viernes, 30 de marzo de 2018

Soneto en gris

Para Ana

Dejaste la boca inmóvil,  se cayó un beso
igual que un pétalo mustio sobre la mesa,
el frío de aquel instante caló hasta el hueso
lo mismo que una cuchilla que te atraviesa.
Tomé tu beso en mis manos, de blando peso,
cargado de gotas negras y sangre espesa,
no hay forma de la tristeza salir ileso,
la llaga de la nostalgia siempre regresa.
Guardé tu beso en mi boca, cerré con llave
y al filo del desencuentro quemé la nave,
quilla y madero.
Te dije no sé que cosas del alma mía,
lloramos como dos niños sin compañía,
besé tus ojos de llanto. Mentí un te quiero. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

1 comentario:

Carlos dijo...

Cruzo los dedos.