Palomas
ni esquirlas en los dedos,
ni miedos
ni acechanzas de latido.
Dejemos este amor recién nacido
librado el exorcismo de sus credos
en ruedos
venturosos del olvido.
Aquello que fue luz y pena oscura,
conjura
de pasión y desconsuelo,
huyó como un corcel desobediente
dejándome en la frente
palomas al desbande de su vuelo.
Del libro Llevarás en la piel.
Fotografía: Tommy Cavarela.
















