martes, 31 de julio de 2018

Nella bocca del lupo

"Imagino estar dentro de un soneto tuyo"

No des un paso más, no digas luego
que no te puse al tanto,
es difícil volver desde el latido
sin indicio de daños personales.
No des un paso más, te lo prevengo,
no hay regreso posible;
por el filo central de la navaja
caminamos al borde del abismo.
Lo mejor es rendirse de antemano
y avivar la fogata del deseo
siete veces al alba.
Dejarse ir, igual que la corriente,
y en la boca del lobo
ceder al desgobierno de la sangre. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Café Montserrat y en Radio UAI.

lunes, 30 de julio de 2018

Trasluz

"La música es el tipo de arte que está más cerca de las lágrimas y la memoria"  (O. Wilde)

Un ronco saxofón parte la noche
con un do de afonía
que suena a castidad de beso torpe
en los ojos de lágrimas novicias.
Detrás de su dolor se oculta un nombre
de tristeza infinita,
arpegio solitario de sus sones
tiznado de nostalgias amarillas.
En la pieza doméstica y oscura,
al compás de sus notas,
una mujer insomne se desnuda.
Por el piso, el reguero de su ropa,
y al trasluz de la luna
el último refugio de sus bocas. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Tortoni.

sábado, 28 de julio de 2018

Clitóris

Clitóris se llama mi gata de angora,
es suave y confiada,
con dulces modales de princesa mora
parece una estrella de luz delicada.
Niña exploradora,
de espuma de seda su cola erizada,
con cierto desgano maúlla a deshora
y trepa a lo alto de la madrugada.
Clitóris se ovilla cuando tiene frío
y en un rumoroso temblor de rocío
se tiende a la orilla de la chimenea.
Felina de besos,
en un arrebato de sueños espesos
se desborda en aguas, como la marea. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Dibujo: M Marumatsu.
Recitado en el Café Montserrrat.

viernes, 27 de julio de 2018

Derramarse

Y arder desde el torrente de la sangre...

Llega. Desgobernando el aire, llega,
blandiendo los furores en la mano,
litúrgico y profano
por el surco febril en que navega.
Insomne vendaval de furia ciega,
diluvio de verano,
al mando del impulso más tirano
y el íntimo delirio que despliega.
Puntual en el deleite de tu boca,
turbión, cristal de roca,
garante de los besos y estratega.
Artífice supremo de la vida,
a pulso de embestida,
llega. ¡Llega!

Del libro De diluvios y andenes.
Fotografía: Théo Gosellyn.
Recitado en el café Montserrat.

miércoles, 25 de julio de 2018

Devotos y aprendices

"Te leo sentada, con las piernas cruzadas, en algún sillón del país de ninguna parte..."

En ayuno de besos te desvistes
delante de mis ojos,
no hay estela de piel que no descifre
ni argumento de labios pudorosos,
ni manos sin arder ni cicatrices
ni sal ni vidrios rotos,
ni blanco desaliento de jazmines
ni lágrimas innúmeras de polvo.
Sólo cuenta la sed con que te nombro
y el hambre incontenible
con que cerco la luna de tu rostro.
Sin nada que negar ni desdecirse,
nocturnos y devotos,
igual que dos amantes aprendices. ©

Del libro De diluvios y andenes.

Fotograma de la Peli La insoportable levedad del ser. Recitado en el café Montserrat.

Nunca más

"Una mujer se ha perdido"  (Silvio Rodríguez)

Igual que Cenicienta,
perdiste el zapatito del deseo,
otra vez a las clases de solfeo
y a ponerte la misma vestimenta.
Nunca más al trajín de la tormenta
del íntimo ajetreo,
el rito de rezar a un dios ateo,
la sed de andar hambrienta.
Otra vez los horarios de oficina,
el peso del hastío,
la cárcel conyugal de la rutina.
Sin la llama del rojo desvarío
de arder como una selva, clandestina,
entre el último adiós y el beso mío. ©

Del libro Oceanario.
Fotografía: Theo Gosellin.
Recitado en el Tortoni.

martes, 24 de julio de 2018

Con ropa de varón

"Me gusta que te quede grande
la ropa que en tu cuerpo arde"  (Pedro y Pablo)

Llevas puesto mi amor y mi camisa,
mi piyama, mis besos, mi corbata,
debutante de gata
en la cornisa.
Te desvistes sin prisa,
con modales de pájara novata,
aguacero de sed que se desata
con decisión precisa.
Amazona de dulces arrebatos,
voluntaria de amor en mis zapatos
ante el mínimo margen de la duda.
Alquimista de un íntimo desvelo,
luna en celo
de piel que se desnuda. ©

Del libro Llevarás en la piel.

Recitado en Radio UAI y en el Café Montserrat.

domingo, 22 de julio de 2018

Gripe

"El amor como la sopa, hirviendo"

En el marco polar de una frazada,
dos amantes de frío,
al paso de la nueva madrugada
se entibian en un beso de rocío.
No basta la mirada
para calmar el rojo desvarío
de tanta intimidad desordenada
por el cuarto vacío.

