jueves, 15 de febrero de 2018

Nunca

Ella adquiere la forma de su pena
y se vuelve tan ínfima y tan fina
que en su cama de sombras se adivina
un insomnio de sábanas de arena.
Parece, mar adentro, una sirena
de nocturna tristeza submarina,
erecta como el filo de una espina
que sangra y que gangrena.
Afónica de voz lo nombra tanto
que el río de su llanto
estalla en un volcán de dicha trunca.
En cortejo de lágrimas y besos
se sienta en el umbral de los regresos.
Pero él no vuelve nunca. ©

Del libro de poemas Oceanario.
Fotografía: David Hamilton.

Vestal

Se desnudó de piel, arquitectura
de fina platería
y nunca entre mis brazos fue tan mía
librada al bacanal de la locura.
Vestal, novicia oscura
en laica procesión de letanía,
hoguera de los labios y herejía
de arder con santidad de quemadura.
Y fuimos la indecencia sin decoro
y el oro
de la carne impenitente.
Dos náufragos rodando por el suelo,
girón de mar y cielo,
allí donde nos lleve la corriente.

Del libro Oceanario.
Fotografía: Fabrizia Milla.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Espejismo

Una mujer en lluvia derramada
(con amante desgano),
se tumba en el solsticio de mi mano
lo mismo que una flor abandonada.
Desnuda y delicada,
en obsceno ritual de amor profano,
estalla como un lirio de verano
que tizna de pudor la madrugada.
¿Será que lo soñé o ha sido incierto
este idilio de haberla descubierto
parada en el extremo del abismo?
No hay registro de piel que la recuerde
y la estela de luz del beso verde
acaso sólo fuera un espejismo. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Fabrizia Milla.

martes, 13 de febrero de 2018

Mujer llovida

Sobre tu espalda
dibujo amaneceres
de blanca luna

Mujer en oro y gris, melancolía
de verla diluirse si la beso,
cincel con que atravieso
sus labios de carmín y hechicería.
Febril artesanía
de esculpir el amor, hueso por hueso,
fatalismo que cae por su peso
sobre la boca mía.
Espiga de cristal, pena por pena,
temblor de luna llena
portando el contrapeso de su sombra.
Mujer de espuma leve
que rompe de tristeza cuando llueve
y llora torrencial cuando me nombra. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Ivonne Lisieux.

Campal

Vienes a mí, desnuda y arrogante
y en las sombras avanzas
con la boca de viejas acechanzas
de algún dolor distante.
No te bastan las manos, desafiante
derribas el peñón de las alianzas
y con hambre de nuevas esperanzas
te llevas la alegría por delante.
Yo, guerrero de luz, cerco tu orilla,
militar maravilla,
con la bélica audacia de mis ojos.
Soy, de todos, el último enemigo,
que enfrentado contigo
dispara munición de besos rojos. ©


Del libro Oceanario.
Fotografía: Melania Brescia.
Recitado en Radio UAI.

domingo, 11 de febrero de 2018

Antigua ceremonia

"Hacíamos el amor a oscuras.
Tengo memoria táctil de esas noches"  (M.B.)

Procuro en castidad la rosa blanda
que ocultas tras la palma de la mano,
soy la noche que todo lo promueve,
exceso o abstinencia.
Tu cedes al imperio de la sangre
febril con que me nombras,
antigua ceremonia de los besos
al alba de tu boca debutante.
Te guardas para mí y eres tan mía,
allí donde la carne se convierte
en fuego primitivo.
Tumulto de la sed con que te rindes
de impúdica manera
al osado gobierno de mis labios. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.
Fotografía: Melania Brescia.

sábado, 10 de febrero de 2018

Sin mí

Pobre de ti sin mí y en carne viva,
mujer deshabitada,
gorrión en castidad, paloma helada,
barquito de papel a la deriva.
Igual que una pasión imperativa
que guardas en los pliegues de la almohada,
vigilia de tristeza delicada,
uncida de dolor, rosa cautiva.
Pobre de ti, sin mí y al desamparo,
sirena entre las olas de algún faro
de rojo carmesí.
Tan lejos del amor y del abrigo,
sin mí (pero conmigo),
estela de cristal. Pobre de ti. ©

Del libro Oceanario.
Foto: Alejandra Baci.

jueves, 8 de febrero de 2018

Tres veces

Me negarás tres veces, si es preciso
(en nombre de la pena), 
con un seco desgarro de azucena 
y un ajado verdor de paraíso. 
Corazón insumiso, 
en ayuno de sal y cuarentena, 
desgarrado dolor de luna llena 
que sangra de improviso. 
Amarga realidad, empeño vano 
de soltarte del nudo de mi mano,
sin fe de niña santa. 
Tres veces y tres más y otras quinientas, 
con lágrimas sedientas
que tiznan el umbral de tu garganta. ©

Del libro Oceanario.

