sábado, 17 de febrero de 2018

Diluviarte

A cuenta del rigor del hambre mío
te tomo por sorpresa
y tizno de oro y sal tu desvarío
de impúdica princesa.
Silvestre y torrentoso regadío,
con sed de sangre expresa,
comando el ajetreo de tu río
que mana su cosecha más espesa.
Diluvio que mi boca determina
licor de agua divina
que bebo con la prisa del viajero
rendido que descansa.
Mujer dominical de lluvia mansa
yo soy el portavoz de tu aguacero. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Fabrizia Milla.

Modales

En plan dominical de ceremonia
urdían la liturgia de los besos,
el rojo sortilegio de las bocas
y el ínfimo ritual de cada gesto.
Sabían simplemente de memoria
arder, en castidad, a fuego lento,
al paso religioso de las horas
y a modo de evangelio.
Modales aprendidos en el tiempo,
relámpagos y pompas
de fina santidad y magisterio.
En íntima lectura de las normas,
como lobos hambrientos

al amparo nocturno de las sombras. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Ilustración: Nicoletta.

viernes, 16 de febrero de 2018

Obituario

Rondó su piel como un ladrón novato,
discreto de modales, noche y día,
en terca ceremonia de arrebato
y en celo de jauría.  
Oculto en la tiniebla, como un gato  
de incierta compañía,  
sin orden ni cautela ni recato,  
igual que un mandamiento de porfía.  
Ella, ciega de ver pasión tan obvia,
jugando a ser la novia 
sin marido,  
mudó de corazón y vecindario 
dejando el obituario
de su olvido. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Fotografía: Anna Morosini.

Empeño

Para que no vuelvas
tiznaré el costado de la luna blanca,
callaré tu nombre, borraré las huellas,
mudaré la casa;
para que no puedas retomar la senda
quitaré del aire señales y marcas,
fundiré las llaves de todas las puertas,
cerraré ventanas;
para no buscarte, como un niño a ciegas,
me ataré las manos con hilos de plata
y nudos de seda;
para deshacerme de tu boca en llamas,
del amor en celo, de la sangre en vela,
quemaré la barca. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Fotografía: Carlos Casellas. ©

Ni siquiera la lluvia

"Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas"  (E.E. Cummings)

Una nube se cierne en tus ojos,
torrencial de tristeza,
que parece calarte tan hondo
como un fino cuchillo de seda.
Te diluvias sin mí (sin nosotros),
con empeño de lágrimas negras,
en el pulso final de un otoño
que no tiene respuestas.
Yo te quise decir que mañana
otro amor se pondrá un traje nuevo,
pero hay algo en tu voz que se nubla.
Evangelio de oscuras palabras
que no logran salvar el silencio.
(Y eres tan parecida a la lluvia). ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Anna Morosini.

jueves, 15 de febrero de 2018

Nunca

Ella adquiere la forma de su pena
y se vuelve tan ínfima y tan fina
que en su cama de sombras se adivina
un insomnio de sábanas de arena.
Parece, mar adentro, una sirena
de nocturna tristeza submarina,
erecta como el filo de una espina
que sangra y que gangrena.
Afónica de voz lo nombra tanto
que el río de su llanto
estalla en un volcán de dicha trunca.
En cortejo de lágrimas y besos
se sienta en el umbral de los regresos.
Pero él no vuelve nunca. ©

Del libro de poemas Oceanario.
Fotografía: David Hamilton.

Vestal

Se desnudó de piel, arquitectura
de fina platería
y nunca entre mis brazos fue tan mía
librada al bacanal de la locura.
Vestal, novicia oscura
en laica procesión de letanía,
hoguera de los labios y herejía
de arder con santidad de quemadura.
Y fuimos la indecencia sin decoro
y el oro
de la carne impenitente.
Dos náufragos rodando por el suelo,
girón de mar y cielo,
allí donde nos lleve la corriente.

Del libro Oceanario.
Fotografía: Fabrizia Milla.

