sábado, 24 de junio de 2017

Cuando hablan tus ojos

Scarlett J.

Con los ojos me dices te quiero.
¿Dónde vas? Quédate. Son las dos.
Puede ser. Sin excusas. Te espero.
Yo no fui. Bésame. Quiera Dios.
No lo sé. Cuando llegue febrero.
De verdad. Porque sí. Sólo vos.
¿Dónde puse el maldito llavero?
Dame un beso que corte la tos. 

Si cocino, tu pones la mesa. 
Ni perdón ni promesa. 
Va a llover. Ven a mi. Vámonos.
Otra vez. Otra más. Dueles tanto.
No te fíes, amor, de este llanto.

Nadie vuelve del último adiós.


Del libro Oceanario.

jueves, 22 de junio de 2017

Una piba común

Súper héroe de acción, pura porfía
de temple y de coraje
busca dama de vuelo para el viaje
de la Tierra a Kriptón en compañía.
Si pudiera elegir elegiría
que tuviera del verde del paisaje
unos ojos de cálido hospedaje 
y una sed de pasión como la mía.
Que no tema volar a cierta altura,
segura
de alcanzar el infinito.
Una piba común, como cualquiera,
de Munro, de Liniers, de Balvanera,
de Flores, de Morón, de Caballito. ©

Del libro De lunfa somos - Recitado en Radio UAI
Dibujo: Greg Guillermín.

Infieles / Zooneto

El tigre de Ceylán y la pantera
ocultan un amor más que prohibido
con el seco discurso del rugido
y el rojo parlamento de la hoguera.
Se ven como si nadie lo supiera
detrás del mismo arbusto convenido,
a espaldas de una novia y un marido
que viven en el limbo de la espera.
Con ánimo salvaje
copulan en el verde del paisaje,
animales los dos en pie de brasa.
Y después del amor, la despedida,
cada cual con su vida
retoman el camino de su casa.

Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: Olivia de Beamont.

martes, 20 de junio de 2017

Porfía

El mapa de tu piel, esa conjura
librada al egoísmo de mi mano,
ardido planisferio de verano
de roja dictadura.
Ejercicio de terca desmesura
con que rozo tu cuerpo cotidiano,
sortilegio de amor samaritano
al alba más oscura.
Territorio de luz, orilla verde
donde el beso se pierde
a fuerza de heroísmo y de porfía;
evangelio de laico desenfreno,
ritual, sermón obsceno
que rezo como el pan de cada día.

Poema que inicia Oceanario.

De colegio secundario

"El primer amor es una desesperanza dulce" (C. Clarke)

Con rimas de colegio secundario,
ya sabes, te subía la pollera,
las trenzas del amor bibliotecario,
las risas al final de la escalera,
la profe de francés y el rutinario

trajín de la portera,
la vida en un pequeño diccionario
con prisas de querer a la carrera,

el beso del recreo de las nueve
y apuremos el paso porque llueve
con empeño de lágrimas plomizas.
Y a morirnos de sed y de tristeza
y a quemar los recuerdos en la pieza
y a soplar por el aire las cenizas. ©

Del libro Oceanario.

Jane March / El amante.

Ad honorem

"Vístete de enfermera, corazón,
que estoy malito"  (JS)

Ad honorem me besa la enfermera
con besos de hospitales de campaña
y trepa al corazón como una araña
que teje su escalera.
Con arte de paciente costurera
sutura la mentira y la cizaña
y socia del ensueño me acompaña
al juego de quitarle la pollera.
Sin ápice de miedo,

con gesto judicial levanta el dedo,
heroica de tajante fortaleza.
—Tú pides, yo concedo.
Y brava de valor se lanza al ruedo
frente al toro cerril de mi tristeza. ©

Del libro Llevarás en la piel.

domingo, 18 de junio de 2017

Herencia

En ti me repetí, la misma arcilla
del timbre de tu voz, el gajo nuevo,
linaje de tu sangre donde abrevo
madero, viento y quilla.
Adán de tu benéfica costilla
soy la huella viril de tu relevo
y en tu herencia dinástica conllevo
un impulso de luz que me acaudilla.
Porque dictas la ley del verbo mío,
afluente de tu río
y de tu orilla;
entraña desprendida de tu hueso,
en tu nombre regreso,
soy el árbol plural de tu semilla. ©

Del libro De diluvios y andenes.

sábado, 17 de junio de 2017

Bella durmiente

Si no puedes dormir, si tercamente
te acobardan los ángeles del frío,
retén un beso mío
y ponlo a germinar sobre tu frente.
Si el viento riguroso del poniente
dispara con arpones de rocío
que sirva de atavío
el muro de mi boca combatiente.
Si te da por llorar a lluvia llena,
si el lirio de tu pena
naufraga en el turbión de la corriente
y abril involuntario se derrama,
si falto de tu cama,
si no puedes dormir, bella durmiente. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Escultura: Eva Antonini.

