jueves, 16 de febrero de 2017

Fuego, fuego

"Hay gente de fuego loco que llena el aire de chispas" (E. Galeano)

Con su casco de fibras y resina,
las botas y los guantes “antibrasa”,
sentado en el rellano de su casa
custodia el porvenir de cada esquina
y se muere de amor por la vecina
que pasa, pasa y pasa,
con un rojo vestido de entrecasa
y esa risa de amante clandestina.
Enciende la autobomba de rescate,
activa la sirena
y la pasa a buscar, lunes por medio.
Tal vez se nos antoje un disparate
tanta puesta en escena,
pero hay fuegos que fluyen sin remedio.  ©

Del libro De diluvios y andenes.

En recuerdo de Eduardo Galeano.

martes, 14 de febrero de 2017

Tú me pasas, ocurres, me sucedes,
legitimas en ti la maravilla,
surges de la manera más sencilla,
tiemblas, cedes;
desatas la atadura de las redes,
concedes la simiente y la semilla,
te abalanzas de mar sobre la orilla,
derrumbas las paredes;
modificas el curso del latido,
impulso compartido
a salvo de egoísmos y de agravios;
irrumpes, sobrevienes
y te obstinas de amor en los andenes
con un beso de luz entre los labios.  ©


Así comienza De diluvios y andenes.
Pintura: Nicoletta.

sábado, 11 de febrero de 2017

La Colo

Yiraba por las calles de Belgrano
cobrando gamba y medio la completa,
oscura transeúnte de un planeta
final y suburbano.
El viento que la lleva de la mano
(fatídica y secreta),
escribe cada nombre en su libreta
con tinta de escarmiento cotidiano.
Después de cada cita,
el ángel del hastío la visita
y se tiende a lo largo de su cama. 
Campal su corazón, tizón de hoguera,
en brazos de cualquiera
a cántaros de lluvia se derrama.  ©

Del libro Llevarás en la piel.
Arte callejero anónimo del barrio de Coghlan,
rescatado por mi cámara de fotos.

lunes, 6 de febrero de 2017

Detrás del cuento

"El corazón es un órgano de fuego" 

La niña de la roja caperuza 
y el lobo ceniciento,
ocultan tras las páginas del cuento
una historia de amor algo confusa. 
El agreste animal de piel difusa
y la ninfa del viento,
cediendo a las urgencias del momento 
arrojan por el aire cuero y blusa. 
Cierto tiempo después la historia cuenta 
que un engendro voraz y femenino 
con las hojas de un árbol se alimenta. 
Afiebrados los labios como llamas 
y el pelo rojo vino, 
subida a lo más alto de sus ramas. ©

Del libro De diluvios y andenes. 
Ilustración: Gravekiss.