Del Nano, de Joaquín y del ángel con alas rojas
Días atrás ocurrió un milagro (cabe acotar que los milagros no se dan todos los días, de allí que sean milagros). Pues bien, sucedió que el ángel de las alas rojas cruzó por el cielo de “Apenas” y, bondadoso como suele ser todo ángel, leyó y juzgó con benevolencia la precariedad de mis palabras y dijo conmoverse y enamorarse de ellas y compró mi libro (se consigue en algunas librerías del cielo) y sentenció: “Conozco a dos personas que tienen que leer este libro”
Las dos personas, los “chicos”, como ella cariñosamente los llama, resultaron ser Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, (hablando de cosas celestiales, mis ángeles mayores) y como no quiero extenderme mucho, porque dicen que los milagros no deben ser contados sino disfrutados, les transcribo el correo que el ángel de las alas rojas mandó desde su nube a casa.
“Querido Poeta:
Qué puedo decirte, más que los chicos quedaron fascinados con tu libro. Cómo me hubiera gustado que vieras el cariño con el que cada uno recibió el suyo y el tiempo que dedicaron a mirarlos. Luego en la cena, Joaquín me preguntó que cómo tenía yo tu libro y le conté de ti y de cómo te había conocido a través de tus Blogs. Luego, Joaquín, leyó en voz alta el soneto del libro que lleva su nombre. Fue muy emocionante”.
Y eso no fue todo, mi querido ángel, compró mi CD preferido de Joaquín, (en el cielo también hay disquerías) se lo hizo firmar y Joaquín que escribe: “Para Carlos, hermano en la palabra” y yo que siento que toda mi vida cabe en esa firma.
Hoy me llegó su envío por Fedex. (si ya sé, me lo podría haber traído volando personalmente, pero mi ángel, cada tanto, se vale de cosas mundanas para cumplir sus milagros)
(para mi ángel, por el rojo de sus alas y el azul
de su alma guerrera)













