miércoles, 22 de mayo de 2019

Salvabesos

Por si acaso al naufragar
ya no pueda con mis huesos,
precavido con la mar
llevo siempre un salvabesos
por lo que pueda pasar. (Javier Krahe)


Si me pierdo en el torrente de tu boca,
por la mar, desorientado,
y resulta que naufrago a tu costado
por salvarme del reborde de la roca.

Si acontece, si me toca
y mi barca se da vuelta de tu lado
no te alejes, compañera, demasiado,
que el oleaje inoportuno me sofoca.
No permitas que me vaya mar afuera
sin anuncios ni regresos,
cuando el agua sobrepase vela y quilla.

Capitana de mi estrella marinera,
tírame tu salvabesos
y descorre el pasador de la escotilla. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Café Montserrat y en el Manzi.

domingo, 19 de mayo de 2019

Como un cielo de plomo

"Echo de menos tus manos, me conocían tan bien" (la chica del puente)

Me duelen estas manos de no usarlas contigo,
esta espina filosa a los besos clavada,
la lluvia interminable que tizna la mirada
de estos ojos que llevo con rencor enemigo.
Me duelen estos labios de enconado castigo
que no llaman ni nombran el amor y la nada,
el pálido espejismo de luna destemplada,
sin aliento ni abrigo.
Me duele cada cosa como un cielo de plomo
de cobarde tristeza que se rompe en pedazos,
la voz deshilvanada con que te nombro, como
si una rosa de espanto germinase en mis brazos.
Y este otoño de nadie y el amor con que digo,
me duelen estas manos de no usarlas contigo. ©


Del libro Oceanario.
Primer premio del Concurso Poético "Junín-Pais" Edición décimo primera. 
Recitado en el Tortoni y en el Café Montserrat.

jueves, 16 de mayo de 2019

Un soneto























"Un soneto me manda hacer Violante"  (Lope de Vega)

Un soneto me manda a hacer Sabina
y al trabajo me apunto con esmero,
verso a verso ya voy por el tercero
con el cuarto a la vuelta de la esquina.
Es preciso operar con disciplina
sin que nada me aparte del sendero,
con reparo sutil de relojero
el segundo cuarteto se termina.
Ya van ocho, la meta está cercana,
me salve del infierno, la campana,
si consigo cerrar este terceto.
Con más temple que gracia lo concluyo,
si la suma es correcta, va de suyo,
doce, trece, catorce, es un soneto. ©

Del libro de poemas De diluvios y andenes.
Caricatura: Joan Vizcarra Carreras.
Recitado en la APL y en el Café Montserrat.

martes, 7 de mayo de 2019

Mariposa


Mujer carnal, paciente y ardorosa,
que a besos te alimentas
e inventas
la conjura de la rosa.
Urgente y belicosa,
de manos combativas y avarientas,
en todo te aposentas,
mariposa.
Al filo de mis labios, ciega y muda,
desnuda
de volcánico apetito.
Tizón de castidad  en carne viva,
altiva
y pasional. (Te necesito). ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Montserrat y en Radio UAI.

miércoles, 1 de mayo de 2019

La ausente

"Lo atroz de la pasión es cuando pasa" (JS)

Ya no queda ni un Dios benevolente
y a nada sabe el beso
en la boca de zarzas y en la frente.
Ya no calan el hueso
ni el río de la lágrima ni el peso
de llorar en tus brazos, blandamente,
lo mismo que dos niños al regreso
de un roto continente.
Se ha secado el reguero de la fuente
(ayer ceremonial de mar espeso),
por eso
hay que decir adiós, forzosamente,
y hay que salvar el corazón ileso.
Sólo serás “La ausente”. ©


Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en el Tortoni y en Radio UAI.

sábado, 27 de abril de 2019

De seda vana

Flor del almendro
Japón se ha vuelto escombros
de seda vana. ©

Con tristeza de geisha mal querida
destrenzaba las trenzas de su pelo,
su mundo de origami era un pañuelo
partido a la mitad y así partida,
en llanto de desvelo,
vagaba en la penumbra, dolorida,
con el alma recién amanecida
y un gesto de profundo desconsuelo.
Espiga de bambú, flor del ciruelo
de almendros, contenida,
en actitud litúrgica de duelo.
Sangra tanto la herida
que en el pozo de sombras de su vida
ya no vuelan gorriones por el cielo. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Tortoni / Pintura: B. Lacombe
En homenaje a las víctimas del terremoto de Japón de ocurrido el 11 de marzo de 2011.

