miércoles, 18 de octubre de 2017

Cuento para leer en la lluvia

La historia es la siguiente:

Una mujer-azul, de piel morena,
oculta en el cajón de su alacena
un beso germinal de boca ausente.
Con urgencia de hambruna adolescente,
desmedida y obscena,
en noches de pasión y luna llena
lo atenaza en los labios, ciegamente.
Sin decoro ni culpas hinca el diente,
bacanal de azucena,
hasta vaciar el néctar de su fuente.
Concluida la cena,
con sumiso candor de niña buena
lo libra al vendaval de la corriente.

(Y se muere de pena) ©

Del libro Llevarás en la piel
Recitado en Radio UAI

domingo, 15 de octubre de 2017

Hambrientos

"Ella y él se enroscaron, húmedamente" (S. Rodríguez)

Impacientes, voraces y desnudos
en horda milenaria de latidos,
febriles, apetentes, bendecidos,
insomnes, ciegos, mudos,
alunados de besos, testarudos,
como tigres de zarpas y rugidos,
mordiscos consentidos,
ayuno de las bocas, rezos, nudos,
hambrientos de pasión en carne viva,
pulsión a la deriva
en vilo de los labios inocentes,
dos lobos al acecho,
en vigilia de un hambre insatisfecho,
librados al antojo de sus dientes. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Jo Rivadulla.

jueves, 12 de octubre de 2017

La novia de Gaudí

La novia de Gaudí se contorsiona
hecha nudo de viento,
espiga de cristal en movimiento,
oficio de ecuyere y de amazona.
No hay ninguna mujer en Barcelona
con su temple y su acento,
arcilla de oropeles y ornamento
que en volutas de hierro se eslabona.
El maestro con ojos de estudiante
cincela aquel diamante
de heroísmo carnal, de pulpa y yeso,
y traza en el ojal de su cintura
un rizo de locura
que cierra con la cúpula de un beso. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en Radio UAI.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Fée verté

La tristeza durará para siempre (V. van Gogh)

Amanece en Arlés y Vincent sabe
que el azul de ese cielo
apenas brilla y cabe
en el blanco tapiz de su pañuelo;
y lo pinta de azul y vuela un ave
igual a su desvelo,
que tiene un deslucido tono grave
como el trágico tono de ese cielo.
Amarillo de ausencia se acongoja
y teje una tristeza roja
y lila.
Se desgaja de luz y se atormenta
y en verde sed de absenta
se mutila.

Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: "La bahía de Sainte Marie" - V van G.

lunes, 9 de octubre de 2017

La niña pez

La niña pez se quita piel y escama
de antigua castidad ultramarina
y en su vientre de luna se adivina
el fuego de una llama.
Por el ancho desierto de mi cama
se vuelve, como el agua, cristalina,
oceánica y delfina
en olas de aguaverde se derrama.
Atlántica y coral roza mi frente
igual que una serpiente
que busca que mi boca la confronte,
y somos por imperio de la espuma
dos barcos en la bruma
cruzando el ventanal del horizonte.


Del libro Oceanario.

sábado, 7 de octubre de 2017

Inventario

Quema, arde, besa, pulsa, arrasa,
busca, pide, toca,
labios, muslos, yemas, brazos, boca,
fuego, llama, lumbre, leñas, brasa,
toma, quita, niega, siente, pasa,
hembra, virgen, loca,
playa, viento, suma, resta, roca,
cerco, lazos, nudo, cárcel, casa,
rabia, celos, riña, pena, llanto,                        quienes, como, tanto,
ama, reza, goza, mide, prueba,
beso, carne, luto, sangre, duelo,
llaga, rito, cielo.
Náufragos igual que Adán y Eva.


