jueves, octubre 23, 2008

Hoguera y lumbre



Se desnudó con cierta cobardía,
(no siempre la pasión es temeraria)
y desnuda de abrigo y necesaria,
como una flor tardía,
se deshojó en mis labios, geografía
de espiga alimentaria,
carnal y hospitalaria,
bajo la luz pacífica del día;
y fuimos el amor de tantos modos,
en todos
los espacios concebidos,
uno solo los dos, hoguera y lumbre
de hambrienta muchedumbre,
en el pulso de todos los latidos.

viernes, octubre 17, 2008

Cupido


Julia Margaret Camon

Se encaramó al amor con firme celo,
en vuelo de alunada mariposa,
con un suave latir cortó una rosa
y la puso de adorno de su pelo;
escogió su corbata más vistosa,
de enjoyado carmín de terciopelo,
grabó sus iniciales en el cielo,
con enjundia de prosa;
revisó su carcaj, flecha por flecha,
como espadas con filo de juguete
con sus puntas perladas de rocío,
al azar eligió lugar y fecha:
"Buenos Aires, octubre diecisiete",
apuntó a un corazón, acaso el mío.

lunes, octubre 13, 2008

Campal


Will Kissmer

Vienes a mí, desnuda y atacante,
sin medir el impulso con que avanzas,
llevas puesta la boca en acechanzas
de un gesto litigante;
no te bastan mis manos, desafiante,
embistes el sostén de las alianzas,
con hambre de venganzas
te llevas mi cariño por delante;
yo, guerrero de amor, cerco tu nave,
con la grave
milicia de mis ojos,
soy el pulso del íntimo enemigo,
que en contienda contigo,
dispara munición de besos rojos.

martes, octubre 07, 2008

Mi ausencia


Foto J.S.

(cuando sea)

Será como un dolor imperceptible
que lleves anudado a la garganta,
sin mapas de reencuentros ni candiles
a la hora del alba,
un ligero fulgor de tonos grises
tiznando el porvenir de las galaxias,
con su noche sin sueño y su desfile
de pálidos fantasmas;
un beso sin abrir, una palabra
de liviano calibre
sobre el pétalo azul de la distancia;
un atisbo de luna imprescriptible
en exiguo escarmiento de nostalgia,
como un último eclipse.

miércoles, octubre 01, 2008

Fuego verde



Al tacto de mi mano,
ardió tu piel con aguijón de lumbre,
dejando en el recinto de mis ojos
un sol de fuego verde;
y fuimos el amor en carne viva
al borde del abismo de los besos,
como parias de sed en un naufragio
de lágrimas de arena;
y al cabo de una misma quemadura,
en procesión de sangre
y de deseo,
nos amamos al límite del hambre,
sin culpa, ni pudores,
huyendo del acecho de la muerte.