jueves, 25 de abril de 2019

Voy a la lluvia

“Mírame pronto
antes que en un descuido
me vuelva otro” (M Benedetti)

Voy a la lluvia (un modo del destierro)
y la lluvia me tizna de tristeza,
como un ángel de espinas al acecho
oculto en el umbral de cada puerta.
La lluvia es una forma del recuerdo,
litúrgica y blasfema,
que pronuncia tu nombre sin quererlo
con diluvial empeño de certeza.

Desde el peso trivial de lo doméstico
toda lluvia me cerca
sitiando las esquinas de mi cuerpo
con oscuros cerrojos de tiniebla.               
Mírame siempre,
que en la lluvia me vuelvo transparente. ©

Del libro De diluvios y andenes

Recitado en el Café Montserrat y en la APL.

miércoles, 24 de abril de 2019

Ella citaba a Almudena

Ella citaba a Almudena
con terca certidumbre de porfía: 
"Cuánto cuesta abandonarte,
lavarme de tu olor,
quitarme las huellas de tu peso..."
Y yo pensaba entonces que el olvido
era sórdidamente una palabra

ajena al diccionario de tu boca.
Acaso un verbo obtuso,
un yerro del azar, una mentira
extraña al parlamento de tus labios.
Igual que la nostalgia pavorosa
de lo que nunca ha sido,
lo mismo que un recuerdo inexistente. ©

Del libro Oeanario

Pintura: Nicoletta

Recitado en el Montserrat y Radio UAI.

martes, 23 de abril de 2019

Roja

Ardías desde el hambre de los labios
hasta la miel caliente de tus ojos,
lo mismo que una flor en carne viva
sembrada en el confín del universo.
Ardor ceremonial que te consume
en estruendo de luces de bengala,
portando en el solsticio de las ingles
un soplo de pasión que te vulnera.
Brasa azul de tu vientre,
fulgías de manera prodigiosa
en un tórrido escándalo de llama.
Igual que el fatalismo perentorio
de un fuego inagotable
ardiendo en el verano de tu boca. ©

Del libro Llevarás en la piel
Recitado en el Café Montserrat y en la APL

domingo, 21 de abril de 2019

Las manos tuyas


Aquellos ojos de tristeza verde,
abrevadores de la sed del mundo,
con un designio de clamor de fiebre,
eran los ojos tuyos.
Aquellas manos que sembraban rosas
en el solsticio de la nueva luna,
reparadoras de las almas rotas,
eran las manos tuyas.
Aquellos pechos de maná del cielo,
como presagios de carnal conjuro,
tizón de lumbre de mis labios secos,
eran los pechos tuyos.
Aquella boca de abrigado manto,
pecaminosa de infantil ternura,
que obraba besos como Dios milagros,
era la boca tuya. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Montserrat y en la APL.

miércoles, 17 de abril de 2019

Hechizo

Hacen falta dos velas y un caldero
donde fraguar la génesis del alba,
una brizna del negro de tu pelo
y el vaivén de tu enagua;
un gajo de jazmín y el devaneo
fatal de tus pestañas,
un rosario de cuentas de romero,
y un terco testimonio de nostalgia.
Mezclar con esmerado sentimiento,
volverlo viento y agua
hasta espesar el líquido del cuenco.
Que queme de la boca a la garganta,
con astillas de fuego,
en estado litúrgico de gracia. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI y en el café Tortoni.

sábado, 13 de abril de 2019

Vértice

Puedo vivir en el lugar exacto
donde toda la sed se desvanece,
vértice austral del último milagro
del ardor y la fiebre.
Igual que un atolón de jade blanco,
trepar el interior de sus paredes,
con un rojo trajín de besos laicos
de castidad celeste.
Allí donde el estío de tus ingles,
con púdica delicia,
anega los umbrales del abismo.

Peñón sacramental de tierra firme
donde las manos mías
se untan con estela de rocío. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Café Montserrat y en Radio UAI.

domingo, 31 de marzo de 2019

Antes del amanecer

¿Puede el amor más grande de tu vida durar sólo una noche?