Fotografía: Katia Chausheva.
Recitado en el Montserrat.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Solitaria

Era tu soledad como  la sombra
que tira de los pliegues de tu falda,
hastío que te toma por la espalda,
te fatiga y te escombra.
Mi voz (que no te llama ni te nombra),
con crespones de luna te aguirnalda,
tristeza de color verde esmeralda
que intimida y asombra.
Tan última de todos y tan quieta,
al borde del abismo de un planeta
donde nadie te asiste.
Tan huérfana de luz que te deslumbre
en la cumbre
más alta de estar triste. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Lilya Cornelli.

lunes, 5 de febrero de 2018

Estallido (fábula celeste)

A espaldas de Vulcano, su marido,
Venus juega al amor y a la escondida,
se sueña en otra cama desvestida
por un desconocido.
Las manos que le quitan el vestido
con apuro de roja bienvenida,
la tienen tan ardida,
que estrena cada noche un estallido.
Febril encantamiento
de un beso que le roba hasta el aliento
en las horas felices y feroces.
Desnuda y entregada,
al delirio de cada madrugada,
sin que importe el castigo de los dioses. ©

Del libro Oceanario.
Pintura: La Venus de Botticelli.

domingo, 4 de febrero de 2018

Nada

Se deshacía en mis manos
con notarial fatalismo,
pulpa de frutos amargos
de castidad y delirio.
Terco diluvio de marzo,
gota de espeso rocío,
en la vigilia del llanto
y en el rumor del olvido.
Se deshacía en mis manos,

humo, ritual, espejismo,
como la estela de un barco.
Nada retuve conmigo. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Imagen: Steve Hanks.
Recitado en Radio UAI.

Rotunda

La novia de Botero es muy delgada,
extraña paradoja,
con el fino volumen de una hoja
que pesa casi nada.
Ligera, transparente, delicada
(ni la lluvia la moja),
con un dejo nocturno de congoja
que le tizna el azul de la mirada.
Y Botero la pinta, contundente,
redonda como un sol incandescente
en alguna galaxia paralela.
Rotunda, terrenal y decisiva,
igual que un corazón en carne viva
que emerge victorioso de la tela. ©

Del libro Oceanario (De la serie Señora de tal).
Pintura: Alejandro Botero.

sábado, 3 de febrero de 2018

Mujer-carabela

Poema encontrado en una botella, hacia finales del Siglo XII, en las costas australes del mar de la China.

Hechicera del mar, reina mía,
corazón de novela,
en tu boca de besos que pela
se consuma cualquier fantasía.
Yo, barquito de azul travesía,

a babor, viento y vela,
te designo mujer-carabela
de las islas del sur de Bahía.
Robinsona de luna al garete,
bergantín de juguete
con un alma de amor incompleta.
Por sortear el peñón y la ola
(tan herida y tan sola),
te mereces un novio poeta. ©

Del libro Oceanario.

Recitado en Radio UAI.

Cobarde

A la orilla del mar sirena ignota
soñaba con un príncipe marino,
que la amara por ley de su destino
con paciencia devota.                                                    Al paso de la ola más remota,
de vaivén cristalino,
portaba aquel amor crepusculino
un peso inexorable de derrota.
Cuatro besos de sal en carne viva
le tiznaban de pena                                                        la cola de almidón y piel cobarde.
En medio del dolor a la deriva,
con excusas de arena,
fugó por los abismos de la tarde.

Del libro Oceanario.
Ilustración: Mira Nedyalkova.

viernes, 2 de febrero de 2018

Final del cuento

Pena y hastío
de tu amor junto al mío,
cruel melodrama.
Negro desvelo
de confundir el cielo
con nuestra cama.

Vana porfía
de tu boca en la mía,
tristeza rubia.
Consuelo vano
de negarnos la mano
bajo la lluvia.

Beso cobarde
sobre el fin de la tarde
de cada día.
Derramadero
de lágrimas de enero,
melancolía.

Luna de hieles,
funeral de claveles
de rojo espanto.
Promesa rota
de contar cada gota
de cada llanto.

Paciencia hueca
de girar en la rueca
del sentimiento.
Ya no te quiero,
ni a la izquierda del cero.
Final del cuento. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Foto: Alina Lebedeva.