jueves, 19 de julio de 2018

Apenas penas

Fuimos apenas
el temblor de una pena
que rasga el cielo,
yo con mis versos
inventando universos
de desconsuelo;
y tu, culposa,
dibujando la rosa
de frágil tallo.
Dos contendientes,
enseñando los dientes.
Riña de gallos.

Fuimos apenas
un castillo de arena
sobre la orilla;
atizando el quebranto
llovizna y llanto
por tu mejilla.

Tú con tus miedos
entre el quiero y no puedo
de cada tarde;
viento y ceniza,
como un sol que agoniza,
de piel cobarde.
Y yo, con rabia
entintando de savia
tanta tristeza.
Melancolía,
alunada agonía
de sed espesa.

Fuimos apenas
la floral azucena
del desabrigo.
Llaga del beso,
sin amor ni regreso.
Dos enemigos.  ©

Del libro Oceanario. Pintura: Antoine Josse.
Recitado en el Cafe Monserrat y en la UNA.

miércoles, 18 de julio de 2018

En llamas

"El zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa..."  (JS)

Si piensas olvidarme ten en cuenta
que más que voluntad es necesario
tachar del calendario
las veces que embargué tu vestimenta.
Llorosa Cenicienta,
ninguno como yo, más temerario,
rozó la intimidad de tu vestuario
ni te dejó tan roja ni sedienta.
A veces no hay olvido,
sobre todo si el hombre compartido
dividió su costilla del costado.
Nunca antes mujer te han desvestido
(al severo temblor de tu gemido),
en llamas, como yo te he desnudado. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Montserrat y en el Manzi.

martes, 17 de julio de 2018

Polonio

Ella lleva en la boca un cigarrillo
y en los ojos un mar de golondrinas,
una rosa carmín con cien espinas,
un libro con mis versos, de bolsillo.
Mi nombre en el reverso del anillo,
en medio de las ruinas,
una lluvia de gotas cristalinas
y un tatuaje invisible en el tobillo.
Sobre la piel morena
el peso ingobernable de una pena
que florece a finales del otoño.
Un olvido de sal, un aguacero,
un recuerdo que vuelve y un sombrero
que le compré en Polonio. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Tortoni.

Pecado

En veranos de luz se subleva
como un sol de amarilla presencia,
apariencia
lasciva de Eva.
Virgen nueva,
con un rojo perfil de inocencia,
encendida de piel y apetencia,
que en la sed de mis labios abreva.
Quiero ser la serpiente y el fruto,
el minuto
fugaz del pecado,
la vigilia de aquella mañana,
Lucifer, la manzana
y el placer del prohibido bocado. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Manzi y en Radio UAI.
Fotografía: Christian Coigny.

lunes, 16 de julio de 2018

Tic tac

Llevaba un corazón (tic tac), inquieto,
como un viejo reloj de manecillas
que marcaba las horas amarillas
de su mundo secreto.
Con preciso tesón de barco quieto
venía del amor a mis orillas,
sirena defendiendo su Bastilla
de muros de concreto.
Desnuda y transparente,
en sed ceremonial de piel urgente
al puerto de mi boca se volvía.
Ondina de su nave
(guardando su dolor con doble llave),
lloraba cada viernes que llovía. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Tortoni y en el Café Montserrat.
Dibujo: Gilles Vrankc.

Plácemes

Le propuso el amor como quien manda
los plácemes del cielo,
con la prisa nocturna del desvelo
de un Lázaro sonámbulo que anda.
Febril en el rigor de su demanda,
igual que un tigre en celo,
ciñó los alamares de su pelo
con dulces ataduras de lavanda.
Ella, rosa cautiva,
con apremio de sed, en carne viva
cedió a la tentación de su apetito.
Paloma prisionera,
que escribía con tinta de la hoguera:
—Te necesito, amor, te necesito. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Café Montserrat y en Radio UAI

domingo, 15 de julio de 2018

Fruto

Regálame la flor de vello hirsuto,
corola de agonías y de estambre,
sabrás, mujer de luz, que tengo hambre
del íntimo deleite de tu fruto.
Delgada cicatriz de negro luto,
con desnudez de enjambre,
confín meridional de la raigambre
del gajo de tu vientre diminuto.
Regálame la flor del dulce gozo,
arenga y alborozo
de rojas tempestades y resabios.
Altar de adoración, herida ciega,
diluvio que doblega
el surco de sequía de mis labios. ©


Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en el Café Montserrat y en el Homero Manzi.

sábado, 14 de julio de 2018

Urdimbre

Mi boca que te desviste
con el ajuar de mis dientes
ronda la piel de tus ingles
y se acuartela en tu vientre.
Teje con besos la urdimbre
de la corola silvestre
y con la lengua te embiste
y con los labios te muerde.
Cela la gruta invisible
y el infinito celeste

de florecidos jardines.
Amarga de fruta verde,
con atronar de fusiles
bebe la mar de tu fuente. ©


Del libro Oceanario.
Dibujo: Gilles Vranckx
Recitado en Radio UAI y  en el Café Montserrat.

