sábado, 25 de febrero de 2017

Mujer descalza

No te desnudes,
me basta con tus pies
a la intemperie.

Eres desde el inicio de ti misma
un junco interminable de belleza,
espiga de marfil y de amatista
al pie de la tormenta.
Arrullo de cristal, paloma encinta
de nísperos y almendras,
deseando que mi boca te desvista
en íntimo ejercicio de contienda.
Desnuda y vertical hueles a nardos
de pétalos silvestres
que brotan a la vera del recuerdo;
librada al belicismo de mis labios,
oceánica y celeste,
rozando el esplendor de lo perfecto.


Del libro Llevarás en la piel.

viernes, 24 de febrero de 2017

Connubio

Mujer nupcial que estrenarás conmigo
pechos de miel y pubis de avellana,
virgen tibia de luz, vestal pagana
de la siembra y el trigo.
Letanía de premios y castigo,
embrujo del Edén y la manzana,
febril Eva liviana
que concedes la dicha que persigo.
Torrente vertical en donde bebo
del nuevo
paraíso de tu fuente,
a cántaros de sed avariciosa,
en pos del espejismo de la rosa
de pétalo inocente.

Del libro Llevarás en la piel.

jueves, 23 de febrero de 2017

Ella suele dormir

"Así pasaron los momentos pocos,
así pasaba la felicidad" (S. Rodríguez)

Ella suele dormir acurrucada
sobre el costado izquierdo, previamente
se quita las heridas de la frente
y retira el dolor de su mirada.
Él le muerde los labios como nada,
con un gesto de prisa adolescente,
la ciñe entre su brazos, dulcemente,
a fuerza de porfía delicada.
La roza con los pies y las rodillas,

le cuenta maravillas
y le miente promesas al oído.
Ella cierra su boca con un beso,
se pone por debajo de su peso,
y piensa, sin querer, en su marido. ©


Del libro De diluvios y andenes.

martes, 21 de febrero de 2017

Miénteme

Casi, casi, una canción de amor.

Dime que me quieres, miénteme al oído,
bajito, bajito, como una oración,
inventa con besos un juego prohibido,
átame a los huesos de tu salvación.
Palabras, palabras sin ton ni sentido,
recuerdos dormidos en algún cajón,
que con un soneto te salve de olvido,
que Joaquín nos cante en una canción.
De pena y tormento que el cielo te guarde,
de amores cobardes,
espina y cardón.
Miénteme te quiero, después será tarde.
¿No ves como ardes
en mi corazón?

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Françoise Collandre.

lunes, 20 de febrero de 2017

Fulana

Mengana, si te vas con el zutano,
yo, tu fulano, no me mataré. (M. Benedetti).

Fulana le cuento que tengo un olvido
de antiguas ausencias y ajado perfil
que lleva su nombre, su voz, su apellido,
su no sostenido, su pena de abril,
sus ojos de lluvia, su frágil latido,
aquella costumbre de guerra civil,
su ayuno de sueños, su negro vestido,
su ronco gemido de lunes fabril,
su boca de sombras, su oficio de musa,
su larga vigilia de sed inconclusa
volcada en cien versos de tinta y papel,
su llanto de entonces, su estela de frío,
aquel azaroso temblor de rocío,
su beso de hastío, su luna de hiel.


Del libro De diluvios y andenes.
Ilustración: Johanna Perdu.

domingo, 19 de febrero de 2017

De musas y resfríos

Por culpa de un resfrío mal curado
la musa de mis versos guarda cama,
desnuda se recuesta a mi costado
y resuelve conmigo el crucigrama;
con cierto fatalismo de pecado
se pone mi piyama
y a fuerza de quererme demasiado
en besos de agua dulce se derrama.
Con rimas de papel arma un barquito
que se tumba en la arena,
allá donde se pierde el infinito;
mitad mujer fatal, mitad sirena,
me besa con piedad de niña buena
y me miente, sutil: —Te necesito.  ©

Del libro Llevarás en la piel.
Dibujo: Ay, Sara, Sara.

viernes, 17 de febrero de 2017

Docencia

El amor es un tajo atravesado
que corta con el filo de una hoja,
espina vertical de punta roja
sangrando en el costado.
Puñal que nos lacera demasiado
y en lágrimas de mármol se deshoja,
litúrgica congoja
que dicta su sermón más delicado.
Llevo tanto dolor sobre los hombros
que en tránsito de escombros
avivo los carbones de la hoguera.
Retira pena y musgo de la llaga
y antes que en un beso me deshaga
enséñame a querer de otra manera. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Pascal Chove.

jueves, 16 de febrero de 2017

Fuego, fuego

"Hay gente de fuego loco que llena el aire de chispas" (E. Galeano)

Con su casco de fibras y resina,
las botas y los guantes “antibrasa”,
sentado en el rellano de su casa
custodia el porvenir de cada esquina
y se muere de amor por la vecina
que pasa, pasa y pasa,
con un rojo vestido de entrecasa
y esa risa de amante clandestina.
Enciende la autobomba de rescate,
activa la sirena
y la pasa a buscar, lunes por medio.
Tal vez se nos antoje un disparate
tanta puesta en escena,
pero hay fuegos que fluyen sin remedio.  ©

Del libro De diluvios y andenes.

