martes, 11 de febrero de 2020

Instinto

Decía don Leopoldo Marechal "con el número dos nace la pena". Cierto y doloroso, pero no exento de variantes más mundanas.

—Puro instinto, dijo él mientras urdía
las maneras de quitarle la coraza
verde malva del vestido de lunares
y atizar el espectáculo del fuego
(pira negra de carbones),
en escándalo de piel adolescente.
¿Puro instinto? Dudó ella en el instante
de quedarse tan desnuda como pudo
tras el íntimo cobijo de sus brazos.

Roja sed que los consume.
¡Con el número dos nace el deseo! ©

Del libro Llevarás en la piel
Pintura: Mi amada Nicol
Recitado en el Tortoni y Radio UAI

lunes, 10 de febrero de 2020

Preceptos

"Hay locuras que son dulces quemaduras" (Silvio)

Este blando rigor con que consigno
rituales y preceptos,
como normas de un laico catecismo
que rige los modales de tu cuerpo.
Este impulso de sed y de delirio
(adánica tutela de gobierno),
te ciñe el corazón con siete hilos
de siete nudos negros.
Roja voz del infierno con que cito
conjuras de profanos evangelios
para arder tu conmigo.
Soy el ángel litúrgico del fuego,
que al borde del abismo
confronta al Lucifer de tu deseo.  ©

“Preceptos” – Carlos Casellas
Del libro Oceanario

Ella suele dormir...

"Así pasaron los momentos pocos,
así pasaba la felicidad" (S. Rodríguez)

Ella suele dormir acurrucada
sobre el costado izquierdo, previamente
se quita las heridas de la frente
y retira el dolor de su mirada.
Él le muerde los labios como nada,
con empeños de prisa adolescente,
la ciñe entre su brazos, dulcemente,
a fuerza de porfía delicada.
La roza con los pies y las rodillas,

le inventa maravillas
y le miente promesas al oído.
Ella cierra su boca con un beso,
se pone por debajo de su peso,
y piensa, sin querer, en su marido. ©


Del libro De diluvios y andenes.

Recitado en la APL, en el Manzi,  Café Montserrat.

domingo, 9 de febrero de 2020

Heroísmo


(si he de desteñirme, me destiño siempre en azules)

Ir al fin del abismo,
donde el río caudal se vuelve viento,
sin culpa ni pecado ni tormento,
como quien busca el último espejismo.
Oscuro fatalismo
de infinito temblor en ardimiento,
lascivo y afiebrado sentimiento
urgido de pasión y de heroísmo.
Cruzar los arenales,
laberinto de junglas tropicales
de verdes espesuras.
Allí donde la noche se eterniza
y el ángel del deseo te bautiza
en nombre de profanas escrituras. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Montserrat y Radio UAI

sábado, 8 de febrero de 2020

Astilla

"Me empezaron a crecer
esperándote, esperándote
ramitas entre los pies
y flores entre las manos..." (Jairo)

Por acallar el eco de mi nombre
me vuelves a las sombras
y reprimes el hambre de tus besos
con los labios de sed en carne viva.
Rehén de tu tristeza,
en espuma de llanto te diluvias,
y te quitas la piel como un vestido
que lleva cada marca de mis dedos.
Empeño presuntuoso,
no hay rituales de oscuras fantasías
que te libren del peso de mi boca.
Voy siempre a tu costado,
astilla de cristal en las entrañas,
lo mismo que el torrente de tu sangre. ©

Del libro Oceanario.

Recitado en el Tortoni, Café Montserrat, UAI

viernes, 7 de febrero de 2020

Destierros y soledades

Después de su destierro involuntario,
Eva boga al garete,
Dios se ha vuelto de pronto un adversario
y activa la función del molinete.
Esgrimiendo su rol de propietario
los echa del Edén y del banquete,
nadie quiso salir de intermediario
ni jugarse su puesto en el bufete.
En medio de la mar, los fugitivos
se ufanan de estar vivos
y encarnan la aventura del mañana.
—La culpa fue de Dios, mala fortuna,
no abjuramos del cielo ni la luna,
apenas si mordimos la manzana.

—Será si así lo quiso.
¡Qué grande va a quedarle el Paraíso!  ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Montserrrat t Radio UAI

jueves, 6 de febrero de 2020

Don Zorro (hoy toca cuento)


“Era tan apremiante la pasión restaurada, que en más de una ocasión se miraron a los ojos cuando se disponían a comer, y sin decirse nada, taparon los platos y se fueron a morirse de hambre y de amor en el dormitorio.” G G Márquez.
Don Zorro Varonil de Amorencelo
se viste, piel en ristre, de etiqueta,
y el viento que comanda su veleta
presagia maravillas por el cielo.
En lo alto, la luna de pomelo,
recorta el espiral de su silueta
y la zorra febril que lo completa
lo cerca con modales de desvelo.
Son tiempos de querer a mano llena
y saltearse la hora de la cena
por hambres más urgentes;
de comerse las bocas con descaro,
sin rituales de ayuno ni reparo,
con los ojos igual que con los dientes. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI y Café Montserrat.

("me gusta como redactas, decís mucho pero 
tan sutilmente que parece que no dijeras nada, pero
uno se queda con la sensación de que lo dijiste todo") P.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Fulana

Fulana le cuento que tengo un olvido
de antiguas ausencias y ajado perfil,
que lleva su nombre, su voz, su apellido,
su no sostenido, su pena de abril,
sus ojos de lluvia, su frágil latido,
aquella costumbre de guerra civil,
su ayuno de sueños, su negro vestido,
su ronco gemido de lunes fabril;
su larga vigilia de sed inconclusa,

su oficio de musa
de tinta y papel,
el llanto de acíbar, la estela de frío,
aquel azaroso temblor de rocío,
su beso de hastío, su luna de hiel. ©


Del libro De diluvios y andenes.