Una gripe casual y pasajera
no suaviza la hoguera,
aunque imponga la fiebre ciertos plazos.
—No hay remedio mejor que estar contigo,
ardida en el abrigo
de tus brazos. ©

Del libro: Llevarás en la piel.
Dibujo: Leandro Lamas.

Compensaciones

"Lejos de mí, como un ángel a punto de extraviarse"

El amor, esa tristeza verde,
a lo sumo pudiera desangrarme,
bienvenida la punta de la espina
si obtuve el privilegio de tu boca.
Una sola de todas tus miradas,
incluso la más breve,
compensará la llaga de tu ausencia
cuando llegue la noche del olvido.
La pena que vendrá con el naufragio
de haber perdido todo,
nunca será más honda ni doliente
que la dicha de haberte desnudado. ©


Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Tortoni y en el café Montserrat.

sábado, 21 de julio de 2018

Latido

Me despeñas al borde del olvido
y te muerdes los labios 
por no rezar el salmo de mi nombre
con un torpe ejercicio de silencio.
Ausente de mis cosas,
caminas por el filo de la lluvia,
lo mismo que un fantasma solitario
en la ciega penumbra de la noche.
Y te quitas la piel como un vestido
que lleva cada marca de mis dedos,
en plan de fuga vana.
Soy un calco preciso de tu sombra,
voy contigo,

lo mismo que un latido de tu sangre. ©

Del libro Oceanario.

Recitado en el café Homero Manzi.

Floral

"Despacio, como un camino que no se termina nunca"

Se abre la flor bendita y bendecida
en actitud extrema de alborozo,
fatalismo que escala cumbre y gozo
de castidad ardida.
Torrentera de savia contenida,
estruendo del gemido y el sollozo,
edén de intimidades que desbrozo
con ansia decidida.
Quiero morder el fruto que desgrana
su pulpa más liviana
en una oscuridad que centellea.
Obstinación de terca mordedura,
de magia y de conjura,
esperando que crezca la marea. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el café Montserrat y en el Manzi. 

viernes, 20 de julio de 2018

Preceptos



"Te deseo que seas locamente amada" (André Bretón)

Este grave rigor con que consigno
ayunos y preceptos,
como reglas de un laico catecismo
que rige los modales de tu cuerpo.
Esta cárcel de ardor y de delirio
(adánica tutela de gobierno),
te ciñe el corazón con siete hilos
de siete nudos negros.
Arbitrio con que rasgo tu vestido
y torna lo que digo un evangelio
de miel y de silicio.
Soy el ángel litúrgico del fuego,
que rojo, ante el abismo,
te enfrenta al Leviatán de tu deseo. ©


Incluido en el libro Llevarás en la piel.
Fotografía: Elisa Lazo de Valdez.

Recitado en Radio UAI y en el Tortoni.

Escondite

"Devuélveme el aire"

Con lentitud extrema te desnudo
en el rojo silencio de la pieza,
traigo la boca llena de conjuros
y la pasión secreta.
Abundante de besos y de frutos,
 de lirios y azaleas,
en el mar de tu vientre te dibujo
un eclipse de luna dominguera.
En acecho de piel me vuelvo tuyo,
soy un tigre de seda
que busca el escondite más oscuro.
Eres gota de miel bajo mis yemas,
no concibo otro ayuno,
ni quiero el paraíso de otra estrella. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Homero Manzi

jueves, 19 de julio de 2018

Apenas penas

Fuimos apenas
el temblor de una pena
que rasga el cielo,
yo con mis versos
inventando universos
de desconsuelo;
y tu, culposa,
dibujando la rosa
de frágil tallo.
Dos contendientes,
enseñando los dientes.
Riña de gallos.

Fuimos apenas
un castillo de arena
sobre la orilla;
atizando el quebranto
llovizna y llanto
por tu mejilla.

Tú con tus miedos
entre el quiero y no puedo
de cada tarde;
viento y ceniza,
como un sol que agoniza,
de piel cobarde.
Y yo, con rabia
entintando de savia
tanta tristeza.
Melancolía,
alunada agonía
de sed espesa.