Del libro Llevarás en la piel.

jueves, 5 de octubre de 2017

Varada

Igual que una sirena varada en el cemento
sin fin te desovillas cuando amanece el día,
cuan larga te conozco de espuma y alimento
sobre la boca mía.
En besos te derramas de intrépida osadía,
feliz sobre mis ojos, de azahares y de viento,
para invocar mi nombre con aires de homilía
y unción de mandamiento.
Y todo se resuelve con dulce asentimiento,
sujeta de mis manos con lágrimas de tiento
finísimo de seda,
igual que una sirena de manso advenimiento,
que trepa por mis labios, final en el aliento
de sangre que le queda. ©


Del libro Llevarás en la piel.
El dibujo es de Pedro Pablo Vaquer.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Viento y brasa

Ella sube deprisa la escalera
con un gesto de culpa indefinida,
lleva puesta en la boca, consumida,
el oceánico peso de una hoguera.
Se alisa la pollera,
lo mismo que los pliegues de una herida,
y él, con celos de dicha contenida,
la toma fatalmente prisionera.
La desnuda en las sombras, viento y brasa,
simiente de la carne y de los huesos,
y sus dedos parecen alfileres.

A pasos de su casa
se quita las caricias y los besos
con un suave dolor de atardeceres. ©


Del libro Llevarás en la piel.

Recitado en Radio UAI.

martes, 26 de septiembre de 2017

Desnuda y con sombrilla

Para Silvio (de pie con expresión de Lord)

Con modales de roja maravilla
la musa de mis versos me corteja,
con pasos de cangreja
reclama como Eva mi costilla.
"Desnuda y con sombrilla"
en torrentes de luz se desmadeja
buscando la palabra que la espeja
acaso de la forma más sencilla.
Sentada en una silla
celebra Navidad y Noche Vieja
en Burgos, Salamanca o en Sevilla.
No parte ni se aleja,
ni juega a ser Gauguin que se amarilla,
ni se corta la punta de la oreja.  ©

Del libro de Diluvios y andenes
Recitado en Radio UAI

lunes, 25 de septiembre de 2017

Lautrec

Variaciones sobre un mismo tema

I

Lautrec insatisfecho
(horror y santidad de la locura),
se desgaja de luz en su pintura
de amante contrahecho.
A fuerza de dolor y de despecho,
con arte de alunada desmesura,
dibuja prostitutas de impostura
desnudas en su lecho.
La noche de París es una llaga.

-Que todo lo que pinte se deshaga
será su enfebrecido mandamiento-
Abismo de enlutada borrachera,
Lautrec en su ceguera
comulga con el pan del escarmiento.


II

En son de duermevela
Lautrec dibuja arañas en el techo,
dispara cuatro tiros de acuarela
y se rinde de luz, insatisfecho.
Al extremo del lecho
el diablo de la guarda lo recela
con encono de rabias al acecho,
lo mismo que un soldado centinela.
Lleva puesta la pena indiferente
de ser entre la gente
un átomo de pus que lo cincela;
pinta cielos de olvido,
mujeres que siquiera lo han querido,
y se deja morir sobre la tela.


III


Toulouse como Luzbel

se enamora de putas y heroínas
y erecto y solitario en su pincel
las pinta en un prostíbulo de espinas.
Lo mismo que puñales en la piel
le duelen las mujeres parisinas,
de sándalo, de almíbar y de hiel,
amantes, pecadoras, clandestinas.
Detrás de las ventanas
las vírgenes de ojeras puritanas
fabulan con orgasmos de burdel.
Al filo de sus rabias cotidianas,
rameras y borrachos y lesbianas
desfilan por sus noches de papel. ©

Del libro Llevarás en la piel.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Niña mía

Dame un gajo de la boca de tus besos
que clausure la tristeza de este día,
niña mía
de la entraña de mis huesos.
Inventario de partidas y regresos,

arrebato de porfía, 
continente de tus manos, letanía
de tus labios melancólicos y espesos.
Pido el sueño de dormir en tu regazo,
seda y raso
de tu roja lencería,
pena dulce de este amor que se confiesa,
boca presa
de tu boca que me besa, niña mía.


Del libro Llevarás en la piel.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Clasificados

Busco mujer que teja maravillas
en el otro costado de mi cama
y resuelva conmigo el crucigrama
de las cosas sencillas;
que se vista de sedas y puntillas
ciertas noches de escándalo y de llama
y levante conmigo la proclama
de tomar por asalto cien Bastillas.
Ardiente de la boca,
que me prenda de fuego si me toca
con el hilo de luz con que me anuda,
y pira incandescente,

me rubrique los labios y la frente,
incendiada de besos. Y desnuda. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Dibujo: Carla Marín.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Usted

