I
La Lola pena que pena
como un ramito de espuma,
cante de viento y de bruma,
rumbitas de luna llena.
Un beso de hierbabuena
desde su boca perfuma
y leve como una pluma
se desvanece en la arena.
Negra la tinta del pelo,
lo mismo que un dios en celo
desangelado y cautivo.
Por desnudarla en mi cama
se desangela y derrama
el corazón con que vivo. ©
II
Lola de nadie y tan mía
por esas noches de estío,
su boca en el beso mío
rompe las claras del día.
Voz de insurgente afonía,
rezo campal de rocío,
como las aguas de un río
con aire de bulería.
Lola de viento y hoguera,
puerto sin mar, hechicera
de celestial herejía.
Como una fruta madura
su boca de selva oscura.
De nadie (nadie), y tan mía. ©
III
A palo seco, la Lola,
gitana como ninguna,
como ninguna tan sola,
tan sola como la luna.
Rojo temblor de amapola,
morena piel de aceituna,
arrullo de caracola,
herencia de pena bruna.
La Lola, fruto y espina,
rumor de fiesta taurina
que tiembla cuando me toca.
Zumo de almíbar su beso,
anochecido y espeso,
que se deshace en mi boca. ©
IV
La Lola que se deshoja
como un jazmín ofendido,
desconsolado latido,
herida que la despoja.
Luto de llanto y congoja
que le oscurece el vestido,
igual que un lazo tejido
con hilos de sangre roja.
La Lola, de cantaores,
rubia verbena de flores
de un recio cante gitano.
Azul temblor de rocío,
para abrigarla del frío
con el mantón de mi mano. ©
V
Lola de sombra y conjura,
asistencial alimento,
gajo de miel y tormento
como una fruta madura.
Sacramental quemadura
que atiza mi sentimiento,
con sus amores al viento,
paloma de boca oscura.
Pena de agraz desvarío,
contra la llaga del frío
se alce mi beso en hoguera.
Sirena de un mar lejano,
que te sostenga mi mano,
para que nada te hiera. ©
Del libro Llevarás en la piel (Año 2000 y tanto) Recitado en el Café Monserrat - Tortoni - Radio UAI