Un abismo de brumas cerca Viena
y la lluvia que tizna los andenes,
inventario de olvidos y de bienes,
exorcismo de lágrimas de arena.
El adiós es un llanto en cuarentena,
con toma de rehenes,
sólo queda el desfile de los trenes
y el rojo laberinto de la pena.
Con rigores de terca disciplina
el tiempo los conmina
y el juego del amor se desvanece.
Presagio de un final y el desconsuelo
de ver romperse el cielo...
Y es Viena y es otoño. Y amanece. ©

De libro De diluvios y andenes.
Recitado en el Café Montserrat.
Fotograma de la peli.

viernes, 22 de marzo de 2019

De agua

Esta noche quiero ser de agua,
que tu seas de agua” (Alejandra Pizarnik)

Cuando en agua te vuelvas
yo quiero ser un cántaro de barro
y náufrago de sed sobre la tierra
mojarme en la saliva de tus labios.
Acuático del verde de la selva
y blando del rocío de los astros,
cuando en agua te vuelvas
yo quiero ser un cántaro de barro.
Si en agua te conviertes
yo quiero ser el cuenco donde bebas
la miel de los acuarios.
Alquimia de diluvios y torrentes,
cuando en agua te vuelvas
yo quiero ser un cántaro de barro. ©

Del libro De diluvios y andenes.

Recitado en radio UAI, en homenaje a Alejandra Pizarnik.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Una mujer

"Tú eres el aire"  (m)

Una mujer desnuda y con sombrero
se escurre por la palma de mi mano,
llovizna interminable de verano.
(No sé porqué te quiero).
Estuario de la sed, abrevadero  
de llanto cotidiano,
el viento de su beso más liviano
desata un escarmiento de aguacero.
Antiguo corazón de aguamarina,
espina
en la garganta de mi pena.
Ondina nocturnal, virgen romana,
discípula profana,
tan última, tan mía, tan ajena. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en el Café Homero Manzi y en la APL

martes, 5 de marzo de 2019

Inicio

No te desnudes,
me basta con tus pies
a la intemperie.

Eres desde el inicio de ti misma
un junco interminable de belleza,
espiga laboriosa de amatista
librada al vendaval de la tormenta.
Tenaz faro de luz, paloma encinta
de lirios y de almendras,
deseando que mi boca te desvista
en términos litúrgicos de ofrenda.
Desnuda y vertical hueles a nardos
de pétalos silvestres
en la tarde poblada de silencio.
Sujeta al fatalismo de mis labios,
oceánica y celeste,
rozando el esplendor de lo perfecto. ©


Del libro Llevarás en la piel.

Recitado en el Montserrat y Radio UAI.

domingo, 3 de marzo de 2019

Gorrión

Gorrión en soledad, ave morena
que anidas en el hueco de mi mano.

¿Qué viento cotidiano,
despeina el universo de tu pena?
Alado corazón, niña sirena,
diluvio pasajero de verano,
liviano 

sortilegio de azucena.
El cielo se desarma de sencillo
y la luna de pan hecha un ovillo
abriga la vigilia de tu vuelo.
Al paso de tus alas peregrinas
te quito las espinas
y el aire es una forma del consuelo. ©


Del libro Oceanario.
Recitado en el Tortoni y el Manzi.

jueves, 14 de febrero de 2019

Happy Valentine

"Así pasaron los momentos pocos,
así pasaba la felicidad" (S. Rodríguez)

Ella suele dormir acurrucada
sobre el costado izquierdo, previamente
se quita las heridas de la frente
y retira el dolor de su mirada.
Él le muerde los labios como nada,
con un gesto de prisa adolescente,
la ciñe entre su brazos, dulcemente,
a fuerza de porfía delicada.
La roza con los pies y las rodillas,

le cuenta de pasadas maravillas
y le miente promesas al oído.
Ella cierra su boca con un beso,
se pone por debajo de su peso,
y piensa, sin querer, en su marido. ©


Del libro De diluvios y andenes.