A usted, la de la negra lencería
y el corazón tan rojo,
en su boca de besos me deshojo
con modales de dulce tiranía.
A usted que sigue ardiendo todavía
lo mismo que un manojo
de labios de carmín, arca y cerrojo
donde guardo la sed del alma mía.
A usted, le digo a usted que no hay manera
que fugue de esta hoguera
sin quemarse las alas del deseo;
oscura y penitente,
llevando en el solsticio de la frente
el óleo bautismal de un dios ateo. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

Clasificados

Busco mujer que lleve en la cadera
el ritmo de tamboras de Bahía,
que no sea de nadie más que mía

(ni del aire siquiera).
Que quepa vertical en mi bañera
con afanes de estricta simetría,
igual que una sirena en la bahía
desnuda de su ropa marinera.

Bilingüe de los besos,

que no tema caer en los excesos
de pulsiones barrocas,
y ardido el corazón, mujer de lumbre,
se vuelva entre mis manos muchedumbre
de labios y de bocas. ©


Del libro Ocenario.
Dibujo: Sara Bishop.

Mademoiselle Amelie Poulain

"...Mais si je t'aime si je t'aime prends garde à toi!..."
(...pero si te amo, si te amo, ¡Cuídate!...) Habanera, Opera Carmen


Piedritas arrojadas en el Sena
con acierto de fina puntería,
un hombre de cristal que se rompía,
dos cartas de pasión en cuarentena,
un gnomo de jardín, un hada buena,
en dulce convivencia de alegría,
y el sueño de una niña que sabía
mirar el otro lado de la pena.
París, la Tour Eiffel y el albedrío
de amar en desvarío
con celo de afiebrado sentimiento,
tres fotos de carnet en la cabina,
un amor a la vuelta de la esquina
y el “había una vez” de tanto cuento.

Del libro Llevarás en la piel.

Perjurio

Eva sabe que miente
cuando dice que nunca me ha querido
y jura que soy parte del olvido
lo mismo que Luzbel y la serpiente.
—Me llevas en el centro de la frente,
latido por latido,
desvelo de tus noches y estallido
de arder en soledad, secretamente.
Si te sirve mentir, miente y perjura,
yo soy la quemadura
que más arde
y engaña al mismo Dios si te contenta.
En medio del fragor de la tormenta
me llamarás del modo más cobarde. ©

Del libro Oceanario.
Gracias Rachel Weisz.

Mitad

Mariposa de pubis inocente
que a fuerza de porfía me traspasa, 
mural de tabla rasa  
donde tallo tu amor adolescente.  
Aleteo de pájara batiente,
embrión de nidocasa,  
besofuente febril de bocabrasa,  
bocabrasa coral de besofuente.
Alborozo de dicha contenida,
tizón de roja herida  
con que llegas a mí para curarte.
Confín universal del infinito,
morada, pulso, grito.
Acaso la mitad de mi otra parte. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

martes, 12 de septiembre de 2017

Mentiras piadosas (cuento meteorológico)

Estaban tan lejos.
Siete días antes se habían despedido y ahora el abismo de un mar interminable ponía ante sus ojos un oscuro reguero de distancia.
—Te escribiré cada día que llueva dijo él, aquel viernes de enero luminoso, suponiendo que la lluvia se pondría totalmente de su lado. (¿Acaso la lluvia no conspira a favor de los amantes?)
Bastaba que cayeran dos gotas de mínima incidencia para que, papel en mano, le escribiera de amores y tormentas.
De tal suerte llovieron veinticuatro domingos sucesivos y al gobierno porfiado del mal tiempo el amor fue un aguacero de palabras.
Un día, con presagio de tiempo esplendoroso, el suelo se pobló de flores nuevas y al conjuro de un sol inagotable la lluvia fue un recuerdo sin esencia.
El vigésimo quinto domingo no llovió, ni el otro, ni el siguiente. No llovió nunca más.

La espera le hizo un nudo en la garganta y el verano acabó por derrotarlo.
Una tarde de sol y de tristeza, el arribo imprevisto de una carta quebró la pesadilla de sus horas. Con apuro de amor desordenado hizo trizas el sobre del correo.