Imagen: Gilles Vranckx
Recitado en el Tortoni y en Radio UAI.

lunes, 3 de febrero de 2020

Amantes

"Los amantes callan. El amor es el silencio más hermoso"  

Apetentes, tenaces y desnudos,
en íntimo tumulto de latidos,
febriles, impetuosos, bendecidos,
ciegos, mudos;
desbordados de besos, testarudos,
como tigres de zarpas y rugidos,
hoguera de acechanzas y gemidos,
lazos, nudos.
Voraces como fieras al acecho,
con hambre insatisfecho,
ardido el corazón de fe devota.
Amantes de cristal en carne viva,
diatriba,
del instinto. Gota a gota. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Café Montserrat y Radio UAI.

sábado, 1 de febrero de 2020

Un poquito caminando (María Elena)

Febrero del año 30,
verano de la alegría,
allá por Ramos Mejía,
perezosa y somnolienta.
Desgana de tarde lenta,
sortilegios estivales,
cuatro gatos musicales
maullando canciones viejas
y más allá de las rejas
un árbol con iniciales.

Entre el jazmín y la higuera,
la copa del limonero,
algún noviazgo ligero
y la caricia primera.
Trinaba la pajarera
su melodía sonora
y el corazón a deshora,
ardiendo a llama sonante,
se detenía un instante
por ver alzarse la aurora. 

Sonaba el tren a lo lejos
con alborozo de fiesta,
interrumpiendo la siesta,
tiznando los azulejos.
Como Alicia en los espejos,
sin pasado ni después,
tea five o clock en inglés
y el amor en castellano,
dicha de un gozo liviano
del derecho y del revés.

Mitad pudor, mitad pena,
de lo que fue y lo que no
y un tortugo en Pehuajó
vende postales del Sena.
Acaso la luna llena,
de oscuro color café,
te fue dictando el porqué
de lo que sueñas cantando,
un poquito caminando           
y otro poquitito a pie. ©

"Un poquito caminando" - Del libro Oceanario - Subido a Facebook - Recitado en el Tortoni - Café Montserrat y Radio UAI - Foto: María Elena Walsh (Feliz cumple Reina)

viernes, 31 de enero de 2020

Violeta

¡Cuánto será mi dolor! (Violeta)

Violeta sube a los cielos,
con un camisón violeta,
arriba, callada y quieta,
estrena llanto y pañuelos.
En procesión de desvelos
rueda la luna incompleta
y hay una herida secreta
de espinas y desconsuelos. 
Al canto de su guitarra
se rompe Violeta Parra
en gajos de pena rubia.
Y un ángel negro de olvido,
entre rasguido y rasguido
se desdibuja en la lluvia. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Montserrat y Radio UAI
Publicado en Facebook

jueves, 30 de enero de 2020

Muñeca rota

Se quebranta de amor y se impacienta
en el cuenco profundo de mi mano,
vano
impulso de sed y vive hambrienta
de mi boca que a besos la alimenta,
como un gorrión liviano
en la última tarde de verano
que huele a miel y a menta.
Exorcismo de grave desvarío,
en su largo dolor (que es casi mío),
un recuerdo de lirios la derrota.
Jirón, gallo de riña,
niña
ciega sin mí. Muñeca rota.  ©

Del libro Llevarás en la piel.
Ilustración: Alexander Timofeev.
Recitado en el Tortoni y Radio UAI

miércoles, 29 de enero de 2020

Fée verté

La tristeza durará para siempre (V. van Gogh)

Amanece en Arlés y Vincent sabe
que el azul de ese cielo
apenas brilla y cabe
en el blanco tapiz de su pañuelo;
y lo pinta de azul y vuela un ave
igual a su desvelo,
que tiene un deslucido tono grave
como el trágico tono de ese cielo.
Amarillo de ausencia se acongoja
y teje una tristeza roja
y lila.
Se desgaja de luz y se atormenta
y en verde sed de absenta
se mutila.

Del libro De diluvios y andenes.
Dibujo: Aireza K. Moghaddam.
Recitado en el Café Montserrat y Radio UAI.

martes, 28 de enero de 2020

De sangre verde

"Y morirme contigo si me matas..."  (JS)

Por la orilla del mar, corriente arriba,
el lagarto varón y su señora
navegan por el cielo de la aurora,
como barcos que van a la deriva.
Afiebrados de amor en carne viva
y en plan de densa flora,
se rozan con pasión devoradora
en un claro torrente de saliva.
En la arena, el reptil de piel oscura,
dibuja de su amada la figura
dejando una señal que la recuerde.
Con dientes afilados
le muerde el corazón por ambos lados
y brota un vendaval de sangre verde. ©

Del libro De dluvios y andenes.
Dibujo: Horacio Guerrieri.

Recitado en el Tortoni y en Radio UAI.

viernes, 3 de enero de 2020

El gato sin botas


El gato con botas se quita el calzado,
la ropa de invierno y el gorro de lana,
apaga las luces, cierra la ventana
con sumo cuidado.
Acaso una gata de amor desvelado,
felina y liviana,
le arañe la puerta en hora temprana
y ardida de besos se tumbe a su lado.
Crujen los resortes de la cama vieja,
hecha una madeja
la gata, impaciente, se quita la ropa.
Campal escenario de llama futura,
el gato sin botas, febril quemadura,
galopa, galopa. ©

Del libro Oceanario  
Recitado en el Café Montserrat y en el Manzi
Publicado en Face "Apenas penas"