domingo, 21 de agosto de 2016

Lloverse

Anaís desabrocha su vestido,
un botón, otro más, otro y desnuda,
sin vergüenza ni duda
se ofrece al vendaval de su latido.
Piadosa ceremonia del gemido
que la ciñe y la escuda,
espina vertical de pena aguda
que atraviesa su vientre florecido.
Deleite de entrecasa,
vigilia milenaria, viento, brasa,
diluvio que no cesa.
Allí donde mi mano la consiente,
tan hondo, que hondamente
estalla en un temblor de lluvia espesa. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Café Montserrat y Radio UAI.

jueves, 11 de agosto de 2016

Amor-niño

El amor es un niño adolescente
(de indócil rebeldía),
que lleva en el estío de la frente
la azul cartografía
de un estigma de luz incandescente
con natural empeño de porfía
y una luna de sal en el poniente
lo ciega con un golpe de agonía.
Avaro de sus cosas,
tutela el optimismo de las rosas
con aire de arrogante altanería.
Ángel hostil que va de casa en casa,
tizón de oscura brasa,
que pasa sin razón del alma mía.


Del libro Llevarás en la piel.
Dibujo: A Kawasaki.

miércoles, 27 de julio de 2016

El benjamín del comisario

Soñaba un porvenir bibliotecario
con versos a la hora de la cena,
un hombre como tal en la colmena, 
Joaquín, el benjamín del comisario;
con libros por doquier y el arbitrario  
desfile de la pena, 
su perro, su domingo, su Jimena,
la charla de café en el vecindario,
su siesta de guardar, sus libros viejos,
su pipa, sus trebejos,  
su muerte individual y su obituario, 
el tedio mercantil de la rutina, 
soñaba con no ser y fue Sabina,
Joaquín, el benjamín del comisario.

Del libro De diluvios y andenes.

lunes, 25 de julio de 2016

Como un cielo de plomo

Me duelen estas manos de no usarlas contigo,
esta espina furiosa a los besos clavada,
la lluvia interminable que tizna la mirada
de estos ojos que llevo con rencor enemigo;
me duelen estos labios de enconado castigo
que no llaman ni nombran el amor y la nada,
el álgido desvelo de luna destemplada
sin aliento ni abrigo.
Me duele cada cosa como un cielo de plomo
de cobarde tristeza que se rompe en pedazos,
la voz deshilvanada con que te nombro, como
si una rosa de espanto germinase en mis brazos,
y este otoño de nadie y el amor con que digo,
me duelen estas manos de no usarlas contigo. ©


Del libro Oceanario.

martes, 21 de junio de 2016

Estival

"Gorriones presos de un mismo viento..." (JMS)

Con saliva del barro de mis besos
y oficio de artesano,
en el hueco florido de tu mano
(como gorriones presos),
el pulso contenido de mis huesos
anuncia la llegada del verano,
conjuro soberano
de los meses más íntimos y espesos.
Al alba de tus ojos,
lo mismo que manojos
de retamas,
me vuelvo la razón de tu sustento
y soy el alimento
que reclamas.


Del libro Llevarás en la Piel.

domingo, 19 de junio de 2016

Exilio

Nada tienen que ver en este cuento
adanes ni serpientes,
yo mordí la manzana con los dientes
por propia voluntad y entendimiento.
Más allá de la culpa y el tormento
de santos e inocentes,
ni Dios ni sus esbirros asistentes
decidirán por mí dicha o lamento.
Me nombro con mi voz y lo que digo
(sin ser verdad probada),
es todo lo que soy y Adán lo sabe.
Asumo mi castigo,
si tengo que marcharme desterrada
debajo del jarrón dejo la llave.

Del libro Llevarás en la piel.

martes, 14 de junio de 2016

Contraseña (contrasueño)

"Siento que me deshabito para habitarte"

Una mujer se duerme, flor de estío,  
y en el sueño que sueña
del abismo del alma se despeña
y se arroja al vacío. 
Lo mismo que la estela de un navío, 
torrencial y pequeña, 
memoriza sin fe la contraseña
del secreto lenguaje del rocío.
En la verde llanura de su cama
conyugal se derrama  
y en astilla de barro se convierte.
Se desnuda ante mí (que estoy tan lejos) 
y rompe los espejos  
para cambiar el sino de su suerte.
Del libro Oceanario.

Lloverse en junio

En junio se deshoja, puntualmente,
con floral disciplina,
un otoño de lluvias la conmina
y le tizna el oasis de la frente.
Desnuda, como ausente
del verde que en octubre la germina
se sienta a diluviar en cada esquina
irremediablemente.
La rosa, compasiva, la consuela,
y el lirio, centinela,
pone un beso en su boca desangrada.
A veces yo la tomo de la mano
y le cuento un domingo de verano,
que dura casi nada.

Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: Malcolm Liepke.

lunes, 6 de junio de 2016

Alguien muere de amor esta mañana

Alguien muere de amor esta mañana
en que los futurólogos del mundo
anuncian tempestades y borrascas
con severos discursos,
y se descubre el sol de otra galaxia,
al este de las lunas de Mercurio,
hundimientos de ríos y montañas,
revueltas y disturbios.
La bolsa de Berlín cotiza en alza
el espurio dinero de cien tipos
al borde de un océano de plata,
y en Guinea del Sur se muere un niño
que lleva en el umbral de la mirada
un hambre de hace siglos.

Del libro De diluvios y andenes.

jueves, 2 de junio de 2016

Como novios (hoy toca cuento)

Por Florida, dos tiernos elefantes,
caminan con acordes de zarzuela,
él estrena bastón, bombín y guantes
y ella luce un tocado de acuarela.
En un banco de plaza los amantes

se besan como novios de novela
y barritan de amor, multiparlantes.
A la vejez, viruela.
El le llama, goloso: —Gorda mía,
y ella muere rotunda de alegría
de la trompa a la punta de los pies.
Con dulce picardía,
él pregunta: — ¿Me quieres todavía?
y ella dice, bajito: — ¿Me querés? ©


Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

martes, 24 de mayo de 2016

Exigencia tribal

Indio Bravo exigir una cosa
que India Bella querer conservar,
con olor a jengibre y a rosa.
—O tener o tener. O pelear.
Con cuchillo de punta filosa
Indio Bravo pedir y mandar,
India Bella, de amor caprichosa,
debatir con el clan familiar.
Con modales de novia primera,
India Bella, de dulce manera,
intentar que Indio Bravo entender,
pero el indio, varón y machazo,
con la ley marital bajo el brazo,
obligar apellido a ceder.

lunes, 16 de mayo de 2016

La Lola (Segunda parte)

III

La Lola pena que pena
con olivares y espuma,
cante de viento y de bruma,
rumbitas de luna llena;
un beso de hierbabuena
desde su boca perfuma
y leve como una pluma
se desvanece en la arena.
Negra la tinta del pelo,
lo mismo que un tigre en celo
desangelado y cautivo.
Por desnudarla en un beso
late febril desde el hueso
el corazón con que vivo.

IV

Lola de nadie y tan mía,
por esas calles de frío,
su boca en el beso mío
rompe las claras del día;
voz de doliente afonía,
rezo campal de rocío,
como las aguas de un río
con aires de bulerías.
Lola de viento y hoguera,
puerto sin mar, hechicera
de celestial herejía;
como una fruta madura
su boca de selva oscura. 
De nadie (nadie), y tan mía.

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Fabián Perez.
Mieres - Asturias - Año 2000 (creo).

La Lola

A palo seco, la Lola,
gitana como ninguna,
como ninguna tan sola,
tan sola como la luna;
rojo temblor de amapola,
morena piel de aceituna,
arrullo de caracola
y herencia de pena bruna.
La Lola, fruto y espina,
tarde de fiesta taurina
con el tesón de la roca;
zumo de almíbar su beso,
anochecido y espeso,
que se deshace en mi boca.

II

La Lola que se deshoja
como un rosal ofendido,
desconsolado latido,
herida que la despoja;
luto de llanto y congoja
que le oscurece el vestido,
igual que un lazo tejido
con hilos de sangre roja.
La Lola, de cantaores,
rubia verbena de flores
de un recio cante gitano.
Azul temblor de rocío,
para abrigarla del frío
baste el tizón de mi mano.

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Fabián Perez.

lunes, 9 de mayo de 2016

Sequía

Sobre tu piel de brote verdecido 
(frondosa de palomas y veranos), 
la savia de mis manos 

sustentará tu tallo desvalido.   
En el rumor del beso florecido 
renacerá la miel de los manzanos,
la dicha de los sueños cotidianos
y el curso del latido.

Almática porfía,
con lluvia de tu boca me alimento,

diluvio vertical de mi sustento  
tiznando un horizonte de sequía. 
Siémbrame aquí, de flores y de trino 
el verde corazón con que germino. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

viernes, 6 de mayo de 2016

Benditas

Benditas las mujeres literatas
que escriben instrucciones de autoestima,
las que juegan al primo y a la prima
con celo de novatas,
las que mueren de amor, las insensatas
que predicen otoños de buen clima,
las que trepan al tope de la cima
copiando el equilibrio de las gatas;
benditas las que sueñan con que uno
interrumpa el ayuno
de los besos en plan de cuarentena,
las que dicen que si, que ni, quien sabe,
las que cierran sin llave
el corazón, el cuarto y la alacena.

Del libro Oceanario.
Imagen: "Lucy" / Sara Bishop.