"Una Luna había"

Hoy toca cuento (será que es tarde y anochezco niño)

La Luna del cuento “Una Luna había”
con tercos modales de luna porfiada,
brillaba de ausencia por la madrugada,
plateaba de día.
Caprichos de niña, groseras manías,
crecía en menguante, redonda y dorada,
y cuando tocaba luz inmaculada,
Luna se escondía.
El sol indignado llamó al sindicato
blandiendo en las manos un rojo contrato
de letras en llamas:
—¿Donde está la Luna?, preguntó furioso
y el ángel del alba, le dijo dichoso,
dormida en mi cama” ©

Del libro Llevarás en la piel.
De los tiempos de la Página de Sabina para mi querida Luna.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Espejismo

Una mujer en lluvia derramada
(con amante desgano),
se tumba en el solsticio de mi mano
lo mismo que una flor abandonada.
Desnuda y delicada,
en obsceno ritual de amor profano,
estalla como un lirio de verano
que tizna de pudor la madrugada.
¿Será que lo soñé o ha sido incierto
este idilio de haberla descubierto
parada en el extremo del abismo?
No hay registro de piel que la recuerde
y la estela de luz del beso verde
acaso sólo fuera un espejismo.

Del libro Oceanario.
Imagen: Gabriela Minks.

Humo

Huid de las mujeres inflamables
que estallan como pompas de ceniza,
tizones incendiarios
de vanos y ficticios oropeles.
No entregues el tesoro de tus alas
ni el temple de tu boca venturosa,
nada bueno saldrá del arrebato,
hollín, humo y escombros.
Deserta de la lumbre de los besos
y el labio que calcina
igual que un espejismo de bengalas.
Que te llamen cobarde los "ardientes",
amar es otra cosa
y hay que salvar el alma de esa hoguera. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Fabrizia Milla.

martes, 13 de febrero de 2018

Mujer llovida

Sobre tu espalda
dibujo amaneceres
de blanca luna

Mujer en oro y gris, melancolía
de verla diluirse si la beso,
cincel con que atravieso
sus labios de carmín y hechicería.
Febril artesanía
de esculpir el amor, hueso por hueso,
fatalismo que cae por su peso
sobre la boca mía.
Espiga de cristal, pena por pena,
temblor de luna llena
portando el contrapeso de su sombra.
Mujer de espuma leve
que rompe de tristeza cuando llueve
y llora torrencial cuando me nombra. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Ivonne Lisieux.

Pares

Tenían en común la sed y el hambre
y el cine de Truffaut y el desconsuelo
de ver menguar la luna debutante
por el azul del cielo.
Amaban a la par a Proust y a Sartre,
a Borges, a Serrat, a Pirandello,
la lluvia de los viernes por la tarde
astillando de lágrimas el suelo.
Eran uno los dos y en tal certeza,
desnudos por la pieza 
cruzaban el cristal de los espejos. 
Rehenes de febril delicadeza,
en la terca tristeza
de morirse de amor estando lejos. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Nicoletta.
Recitado en Radio UAI.

Campal

Vienes a mí, desnuda y arrogante
y en las sombras avanzas
con la boca de viejas acechanzas
de algún dolor distante.
No te bastan las manos, desafiante
derribas el peñón de las alianzas
y con hambre de nuevas esperanzas
te llevas la alegría por delante.
Yo, guerrero de luz, cerco tu orilla,
militar maravilla,
con la bélica audacia de mis ojos.
Soy, de todos, el último enemigo,
que enfrentado contigo
dispara munición de besos rojos. ©


Del libro Oceanario.
Fotografía: Melania Brescia.
Recitado en Radio UAI.

lunes, 12 de febrero de 2018

Náufragos

Vamos a ciegas
y el amor es un barco
de velas rotas.


Un enjambre de besos
encalló en la bahía,
ya no fueron tus manos
atadura ni lumbre.
Aquel viento marino
que empujaba las velas
naufragó en las orillas
del coral de tu boca.
Soledades y jarcias
te llevaron muy lejos,
más allá de los mares,
donde nadie imagina
que hay un cielo sin barcos
y un olvido de arena. ©


Del libro Oceanario.

Fotografía: Archivo Naval.

domingo, 11 de febrero de 2018

Antigua ceremonia

"Hacíamos el amor a oscuras.
Tengo memoria táctil de esas noches"  (M.B.)

Procuro en castidad la rosa blanda
que ocultas tras la palma de la mano,
soy la noche que todo lo promueve,
exceso o abstinencia.
Tu cedes al imperio de la sangre
febril con que me nombras,
antigua ceremonia de los besos
al alba de tu boca debutante.
Te guardas para mí y eres tan mía,
allí donde la carne se convierte
en fuego primitivo.
Tumulto de la sed con que te rindes
de impúdica manera
al osado gobierno de mis labios. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.
Fotografía: Melania Brescia.