Travesía

La sirena nostálgica desgrana 
su gorjeo coral a cielo abierto,  
con rituales de dulce desacierto
se enamora de un pez cada mañana.
La quiso el tiburón con furia vana
a orillas del Mar Muerto 
y el cangrejo vocal le dio un concierto
con un chelo vienés y una campana. 
Hacen cola el delfín y el pez payaso 
y la ninfa de lágrimas de raso 
se quita las escamas del vestido.
Travesía naval de noche oscura,
celeste singladura
en la cresta del último gemido. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Dibujo: Nicoletta Ceccoli.

jueves, 15 de junio de 2017

Triste de tristeza interminable

Una mujer se ahoga en la tristeza
de un llanto interminable,
en íntimo ejercicio de la ausencia
y en larga soledad de soledades.
Desnuda de dolor, como desierta,
el pulso incontenible de su sangre
parece un arenal de roca negra
donde encallan las naves.
La lluvia que le tizna las mejillas
de sal involuntaria
se despeña de amor, corriente abajo,
y le lava la miel de las heridas
y el mar de la nostalgia
con mi nombre sujeto de los labios.

Del libro Oceanario.

miércoles, 14 de junio de 2017

JLB

El camino es fatal, como la flecha,
pero en las grietas, está Dios que acecha" (JLB)

Ginebra o Zurich (Suiza),
las ciudades posibles de mi muerte,
elección insondable de la suerte,
hollín, polvo, ceniza.
El tiempo es un temblor que inmoviliza
y en nada toda nada se convierte,
los sueños, sueños son, la vida inerte
por el hueco del alba se desliza.
Yo elegí para mí muerte extranjera,
un destino frugal y un cielo viejo,
más allá de mis ojos la ceguera
vislumbra el otro lado del espejo.
Morir o no morir, es indistinto,
nadie puede escapar del laberinto.


31 años sin Borges.

Del libro De diluvios y andenes.

martes, 13 de junio de 2017

Romina

Para Romina Albarenga, muerta a los 23 años y las cientos y cientos de Rominas del mundo que no cumplirán los 20.

Romina, la minita del polaco,
allá en los fumaderos de Barracas,
pasada de trasnoche y de resacas
fatiga un corazón mugriento y flaco.
Con el dolor al taco
se escurre como llanto entre las cloacas
y fuga de los chorros y los nacas
con el único fin de darle al paco.
Apenas piel y huesos
y a morirse de lágrima y besos
lo mismo que un amor que se marchita...
El tubo de metal, la virulana,
la muerte batilana
y el pozo del infierno donde habita.

Del libro De diluvios y andenes.

A salvo

Tiene que haber un sitio de tu cuerpo,
de terrenal reparo,
donde sembrar la rosa de los besos
y regarla con lágrimas de llanto.
Un punto cenital del universo
donde tiempo y espacio
se rompan en un grito de silencio
sujeto al abordaje de mis manos.
Acaso el paraíso de tus labios,
tus ingles o tus senos
o el verde de tus ojos solitarios.
Un sitio de los dos, privado y nuestro,
donde poner a salvo
el último retoño del recuerdo.

Del libro De diluvios y andenes.

domingo, 11 de junio de 2017

Eva durmiente

En los brazos de Adán como sustento
Eva duerme la siesta,
ejercicio de amor a fuego lento  
en el verde jardín de la floresta.
Al cuidado de un ángel desatento,                           desnuda como el mar y predispuesta,
se cobija con sábanas de viento
en hilvanes de fiesta
Lo mismo que una gata en la poltrona
se tumba y se abandona  
al íntimo latir de un ronroneo.  
Adán, paciente gato,  
en vigilia de largo celibato
la acuna con la nana del deseo.

Del libro Oceanario.
Mercí Penélope (Eva debió ser como tú)

sábado, 10 de junio de 2017

Ella citaba a Almudena

Ella citaba a Almudena: 

"Cuánto cuesta abandonarte,

lavarme de tu olor,
quitarme las huellas de tu peso..."

Yo pensaba que nada del olvido
podía separarnos,
ni los planos del mapa del tesoro, 

ni el peso de la ley con su porfía
de carbones ardiéndome en la boca,
ni la furia de Dios ni el exorcismo
de oscuros fundamentos medievales,
ni lluvia en el jardín de la nostalgia,
ni astillas en las manos,
ni cita de los versos de Almudena.