Apenas el rumor de tres palabras arañaban el blanco de la hoja:

—¡¡¡Miénteme que llueve!!!  ©


Publicado en la Revista Imaginaria / Marzo 2003.
Contado al aire en el programa de radio "A vos te cuento Buenos Aires", de Roque Vega. Radio UAI
Ilustración: Liniers / "Enriqueta viendo llover"

lunes, 11 de septiembre de 2017

Eva

Y Dios te hizo mujer, carnal semilla
de la urgencia de Adán y su desvelo,
heroísmo de amor, paloma en vuelo
de incierta maravilla.
Desde el mínimo albur de una costilla
con hilvanes de miel trazó tu cielo,
la selva de tu pelo,
las ingles, el ombligo, la barbilla.
Con afanes de arcilla,
tu destino lunar, tu ajuar en celo,
la lágrima sutil del desconsuelo
que tizna tu mejilla…
Eva serás y te marcó en la frente,
el árbol, la manzana, la serpiente.


Del libro Llevarás en la piel.

martes, 5 de septiembre de 2017

Teresa

"Dar, dar hasta que duela"

Pudo ser el amor y fue Teresa
en la India más pobre de Calcuta,
semilla, viento, gruta                                                      o encíclica de pan sobre la mesa.
Liviana flor que pesa
merced a su piedad más absoluta,
espiga, cuenco, fruta,
presagio bienvenido de promesa.
Pudo ser tantas cosas,
enjambre de ordenadas mariposas
cruzando la tiniebla más espesa,
gorrión de santidad echado a vuelo,
estrella, barro, cielo.
Pudo ser el amor y fue Teresa. ©

Del libro De diluvios y andenes.
En un nuevo aniversario de su partida física.

Ajuar

"A la maldición del cajón sin tu ropa". (JS)

Benditos los cajones de tu pieza
que guardan la nocturna lencería
y el hilo de la blanca epifanía
que enmarca tu belleza.
Ropaje de sutil delicadeza
urdido con satén de orfebrería,
delicia y ambrosía,
ajuar de emperatriz y niña alteza.
Benditos los hilvanes del bordado
y el viento que desnuda
la rosa de arrogante maquillaje;
la seda nobiliaria del pecado,
el oro de tu muda
y íntimo conjuro del encaje.


Del libro De diluvios y andenes.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Porfía

El mapa de tu piel, esa conjura
sujeta al desgobierno de mi mano,
ardido planisferio de verano
de roja dictadura.
Lasciva desmesura
del gesto varonil más cotidiano
con que nombro lo sacro y lo profano
en arengas de fiebre y de locura.
Territorio de luz y orilla verde
donde el beso se pierde
a fuerza de heroísmo y de porfía.
Evangelio de laico desenfreno,
carnal sermón obsceno
que rezo como el pan de cada día.

Poema que inicia Oceanario.

Photo By Lyuz Gía.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Oceanario

Amé tu desnudez de carne sacra
con hambre de desvelos atrasados,
el llano mapamundi de tu espalda
y el celo de tus labios;
el íntimo jardín donde la escarcha
se vuelve un oceanario
de peces lujuriosos y de algas
que crecen como espigas a lo alto.
Tus muslos de papel y el trigo verde
del verde de tus ojos
edénicos de miel y pan silvestre;
la roja cicatriz del gajo rojo,
el ánfora del gozo
y el fruto macerado de tu vientre.

Del libro Oceanario.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Hechizo

Hacen falta dos velas y un caldero
donde fraguar el alba,
un angélico hilván de tu pañuelo
y un hilo del vaivén de tus enaguas;
semillas de cardón y de romero,
añicos del cristal de tus pestañas,
una brizna del negro de tu pelo
y un verde sedimento de nostalgia.
Mezclar y revolver vida y recuerdo
y beber toda el agua
hasta vaciar el líquido del cuenco;
arder en el delirio de la llama
y con tinta de fuego
grabar mis iniciales en tu espalda. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI

domingo, 27 de agosto de 2017

Plegaria

Así en la tierra como en tus senos,
patria redonda del alma mía,
cumbre del alba y alfarería

de cuencos llenos.
Dulce delirio, miga y veneno,
hora tras hora, día por día,
pezón del sueño de la alegría,
así en la tierra como en tus senos.
Cárcel de plata para mi mano,
sed de verano
como corceles que van sin frenos;
terrón de azúcar para la cena,
doble milagro de luna llena,
así en la tierra como en tus senos. ©

Del libro Llevarás en la piel.