En recuerdo de Eduardo Galeano.

martes, 14 de febrero de 2017

Yesterday

Benditas las amantes oportunas
del amor a la hora de la siesta,
las preguntas que quedan sin respuesta,
los "No voy a cambiarte por ninguna";
la vigilia del sueño de la luna,
servicial y dispuesta,
aquello de "París era una fiesta",
tu boca (que en mi boca desayuna).
Benditos los alfiles de la Reina
que surcan las casillas
a lomo de un caballo de carey,
Elvis Presley que nunca se despeina,
Marilyn enseñando las rodillas,
Joaquinito cantando Yesterday.  ©

Del libro Llevarás en la piel.

Tú me pasas, ocurres, me sucedes,
legitimas en ti la maravilla,
surges de la manera más sencilla,
tiemblas, cedes;
desatas la atadura de las redes,
concedes la simiente y la semilla,
te abalanzas de mar sobre la orilla,
derrumbas las paredes;
modificas el curso del latido,
impulso compartido
a salvo de egoísmos y de agravios;
irrumpes, sobrevienes
y te obstinas de amor en los andenes
con un beso de luz entre los labios.  ©


Así comienza De diluvios y andenes.
Pintura: Nicoletta.

lunes, 13 de febrero de 2017

Penélope

Penélope desteje un desconsuelo
con esquivo temblor de amante sola,
mecida por el canto de una ola
se tizna de tristeza su pañuelo.
La persigue un amor de lobo en celo
y un arpegio coral de caracola,
astillas del olvido, barcarola
sombría del desvelo.
Una rabia naval de viento y frío
con negro desvarío
la circunda de sal y la desgaja.
Con los ojos de mansa lejanía
enviuda cada noche, cada día,
y en ovillos de lana se amortaja.  ©

Del libro De diluvios y andenes.

Ilustración: Diego Vasquez.

sábado, 11 de febrero de 2017

La Colo

Yiraba por las calles de Belgrano
cobrando palo y medio la completa,
oscura transeúnte de un planeta
final y suburbano.
El viento que la lleva de la mano
(fatídica y secreta),
escribe cada nombre en su libreta
con tinta de escarmiento cotidiano.
Después de cada cita
el ángel del hastío la visita
y se tumba al costado de su cama. 
Campal su corazón, tizón de hoguera,
en brazos de cualquiera
a cántaros de lluvia se derrama.  ©

Del libro Llevarás en la piel.
Arte callejero anónimo del barrio de Coghlan,
rescatado por mi cámara de fotos.

miércoles, 8 de febrero de 2017

La coleccionista (II)

Colecciona con íntima porfía
postales de países desolados,
insignias de soldados
y heroísmos de osada cobardía,
orgasmos de agonía,
retales de puntillas y bordados
y un registro contable de pecados
de roja auditoría,
ojeras de cristal y vidrios rotos,
dos fotos
de un amor (acaso el mío),
maldiciones de cuentos de princesas
y lágrimas espesas
como semen amargo de rocío. ©

Del libro Oceanario.
Ilustración: Alexander Timofeev.

lunes, 6 de febrero de 2017

Detrás del cuento

"El corazón es un órgano de fuego" 

La niña de la roja caperuza 
y el lobo ceniciento
ocultan tras las páginas del cuento
una historia de amor algo confusa; 
el agreste animal de piel difusa
y la ninfa del viento
urgidos por razones del momento 
arrojan por el aire cuero y blusa. 
Cierto tiempo después la historia cuenta 
que un engendro voraz y femenino 
con las hojas de un árbol se alimenta; 
afiebrados los labios como llamas 
y el pelo rojo vino, 
subida a lo más alto de sus ramas. ©

Del libro De diluvios y andenes. 
Ilustración: Gravekiss.

Eterna fila india del espanto

Se deslumbra con hombres olvidables
que avinagran el júbilo del gozo,
embusteros de citas literarias
y versos de confuso entendimiento.
Truhanes de arrogancia sudorosa
que lucran con metáforas de humo,
oscuros moradores de tinieblas
en andas de la noche.
Eterna fila india del espanto,
poetas del hastío
que vuelven de ceniza lo que siembran.
En tanto el jardinero de sus sueños,
ajeno al devenir de estas cuestiones,
tutela el universo de la rosa. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Lilya Corneli.

jueves, 2 de febrero de 2017

Carta del ex novio de Cenicienta después del episodio del príncipe azul, el zapatito y el fallido matrimonio de palacio

Ya ves, no te reprocho ni me quejo
ni firmo pagarés de furia vana,
no apedreo el cristal de tu ventana,
ni atravieso el espejo,
no condeno tu dicha ni festejo
tenerte ni tan cerca ni lejana,
no maldigo tu pie de porcelana,
ni te doy un consejo.
Apenas si menciono, Cenicienta, 
que de tanto jugar al artificio
del príncipe encantado,
te dolerá mi amor más de la cuenta,
nadie olvida de oficio.
Elegiste al marido equivocado. ©

Del libro Oceanario.