lunes, 12 de noviembre de 2018

De colegio secundario

"El primer amor es una desesperanza dulce" (C. Clarke)

Con rimas de colegio secundario,
ya sabes, tironeaba tu pollera,
las trenzas del amor bibliotecario,
las risas al final de la escalera,
la profe de francés y el rutinario

trajín de la portera,
la vida en un pequeño diccionario
con prisas de querer a la carrera;

el beso del recreo de las nueve
y apuremos el paso porque llueve
con augurio de lágrimas plomizas.
Y a morirnos de sed y de tristeza
y a quemar los recuerdos en la pieza
y a soplar en el viento las cenizas. ©

Del libro Oceanario.

Recitado en el café Montserrat y en radio Tupac
Jane March / El amante.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Cegada

"Es tiempo de lluvia, tiempo de amarse a media voz" (JMS)

No hay herida mayor que la creencia
de no saber si lloras o es la lluvia 
ese llanto caudal que se despeña
sobre la rosa mustia.
No hay forma de intuir en la contienda
si llueves por mi culpa
o el llanto de esas lágrimas secretas
devienen de algún rito de conjura.
Salvemos del celeste purgatorio
este lazo de amor que nos asiste
a modo de consigna.
Permite que retire los escombros
de aquellas cicatrices
que ciegan el cristal de tus pupilas. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Café Montserrat y en la UAI:

jueves, 8 de noviembre de 2018

Mar Mar Mar (tercetos al borde del naufragio)

   "Ella quiso barcos y el no supo que pescar"  (JS)

Eras la Mar, al borde de la orilla,
dorada maravilla
que tizna el espejismo de la arena,
la Mar en oro azul y su reflejo,
el mundo al otro lado del espejo,
eras la pena.
Eras la Mar, lejana y caudalosa
que cabe en el capullo de una rosa
y en el beso de sed que la reclama,
la Mar sin ti, sin mi, inaccesible,
azar de un imposible,
que en torrentes de llanto se derrama. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Montserrat y en el Manzi.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Nunca

"Esa mujer se parecía a la palabra nunca" Juan Gelman

¿Cómo te llamas? Ella dijo Nunca,
lo mismo que un anónimo planeta
entre nubes de lágrima y espuma,
con su luna más roja y más pequeña.
Soy Nunca, en la tristeza de la lluvia,
en la boca del hombre que me besa
y en la gota caudal con que procuras
reverdecer la siembra.
Soy Nunca para ti, Nunca de nadie,
oráculo y misterio,
arcano de mujer impenetrable.
Como un hilo de nube en el desierto,
tenue brisa del aire
sujeta nada más de tu recuerdo. ©

Del libro Llevarás en la piel
Recitado en el Manzi y en el Café Montserrat

miércoles, 31 de octubre de 2018

En partes

Sola en la espesura del silencio,
seco el ramillete de las rosas,
cura las heridas de mi cuerpo,
sana el alma rota.
Deja que tu amor al descubierto
rija la nostalgia de las horas,
vela mis recuerdos,
bésame despacio, todo.Toda.
Líbrame de mí, no soy culpable
del rencor enemigo,
méceme en la cuna de tu mano. 
Voy tallada en partes,
dime que me quieres al oído,
déjame la boca entre los labios. ©

Del libro Oceanario
Pintura: Gustav Klimt

lunes, 29 de octubre de 2018

De diluvios y andenes

De diluvios y andenes
emerge nuestro amor en la distancia,
pluvial en el trajín de sus deberes
y amable de palabras.
Lo mismo que un jazmín entre laureles
de pétalos de savia,
expuesto al evangelio de sus leyes
y a líquidas andancias.
Urgencia de tu sed sobre mi boca
y el beso que resiste
urdido en un hilván de miel silvestre.
Con afanes de tarde tormentosa
la lluvia nos elige 
y somos como el agua, transparentes. ©

Poema que cierra el libro De diluvios y andenes.
Foto: By Carlos Casellas (portada del libro)
Edición: Pilar Casellas.
Recitado en el Manzi y en la APL.

domingo, 28 de octubre de 2018

Herida

Anda en puntas de pie como si fuera
un animal herido
que avanza a contramano del latido
jugando contra el tiempo una carrera.
Tenaz en el umbral de su ceguera,
se vuelve pasajera del olvido,
insomne de cien noches sin sentido
y cien llantos de lágrimas de cera.
Las rosas del jardín de su vestido
se pueblan con astillas de madera
que anuncian el tronar del estallido.
Tizón humedecido de la hoguera.
Ayer, mujer guerrera,
parece el pedestal de un dios caído. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Tortoni.

lunes, 22 de octubre de 2018

Voyeur

La miraba a través de la ventana
con los ojos oscuros del deseo
(Julieta desvestida ante Romeo),
idílica y lejana.
Rehén de su mirada cotidiana,
jugaba a imaginar el serpenteo
del hilo de su piel como un trofeo
de fina porcelana.
Ella intuye su sombra silenciosa                  
y oceánica y borrosa
repite cada noche el mismo rito.
Con fingido fastidio, ciega, muda,             
sin prisa se desnuda,
como diciendo: —Amor, te necesito. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Ilustración: Fabián Perez.
Recitado en el Café Montserrat.

domingo, 21 de octubre de 2018

Jamás lluvia ninguna

"Y hay tanta soledad arrepentida..." C. Barocela.

