lunes, 29 de agosto de 2016

Ella duerme sola

Parece lluvia
ese llanto que llevas
en la mirada.


Desmadeja de sal, besos de llanto,
cada cual con su vértigo y su aurora,
un insomnio de olvido la devora
y el amor, otro tanto.
Exorciza las culpas del espanto,
lunar y redentora,
Cenicienta de lágrimas que llora
con un seco ademán de desencanto.
Y se muere de ausencia (lejos mío),
en brazos de un diluvio de rocío
de litúrgica lástima amarilla;
con un hilo de voz que la despoja,
lo mismo que una hoja
al golpe de la brisa más sencilla.


Del Libro Llevarás en la piel.
Pintura: Katya Chausheva.

sábado, 27 de agosto de 2016

Palabras viejas

La ceñían de amor con frases bellas
de fina arquitectura,
augurio de morder fruta madura
como quien guarda el mar en las botellas.
Estruendo de centellas
de apagado fulgor, literatura,
destello imaginario que conjura
la luz ornamental de las estrellas.
Y alunada de sed se desencanta
de tanta pena, tanta,
en trance fatigoso de creer;
ahíta de escuchar palabras viejas
(abismo de las quejas),
como quien oye llover.

Del libro Oceanario.
Pintura: Katya Chausheva.

jueves, 25 de agosto de 2016

Instrucciones de olvido (El olvido en los tiempos de twitter)

Acomodo el desorden del altillo
cuatro veces por día,
estudio religión y plomería,
leo cientos de libros de bolsillo;
enrollo y desenrollo el mismo ovillo
(cada quien con su propia tontería),
y a fuerza de olvidar que te quería
descuelgo tu retrato del pasillo;
quemo cartas y fotos
y escribo en el revés de espejos rotos
no soy el chico malo de la historia;
no te clavo alfileres,
y con ciento cuarenta caracteres
te borro del pen drive de mi memoria. 
.
Del libro Oceanario
Pintura: Malcolm Liepke

martes, 23 de agosto de 2016

Niña mía

Dame un gajo de la boca de tus besos
que clausure la tristeza de este día,
niña mía
del costado de mis huesos.
Inventario de partidas y regresos

de sutil melancolía, 
catecismo de tus manos, letanía
de los labios evangélicos y espesos.
Pido el sueño de dormir en tu regazo,
seda y raso
de tu roja lencería,
pena dulce de este amor que se confiesa,
boca presa
de tu boca que me besa, niña mía.


Del libro Llevarás en la piel.

domingo, 21 de agosto de 2016

Lloverse

Anaís desabrocha su vestido,
un botón, otro más, otro y desnuda,
sin vergüenza ni duda
se entrega al vendaval de su latido.
Piadosa ceremonia del gemido
que la ciñe y la escuda,
espina vertical de pena aguda
que atraviesa su vientre florecido.
Deleite de entrecasa,
vigilia, cuaresmario, viento, brasa,
diluvio que no cesa;
allí donde mi mano la consiente,
tan hondo, que hondamente
estalla en un temblor de lluvia espesa.

Del libro Oceanario.

viernes, 19 de agosto de 2016

Una sola muerte

 Al filo del alba se escucha un disparo,
muere Federico de una sola muerte,
le brotan del alma dos jazmines blancos
y un gorrión celeste;
un dulce lamento de cante gitano
fluye como un río de savia silvestre,
tres toreros brunos y seis toros bravos
lo velan de verde.
¿De quién fue la bala que rompió su frente,
quién el asesino que mandó matarlo
con una andanada de luna en las sienes?
¿Quién secó la tinta floral de tus manos?
De un solo disparo
y una sola muerte.


Del libro De diluvios y andenes.

Ana

Para Ana Belén (que nunca lo sabrá)

Soné que Ana Belén se deshacía
en ovillos de sal sobre la arena
y el mar en son de pena
se llevaba las olas que traía.
Vigilia de las aguas, rebeldía
de indócil cuarentena
y un destello naval de luna llena
entintando de luces la bahía.
Todos piden por Ana,
el coro submarino de los peces
y el sol del mediodía.
Pero pasa de largo la semana,
las horas y los meses,
y no he vuelto a soñarla todavía.


(Tal vez mañana).

lunes, 15 de agosto de 2016

Mujer-carabela

Poema encontrado en una botella, hacia finales del Siglo XI, en las costas del mar de la China.

Hechicera del mar, reina mía,
corazón de novela,
en tu boca de besos, que pela,
se consuma cualquier fantasía.
Yo, barquito de azul travesía,

a babor, viento y vela,
te designo mujer-carabela
de las islas del sur de Bahía.
Robinsona de luna al garete,
bergantín de juguete
con un alma de amor incompleta.
Por sortear el peñón y la ola
(tan herida y tan sola),
te mereces un novio poeta.

Del libro Oceanario.

sábado, 13 de agosto de 2016

Cristal

Se deshacía en mis manos
con notarial fatalismo,

escombros de un beso magro
sobre mis labios heridos;
terca llovizna de marzo,
ángel de oscuro delirio,
en la vigilia del llanto
y en el rumor del olvido.
Se deshacía en mis manos,
humo, cristal, espejismo,
como la estela de un barco.
Nada retuve conmigo.

Del libro De diluvios y andenes.

jueves, 11 de agosto de 2016

Amor-niño

El amor es un niño adolescente
(de indócil rebeldía),
que lleva en el estío de la frente
la azul cartografía
de un estigma de luz incandescente
con natural empeño de porfía
y una luna de sal en el poniente
lo ciega con un golpe de agonía.
Avaro de sus cosas,
tutela el optimismo de las rosas
con aire de arrogante altanería.
Ángel hostil que va de casa en casa,
tizón de oscura brasa,
que pasa sin razón del alma mía.


Del libro Llevarás en la piel.
Dibujo: A Kawasaki.