Será como un dolor imperceptible 
subido al pedestal de tu garganta, 
sin estruendo de luces ni candiles 
a la hora del alba. 
Un responso de negras cicatrices 
dirá su fatalismo de palabras 
con un peso de trágico calibre 
y rojo de nostalgia. 
Un presagio de sed, una galaxia 
de náuticos reptiles 
trepando por el frío de la escarcha; 
luna rota de pálido salitre
que mengua sobre el raso de tu falda, 
como el último eclipse. 

Del Libro De diluvios y andenes.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Soledades x dos (casi un tango)

En un bar de San Telmo (que hoy no existe),
minúscula certeza,
te bebías a sorbos la tristeza
de un domingo sangrante como un quiste.
Levantaste los ojos y me viste
detrás de un desaliento de cerveza,
giraste la cabeza
y viniste hacia mí, cansada y triste.
Yo te quise querer y dije hola
y te busqué la boca con un beso
de noches entrampadas.
La soledad de a dos es la más sola,
dijiste, y el amor un contrapeso
de lágrimas saladas. ©

Del libro de poemas Oceanario.
Ilustración del querido Carlos Killian.

sábado, 15 de octubre de 2016

Los amantes de la calle Centenera


























Inexpertos de amor se dieron cita
una tarde cualquiera
en un bar de la calle Centenera,
cuando el frío de agosto deshabita
con silencio de ermita
los largos corredores de la espera.
Él volvía de alguna balacera,
ella, rosa marchita,
traía en el vitral de la cartera
una lluvia de olvidos, infinita,
y un agobio de lágrimas de hoguera.
Augural y bendita,
la suerte de los dos estaba escrita
desde la vez primera.


Del libro Llevarás en la piel
Dibujos: José Carlos Civit.

jueves, 13 de octubre de 2016

Antes del amanecer

¿Puede el amor más grande de tu vida durar sólo una noche?

Un arpegio de brumas tizna Viena
y la lluvia maquilla los andenes,
inventario de olvidos y de bienes,
exorcismos de arena.
La noche es una larga cuarentena
con toma de rehenes,
ni tú ni yo fugamos de los trenes
ni somos legionarios de la pena.
Con rigores de terca disciplina
la suerte nos conmina
y el humo del amor se desvanece.
Amargo desconsuelo,
tal vez haya otra vida en otro cielo.
Y es Viena y es otoño... Y amanece.

De libro De diluvios y andenes.
Fotograma de la peli.

miércoles, 5 de octubre de 2016

La coleccionista (III)

Colecciona sombreros y monteras,
chambergos, teresianas, barretinas,
novelas de mujeres asesinas
y rabias pasajeras,
birretes, capirotes y chisteras,
tabardos, impermeables, gabardinas,
pañuelos con insignias parisinas,
escudos y banderas;
barajas de tarot y nigromancia
y algún beso de lánguida constancia
que trepa por el muro del pasado;
recuerdos que ha perdido
(quién sabe en qué recodo del olvido),
del tiempo en que me quiso demasiado. ©

Del libro Oceanario.

domingo, 2 de octubre de 2016

Mis manos

Aquellas que encendieron tu cintura,
que velaron el brote del verano,
las del íntimo roce de ternura,
mis manos;
las heroicas de trágica apostura,
las valientes de tirios y troyanos,
las que fueron en pos de tu locura,
mis manos;
las formales de amable compostura,
las del arduo teorema cartesiano,
aquellas de la última conjura,
mis manos;
las febriles de inmensa desmesura,
las filosas de empeño cirujano,
las amantes, las tibias, las oscuras,
mis manos;
las urgentes de noches de premura,
aquellas de lo sacro y lo profano,
las prolijas de hilvanes de sutura,
mis manos;
las del mágico don de la escritura,
las piadosas de amor samaritano,
las voraces, las torpes, las impuras,
mis manos;
las hambrientas de roja mordedura,
las del cósmico incendio cotidiano,
vaticinio de ardor y quemadura,
mis manos.

Mis manos.

Del libro Llevarás en la piel.
Foto: "Mis manos".

sábado, 1 de octubre de 2016

Octubre

Jugabas a inventar que me querías
(desnuda y con sombrero),
y yo, determinado caballero,
libraba tus batallas y las mías.
Serena en el pasaje de los días,
era octubre en tus labios (o febrero),
presagio de aguacero
en tu boca de largas lejanías.
Pequeño corazón de risa oscura,
corcel, cabalgadura
del río de la sed que va contigo;
febril y escandalosa
en el rojo deleite de la rosa
que late sur a tientas de tu ombligo.

Del libro Oceanario.