jueves, 27 de abril de 2017

Domesticarte

Sostenerte rotundo de las crines,
con las manos ardidas,
y a galope tendido por el alba
quitarnos los arneses de la ropa.
Alazana furiosa de los vientos,
corcel de carne dura,
herbívora mujer de piel morena
alimentada a gajos de simiente.
Quiero montarme hoy sobre el insomne
latir de tu deseo
con súbita premura de apetito,
y ser en soledad el cabalgante
que espeso se derrama
en el húmedo hueco de tu vientre. ©

Del Libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

Húmeda

Impenitente, húmeda y cargada
resbalas por el borde de mi mano,
tormenta de verano
desatada;
diluvio universal de agua salada
que ronda lo divino y lo profano,
como un rumor lejano 
de antigua providencia derramada.
Efímero presagio de llovizna
que tizna
el universo de la rosa,
igual que el devenir de un mar espeso
que rompe contra el beso
con ímpetu de lava rumorosa.

Del libro Oceanario.

miércoles, 26 de abril de 2017

Acordelar la rosa

Acordelar la rosa, 
ceñir el pedestal de su aposento
con esquirlas de balas inocentes
y besos de carmín, como puñales.
Sitiar su delicada fortaleza
con sutura de hilvanes carcelarios
y abatir el botón de su corola
con ajuares de insomnio.
Beberla sin pudor hasta vaciarla
de lágrimas y espinas
y volver a beber retoño y siembra;
cercarle el corazón con tempestades
de rigores de hambruna
y morder de raíz el fruto rojo. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

domingo, 23 de abril de 2017

Apenas penas

Apenas nos amamos, sin embargo
a nadie quise más ni tantas veces
y en todo permaneces,
igual que un exorcismo de letargo;
la boca germinal, el beso largo,
la siega de los panes y los peces,
el hambre de morder tus desnudeces
con ansias de descargo.
Ya ves, nada de ti, muy poca cosa,
el último retoño de la rosa
y el sueño del jazmín que ya no existe,
un poso de tenaz melancolía
y marzo que llovía
de un modo laboriosamente triste.

Del libro Llevarás en la piel.

viernes, 21 de abril de 2017

Horizontal

Mujer horizontal, amante plana,
diluvio de solsticio de verano,
amor, impulso llano
que a gajos de ternura se desgrana.
Tendida sobre el fin de la mañana,
vestal de un dios romano,
de cántico litúrgico y profano,
más vívida que el aire y más liviana.
Yaciente como un sol recién dormido,
estruendo del latido
que borda de agua dulce lo que toca;
al reto de mis labios ofrecida,
lo mismo que la vida
decúbito febril sobre mi boca.


Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Eduardo Urculo - "Desnuda al atardecer".

miércoles, 19 de abril de 2017

Eva

—Nada puedo negarte, nada niego,
diriges el pulsar de mi latido
y has sido
partícipe absoluto de este juego.
Virtuoso y estratego,
adánico de luna y encendido,
decretas la pulsión del estallido
y el gobierno del fuego.
Ordena y obedezco, cuadratura
del círculo de miel de la conjura
que troca la manzana en maravilla;
estigma del Edén en mi costado,
novísimo pecado
del óleo bautismal de tu costilla. ©

Del libro De diluvios y andenes.

lunes, 17 de abril de 2017

Cien años de eternidad

Tres años sin Gabo

Aureliano Buendía guarda luto
y anuda un lazo negro a su muñeca,
ya no llueve en Macondo y se reseca
el tallo del jazmín más diminuto.
Toda muerte sucede en un minuto
y el llanto es una mueca
de pena sin edad, sumaria y hueca,
que exige sordamente su tributo.
Con tristeza otoñal cierra la casa
y pone doble llave al escritorio,
oscuro territorio
donde morir es algo que nos pasa.
Olvidado y proscrito,
se remonta con Gabo al infinito. ©

Del libro De diluvios y andenes
Recitado en Radio UAI
Ilustración: Luis Velázquez

viernes, 14 de abril de 2017

Proa

A proa de tus labios, mandamiento
de lejanas orillas,
en busca de tu boca voy hambriento,
buscando un elixir de maravillas.
Un ligero rubor en tus mejillas
serena todo viento
y en mi mano cuajada de semillas
te vuelves provisión de mi alimento.
A proa de tus labios, norte, llave,
cumbre y nave
de un mar embravecido,
encamino las olas de mi beso
de amor en el espeso
océano voraz de tu latido.

Del libro Llevarás en la piel.
Fotografía: Luz Cazenave.

miércoles, 12 de abril de 2017

Romance oscuro

Con pericia de orfebre la desnuda
(procaz en el vaivén del carromato)
y ella gime de rabia como un gato
de sangre testaruda.
El domador y la mujer barbuda
deponen a la par su celibato,
cada beso de fiebre es un conato
de guerra sorda y muda.
Él, que sabe tocar donde se debe,
con manos de aguanieve
resbala por el pozo de su escote,
y la dama del vello en espesura,
perversa de ternura,
le pide que la bese en el bigote.

Del libro De diluvios y andenes.

domingo, 9 de abril de 2017

Seve

In memorian (9 de abril de 1957 / 7 de mayo de 2011)

De no ser Severiano Ballesteros
como soy y declaro,
golfista por extrañas circunstancias

que la vida dispuso a su manera,
más allá del tumor con que litigo,
de las horas de quimio interminables,
del pacífico verde de los greenes
y el césped de Saint Andrews,
con enjundia de terca certidumbre
volvería otra vez sobre la senda
de los actos vividos,
sin cambiar el detalle de una coma,
ni el sino de los astros,
porque soy Severiano Ballesteros. ©


Poema escrito al año de su partida.
Del libro De diluvios y andenes.