Ya no nombra tu voz aquellas cosas
que nombrábamos juntos, 
los besos que dejabas en mi boca
con aluvial empeño de diluvio.
Se nos fueron las horas,
la luna despuntó su piel de luto
y el cielo de agonía y de congoja
se nos volvió de pronto tan oscuro.
Afuera llueve tanto

(como nunca jamás lluvia ninguna),
con tanta dictadura de nostalgia.
Hojarasca de lágrimas de barro,
ya no quedan ni signos de pregunta,
ni adiós como la última palabra. ©

Del libro Oceanario.

Recitado en Radio UAI y en el Manzi.

viernes, 19 de octubre de 2018

Silvestres

"El que no sabe de amores, llorona,
no sabe lo que es martirio"

Mujer de llanto gris, como mojada,
lacrimoso sumario
del trueno que precede a la borrasca,
de la lluvia que pende de tus labios;
de gotas de color verde esmeralda,
de estrellas al alcance de tu mano,
cuando dices mi nombre, sin palabras,
para ponerte a salvo.
En escarcha de lágrimas te vuelves
estela caudalosa
de tus ojos pluviales y silvestres;
vertiendo luto y sal en las heridas
que en agua de cerrajas se desbordan
por el íntimo mar de tu mejilla. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Manzi.

jueves, 18 de octubre de 2018

Sola

Como la soledad de los sepulcros
de mármoles de nieve,
en la tarde estival de los diluvios
y en el beso que muere en los papeles.
Sola, sin la tutela de los justos,
setenta veces siete,
con un rigor de sed casi litúrgico.
La más sola de todas las mujeres.
Penoso desvarío,
como una herida sórdida y antigua
de rojas cicatrices.
Tan de nadie y sin mí (Pero conmigo).
Sola, como el amor que no te busca,
sola como el amor que no te sigue. © 

Del libro Oceanario
Recitado en el Tortoni.

martes, 16 de octubre de 2018

Paloma

No recuerdo ni como me quisiste
ni con cuanta porfía,
ni recuerdo las horas de alegría
ni el tiempo solitario de estar triste.
Si recuerdo la tarde que te fuiste
labial de cobardía,
pasando de la sed del alma mía.
(El amor es un tiempo que no existe).
Después la oscuridad, la noche muda,
nostalgia de tenerte tan desnuda
y tan sin resistencia.
Paloma de cristal echada a vuelo,
huyendo por el cielo
en larga oscuridad de penitencia. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Tortoni

domingo, 14 de octubre de 2018

La gata (y la gata)

La gata del barrio se compró un sombrero,
azul marinero de viento a favor,
por ver si la asedian con paso guerrero
los gatos que cruzan por el corredor.
Compró cierta muda de encaje ligero,
de satén de seda y oscuro candor,
enaguas de espuma, breteles de cuero.
(En casa de herrero, cuchillos de amor).
Amante de un gato lector y poeta,
felina y secreta
por los andurriales del naranjo en flor.
Se diluvia en llanto, callada y discreta,
hace tanto tiempo que vive incompleta
como una veleta que apunta al dolor. ©

Del Libro Oceanario.
Recitado en el Montserrat.

viernes, 12 de octubre de 2018

Espía

Quiero ser en la noche el que terco te espía,
invisible y ajeno, como una sombra muda,
quitarte de la boca los miedos y la duda
de incierta profecía.
Quiero ser quien te escolte hasta la cama mía
y artillado de besos ser el dios que te escuda,
desnudarte de prisa, Monalisa desnuda
de mi melancolía.
El que ayune de celos vigilando tu pieza,
otoñal de tristeza
como la lluvia larga que camina contigo.
Quiero ser el olvido que olvidarte no sabe
y el que incendia la nave
de la playa sin nombre que rodea tu ombligo. ©

Del libro Oceanario.
Ay Marión, Marión...
Recitado en el Café Montserrat.

lunes, 1 de octubre de 2018

Adieu

—Aznavour, lo reclaman del cielo,
no me han dicho quién es,
un arcángel de origen francés
con un tono de gran desconsuelo.
Ha dejado el horario del vuelo,
esta noche a las diez,
no hay un solo pasaje después.
Lo acompaño en el duelo.
Cualquier cosa le aviso al gerente,
si se trata de un trámite urgente,
por favor, digamé:
Pasaportes, papeles, la visa,
y Aznavour con su eterna sonrisa
le pidió que le suba un café. ©

Carlos Casellas
Academia Porteña del Lunfardo
Foto: Reuters