Del libro Oeanario

Pintura: Nicoletta

Voy a la lluvia

“Mírame pronto
antes que en un descuido
me vuelva otro” (M Benedetti)

Voy a la lluvia (un modo del destierro)
y la lluvia me tizna de tristeza
como un ángel de espinas al acecho
con vértices de flechas.
La lluvia es una forma del recuerdo,
litúrgica y blasfema,
que pronuncia tu nombre sin quererlo
con diluvial empeño de insistencia.
Llueve al fin de tu boca,
sortilegio de lágrimas oscuras
que predice el retorno de las sombras
y el arribo puntual de la penumbra.
Mírame siempre,
que en la lluvia me vuelvo transparente. ©


Incluido en Llevarás en la piel

miércoles, 7 de junio de 2017

Fernández

Isolina Fernández, la lechuza,
montoncito de plumas y de pelo,
con su gorro carmín de terciopelo
y el festón de gamuza,
en la cresta del aire vuela y cruza
los confines del cielo,
y la luna de largo desconsuelo

que le tizna los pliegues de la blusa.
El búho que le “insomnia” la existencia,
pomposo de blasón y de boato,
la tiene en celibato
de abstinencia.
Y la pobre lechuza, noche y día,
con las alas de amor en soltería. ©

Del libro Oceanario

martes, 6 de junio de 2017

Dueles (haikus de la pena larga)

Dueles ahora
en que pasan las horas
como cuchillas
escandalosas,
deshojando las rosas
más amarillas.

Y dueles tanto,
arenal hecho llanto
de pena dura.
Sin Dios ni cielo,
empapado pañuelo
de la amargura.

Y dueles, dueles,
con tesón de Luzbeles
arrepentidos
de toda culpa
que destilan la pulpa
de dos latidos.

Larga tristeza
que tizna la corteza
del negro luto
de no tenerte.
Cabe toda la muerte
en un minuto. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Lilya Cornelli

Fieras

Porque fuimos la sed y el hambre juntos
y el insaciable ayuno de las bocas,
nos mordimos la carne como fieras,
                        
a besos enjauladas.
Arista por arista, pulpa virgen
de inocente pudor, canibalismo,
con los dientes de roja mordedura
y el río silencioso de la sangre.
Tigres de amor, nos devoramos todo,
el vientre, la cintura, la garganta,
el confín de las ingles,
y después de comer nos abrazamos
como dos niños buenos
esperando la hora de la cena. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Nicoletta.

lunes, 5 de junio de 2017

Una sola muerte

Hoy hubieses vuelto a cumplir años, eterno como eres

Al filo del alba se escucha un disparo,
muere Federico de una sola muerte,
le brotan del alma dos jazmines blancos
y un gorrión celeste.
Un dulce responso de cante gitano
fluye como un río de lava silvestre,
tres toreros brunos y seis toros bravos
lo velan de verde.
¿De quién fue la bala que rompió tu frente?
 

¿Quién el asesino que mandó matarlo
con una estocada de luna en las sienes?
¿Quién secó la tinta floral de tus manos?
De un solo disparo
y una sola muerte.


Del libro De diluvios y andenes.

sábado, 3 de junio de 2017

Haikus torrenciales

Honda cisura
de infinita blandura,
herida en celo.
Gajo de mimbre,
malabares de urdimbre
trenzando un cielo.

Sino del hambre,
sumarísimo enjambre
de fruta nueva;
lega y profana
como aquella manzana
de Adán y Eva.

Húmedo sino
que conjura el destino
de tu deseo.
Profundidades,
como rojas verdades
de un devaneo.

Surco y espiga
que a mi voz se desmiga,
ceremoniosa.
Lágrima rubia,
exorcismo de lluvia
sobre la rosa.

Del libro Oceanario.
Foto: Sabrina Dacos.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Desayuno

Dichosa, con un beso,
me despierta febril cada mañana
y en el cierre nupcial de la semana

la declaro condesa de un "condeso".
Desayuno, caricias, "fogo preso", 
boca dulce de jugo de manzana, 
la condesa, liviana,
asciende sobre mí con suave peso.
Yo le quito la ropa de hacer noche

y en derroche
de amor la desabrigo.
Simulacro de sábanas de seda,

roja lengua que rueda
quitando las miguitas de mi ombligo. ©

Del Blog Apenas penas

martes, 30 de mayo de 2017

Pactos

Ella tiene dos gatos y un amante
y unos ojos color verde tristeza,
en el cuarto de sombras de su pieza
el olvido la lleva por delante.
Cada lunes de lluvia, Dios mediante,
con estricto discurso de firmeza

se jura terminar lo que no empieza
y peca de inconstante.
El frío del invierno la quebranta
y una pena le ciñe la garganta
con modales de terca acometida.
Sobre el fin de la tarde

se acobarda del modo más cobarde
y firma un armisticio con la vida.