viernes, 13 de julio de 2018

Ojalá

"Tener hambre es la cosa primera que se aprende"  -  M. Hernández

Con dos mantas de lana curtida
y un jirón de arpillera
se fabrica una cama cualquiera
y en la cama se queda dormida.
En los brazos acuna la herida
de vivir prisionera,
terroncito de luz que en la acera
va dejando de a poco la vida.
—Ojalá no haga frío mañana
y que el sol fije ley de protesta
en el marco de cada ventana.
Que la luna, descalza y sin ropa,
una vez, que le cuesta,
nos rebalse la panza de sopa. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Café Homero Manzi.

jueves, 12 de julio de 2018

Palabra de boy scout

Voy a volver, lo sé, tarde o temprano,
espera mi regreso,
no tengo más abrigo que tu beso
ni más norte que el norte de tu mano.
Voy a volver, verás, no juro en vano,
llevo tu amor impreso,
te lo dirán las rosas, lo confieso,
hablando floralmente en castellano.
Selecciona el ajuar de bienvenida,
abre todas las puertas
y sale al mirador de la ventana.
Julieta de Romeos mal querida,
Robinsona de playas tan desiertas,
mi Kingkona, mi Wendy, mi Tarzana. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Dibujo: Sarah Bishop.

Recitado en la Universidad el Arte y en el Manzi.

lunes, 9 de julio de 2018

42 sonetos al mar

“En estos días" y "Esto no es una elegía”, están dedicadas a la misma mujer. Explica Silvio: "una mujer de la que me enamoré, como cuando te parte un rayo. Me fue a ver, de pronto, al estudio donde yo estaba grabando, y recuerdo que salimos a caminar hasta el Malecón. Yo llevaba un libro de sonetos que había terminado en esos días, y nos sentamos en el muro a conversar. Entonces, hubo un beso, y tiré el libro al mar, los originales, 42 hojas... Por supuesto, que no lo recuperé  porque no me lancé al agua tras los sonetos, sino que seguí aferrado a mi beso. Después caminamos por la Habana Vieja... Esa señora me inspiró tres canciones, dos divulgadas: «Esto no es una elegía y Así en estos días. La única que no se conoce es «Ronda de los condenados»".
Revista Opus Habana, 1997, entrevista de María Grant.

Pudo más el amor, que nunca puede
y frágil se desangra contra el viento,
incitar la pasión de aquel momento
en que todo sucede.
El abrazo febril que se concede
al borde de quedarnos sin aliento,
la boca germinal del beso hambriento
y acaso la palabra que intercede.
Cuestión que en esa hora
en que terca la dicha nos devora
sin complejo de culpas ni secretos;
por quedarme contigo,
desde el hueco redondo de tu ombligo
eché al mar el botín de mis sonetos. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en la UNA y en el Manzi.

domingo, 8 de julio de 2018

De entrecasa

Corazón del amor, tabla rasa
de futura promesa,
con un verso olvidado en la mesa
puedo ser tu Joaquín de entrecasa.
Todo vuelve a empezar, todo pasa
y es la vida que pesa,
con un verso de pena confesa
puedo ser tu Joaquín de entrecasa.
Sólo manda y procedo,
sin un mínimo gesto de miedo,
pura luz de carbón, pura brasa.
Con un verso de sol sostenido,
para todo tu amor (o tu olvido),
puedo ser tu Joaquín de entrecasa. ©

Del libro Oceanario.
Publicado en Ciudad Sabina Oficial.
Recitado en el Café Montserrat.

viernes, 6 de julio de 2018

Liturgia

De mis labios comulgas
y desnuda de toda vestimenta
te bates como un sol en la penumbra
de dos lunas opuestas.
Con estrictos rituales de liturgia
y en hábito de ofrenda
exhibes un amor de seda rubia
y un delirio de tórridas arengas.
Ardida en el umbral de las tinieblas
(volcánica y nocturna),
afilas el extremo de las flechas.
Confesa de pudor y de lujuria,
si mando el vendaval de la tormenta
accedes a cumplir y te diluvias. ©

Del libro De diluvios y andenes.

Recitado en el Manzi y en la Casa de Carlos Gardel.

Campal

Campal mi boca en la tuya
libra su propia batalla,
arpón de miel con que busca
cercarte labio y garganta.
Ritual, trinchera, liturgia
con que custodio tus armas
en la vigilia nocturna
de confidentes alianzas.
Dulce guerrilla de nupcias,
espina de luna blanca
sobre tu sangre en penumbras.
Eres mi eterna cruzada
y la vid que se fecunda
con cuatro besos de savia. ©

Del libro Oceanario
Pintura: Nicoletta.

Recitado en el café Montserrat.

miércoles, 4 de julio de 2018

Culpas

Te negaré tres veces sobre el alba
y otra vez, tres mil veces,
con un terco mutismo de palabras 
de amor a la intemperie.
Será el beso final, la sed y el agua,
el gesto del adiós, la boca ausente,
la fina cicatriz de la nostalgia
y el vano escudriñar por los andenes.
La pasión sin sentido
por un peregrinar de calles viejas
tiznadas por la estela de la luna.
Negar que nos quisimos,
que pudo sobre todo la tristeza.
Échame la culpa. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Montserrat y en el Manzi.