Recitado en la APL y en el Manzi.

jueves, 7 de febrero de 2019

Conesa (Cuento musical)

Se conocieron por los ochenta, en el trabajo, de un modo casual y cotidiano. Eran ciertamente jóvenes en el país de los años oscuros. Él tardó dos días en enamorarse, ella, muchísimos más.

Por aquellos tiempos, la guerra de Malvinas, trajo consigo (entre tanto dolor y desconsuelo), el resurgimiento del rock nacional y volvieron a sonar en las radios aquellos primeros grupos de su pasada adolescencia.  

Los dos eran fans de “Pedro y Pablo”, un dúo de veinteañeros que habían editado su primer disco, "Conesa", y que en sus inicios cantaban canciones de protesta (casi todas, menos una, “Catalina”, aquella de “labio contra labio contra labio y la península mía / beso contra beso contra beso en tu bahía”). 

Empezaron a salir y a verse a escondidas, porque (olvidé contarles), ella portaba un futuro marido.  

Una noche de septiembre fueron a escucharlos cantar a un barcito que se llamaba la Trastienda, frente a Plaza Serrano, cuando Plaza Serrano era solamente un barcito llamado la Trastienda.  

De cierre cantaron “Catalina” (“labio contra labio contra labio y la península mía / beso contra beso contra beso en tu bahía”).  

Al tiempo ella se casó con el novio susodicho "y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido”. Llegaron los hijos, se fueron los días y dejaron de hablarse a pesar de seguir trabajando uno frente al otro en el mismo lugar de siempre. 

Pasaron así siete años. Una mañana, de la manera más imprevista, él encontró en el cajón de su escritorio un papelito prolijamente doblado en cuatro, que decía: “No falta nada para las vacaciones, te voy a extrañar”. 

El mundo se detuvo un instante y echado nuevamente a andar, retomaron el tiempo del beso y el abrazo, como si la vida hubiera puesto entre paréntesis aquellos años que se habían disuelto en la tiniebla. 

Pero siempre la culpa es más fuerte que el amor y la espina del remordimiento no deja nunca de seguir sangrando.  

Rompieron. Dejaron de verse. Al tiempo, por amigos comunes, él supo que ella había tenido una nueva hija. La llamó Catalina.
La del beso contra beso contra beso... ©

Del blog Apenas Penas
Tapa del disco Conesa.
Contado en el Café Montserrat.

domingo, 3 de febrero de 2019

Viento


"Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas". Antonio Porchia

Si te sirve negarme, lo consiento,
no soy y nunca he sido
ni sangre, ni portento, ni alarido,
ni culpa, ni alimento,
ni rabia, ni porfía, ni tormento,
ni fruto, ni latido,
ni vigilia de besos, ni gemido,
ni llanto, ni escarmiento,
ni lágrima de sal, ni juramento,
ni fiebre, ni estampido
ni cartas de papel amarillento,
ni espanto de rencor despavorido,
ni pésame, ni olvido...

Sólo viento. ©

Del libro De diluvios y andenes.

Fotografía: Carter Flinn.
Recitado en el Tortoni y en la APL.

lunes, 28 de enero de 2019

La coleccionista

Colecciona con férrea disciplina
arlequines de rubia cabellera,
agujas de relojes de pulsera
y lunes de oficina,
manuales de recetas de cocina,
hilvanes de satén, besos de hoguera,
ojales con botones de madera
antiguos talismanes de la China,
aviones de papel y marcos viejos,
hollejos
desasidos de las frutas,
confesiones de amor en los espejos,
astillas y trebejos
y diluvios de gotas diminutas.

Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: Sarah Bishop

Recitado en el Tortoni, en la APL y en el café Montserrat

miércoles, 9 de enero de 2019

La bella durmiente

Andaba por el filo de las sombras,
con la sonrisa quieta,
urdiendo con hilvanes la redonda
matriz crepuscular de la madeja.
Íntimamente sola,
tan lejos de mis labios (y tan cerca),
herida por el paso de las horas
que sangra con rituales de tristeza.
Oscura y silenciosa,
como duerme la mar sobre las piedras
de indefinidas formas.
Viajero de la luz, brasa pequeña,
yo la besé en la boca.
Pero nada del mundo la despierta. ©

Del libro Oceanario
Pintura: Nicoletta Tomas Caravia
Recitado en el Montserrat y radio UAI