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Fabián Pérez.

Siete besos al sur

"Hasta tocar el grito que te habita" (Tomás Segovia)

Siete besos al sur de tu ombligo 
un imperio de sal se amotina, 
incensario de savia y resina, 
alimento y abrigo. 
Evangelio de premio y castigo, 
como un río de escarcha marina, 
rosa tibia que oculta su espina. 

¿Quién pudiera tenerla consigo? 
Sietes besos al sur, solamente, 
aguamiel de espesado torrente 
en la orilla de un cielo lejano; 
remolino de viento y espuma, 
manantial que en la bruma 
se desborda de sed en mi mano. 


Del libro Oceanario..

La ventana de enfrente

La miraba a través de la ventana
con los ojos oscuros del deseo
(Julieta desvestida ante Romeo),
idílica y lejana.
Rehén de su mirada cotidiana
jugaba a imaginar el serpenteo
del hilo de su piel como un trofeo
de fina porcelana.
Lo mismo que una sombra silenciosa,                  
oceánica y borrosa,
repite cada noche el mismo rito.
Con suave indiferencia, ciega y muda,             
despacio se desnuda,
como diciendo: —Amor, te necesito.

Del libro De diluvios y andenes.
Ilustración: Fernando Vicente.

lunes, 29 de mayo de 2017

Llevarás en la piel

Sobre tu piel dibujo abecedarios
de lírica escritura,
indicios del amor, cinceladura
de besos incendiarios;
en letras de carmín, epistolarios
de roja acupuntura,
aforismos de miel, literatura
de escritos milenarios.
Conjuros ancestrales de misterio,
secreto magisterio
de lúdico argumento discursivo,
que refieren al sino de la estrella
con la huella de tinta

con que escribo.

Del Libro Llevarás en la piel.

Fuego verde

Al roce de mi mano
ardió tu corazón de fuego verde
dejando en el recinto de mis ojos
un sol de azúcar negra.
Y fuimos como el viento del exilio 
que atiza los rituales de la sangre,
igual que legionarios enfrentados   de rabias inocentes.
Subidos al trajín de un desvarío
de sed escandalosa
ardimos en los márgenes del alba;
al registro sumario de unos besos
de oceánico apetito,
lo mismo que dos ángeles con hambre.

Del Libro Oceanario.

Fuga

Cuando el amor te hiera con su peso
de plomo capital en las entrañas
y sus modos parezcan armaduras
de lápidas de piedra.
Cuando empuñe su voz como un escudo
de bárbaro gobierno
con el rojo discurso del latido
y el lívido sustento de la sangre.
Atroz en la benévola exigencia
de mandar en tus actos
con modales de blanda dictadura;
tu dile que regresas enseguida,
que vas a ver si llueve,
y corre hasta quedarte sin aliento. ©

Del libro De diluvios y andenes.

domingo, 28 de mayo de 2017

Mujer en verde

Mujer de verde mudanza, melancolía,
que llegas desde lo verde de la corteza,
destello verde del cielo del mediodía
me duele el pájaro verde de tu tristeza.
Tu beso de savia verde ya no me reza
ni verde tu boca verde muerde la mía,
los ojos del trigo verde de tu belleza
derraman lágrimas verdes de letanía.
Apenas tus labios verdes de verde luto
mordieron la pulpa verde del verde fruto
nació de mi mano un cauce de verde río.
Mordisco tinto de sangre de rabia verde,
de verde cuando el olvido te lo recuerde
el llanto verde que lloras se hará rocío. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Fhoto by Carlos Casellas.

Canción de cuna para (en) cantar a una mujer

Amarillo limón, verde luna,
corazón (con acento),
que me bese tu boca o ninguna
con modales de libro de cuento.
Belicismo de gata gatuna,
religión y portento,
de tu mano de miel y fortuna
con destellos de luz me alimento.
Terrenal como un ángel sediento
que en tu amor desayuna,
soy el aire que entibia tu aliento
y alborota tu piel de aceituna.
Corazón verde luna,
amarillo limón (con acento). ©

Del libro De diluvios y andenes.
Ilustración: Sara Bishop.