Fuimos apenas
la floral azucena
del desabrigo.
Llaga del beso,
sin amor ni regreso.
Dos enemigos.  ©

Del libro Oceanario. Pintura: Antoine Josse.
Recitado en el Cafe Monserrat y en la UNA.

miércoles, 18 de julio de 2018

En llamas

"El zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa..."  (JS)

Si piensas olvidarme ten en cuenta
que más que voluntad es necesario
tachar del calendario
las veces que embargué tu vestimenta.
Llorosa Cenicienta,
ninguno como yo, más temerario,
rozó la intimidad de tu vestuario
ni te dejó tan roja ni sedienta.
A veces no hay olvido,
sobre todo si el hombre compartido
dividió su costilla del costado.
Nunca antes mujer te han desvestido
(al severo temblor de tu gemido),
en llamas, como yo te he desnudado. ©

Del libro Oceanario
Recitado en el Café Montserrat y en el Manzi.

martes, 17 de julio de 2018

Polonio

Ella lleva en la boca un cigarrillo
y en los ojos un mar de golondrinas,
una rosa carmín con cien espinas,
un libro con mis versos de bolsillo.
Mi nombre en el reverso del anillo
(en medio de las ruinas),
una lluvia de gotas cristalinas
y un tatuaje invisible en el tobillo.
Sobre su piel morena
lleva el peso liviano de una pena
que florece en otoño;
un olvido de sal, un aguacero,
un recuerdo de entonces y un sombrero
que le compré allá lejos, en Polonio. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Tortoni.

Pecado

En veranos de luz se subleva
como un sol de amarilla presencia,
apariencia
lasciva de Eva.
Virgen nueva,
con un rojo perfil de inocencia,
encendida de piel y apetencia,
que en la sed de mis labios abreva.
Quiero ser la serpiente y el fruto,
el minuto
fugaz del pecado,
la vigilia de aquella mañana,
Lucifer, la manzana
y el placer del prohibido bocado. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Manzi y en Radio UAI.
Fotografía: Christian Coigny.

lunes, 16 de julio de 2018

Tic tac

Llevaba un corazón (tic tac), inquieto,
como un viejo reloj de manecillas
que marcaba las horas amarillas
de su mundo secreto.
Con preciso tesón de barco quieto
venía del amor a mis orillas,
sirena defendiendo su Bastilla
de muros de concreto.
Desnuda y transparente,
en sed ceremonial de piel urgente
al puerto de mi boca se volvía.
Ondina de su nave
(guardando su dolor con doble llave),
lloraba cada viernes que llovía. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Tortoni y en el Café Montserrat.
Dibujo: Gilles Vrankc.

Plácemes

Le propuso el amor como quien manda
los plácemes del cielo,
con la prisa nocturna del desvelo
de un Lázaro sonámbulo que anda.
Febril en el rigor de su demanda,
igual que un tigre en celo,
ciñó los alamares de su pelo
con dulces ataduras de lavanda.
Ella, rosa cautiva,
con apremio de sed, en carne viva
cedió a la tentación de su apetito.
Paloma prisionera,
que escribía con tinta de la hoguera:
—Te necesito, amor, te necesito. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en el Café Montserrat y en Radio UAI

domingo, 15 de julio de 2018

Fruto

Regálame la flor de vello hirsuto,
corola de agonías y de estambre,
sabrás, mujer de luz, que tengo hambre
del íntimo deleite de tu fruto.
Delgada cicatriz de negro luto,
con desnudez de enjambre,
confín meridional de la raigambre
del gajo de tu vientre diminuto.
Regálame la flor del dulce gozo,
arenga y alborozo
de rojas tempestades y resabios.
Altar de adoración, herida ciega,
diluvio que doblega
el surco de sequía de mis labios. ©


Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en el Café Montserrat y en el Homero Manzi.

sábado, 14 de julio de 2018

Urdimbre

Mi boca que te desviste
con el ajuar de mis dientes
ronda la piel de tus ingles
y se acuartela en tu vientre.
Teje con besos la urdimbre
de la corola silvestre
y con la lengua te embiste
y con los labios te muerde.
Cela la gruta invisible
y el infinito celeste

de florecidos jardines.
Amarga de fruta verde,
con atronar de fusiles
bebe la mar de tu fuente. ©


Del libro Oceanario.
Dibujo: Gilles Vranckx
Recitado en Radio UAI y  en el Café Montserrat.

viernes, 13 de julio de 2018

Ojalá

"Tener hambre es la cosa primera que se aprende"  -  M. Hernández

Con dos mantas de lana curtida
y un jirón de arpillera
se fabrica una cama cualquiera
y en la cama se queda dormida.
En los brazos acuna la herida
de vivir prisionera,
terroncito de luz que en la acera
va dejando de a poco la vida.
—Ojalá no haga frío mañana
y que el sol fije ley de protesta
en el marco de cada ventana.
Que la luna, descalza y sin ropa,
una vez, que le cuesta,
nos rebalse la panza de sopa. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Café Homero Manzi.

lunes, 9 de julio de 2018

42 sonetos al mar

“En estos días" y "Esto no es una elegía”, están dedicadas a la misma mujer. Explica Silvio: "una mujer de la que me enamoré, como cuando te parte un rayo. Me fue a ver, de pronto, al estudio donde yo estaba grabando, y recuerdo que salimos a caminar hasta el Malecón. Yo llevaba un libro de sonetos que había terminado en esos días, y nos sentamos en el muro a conversar. Entonces, hubo un beso, y tiré el libro al mar, los originales, 42 hojas... Por supuesto, que no lo recuperé  porque no me lancé al agua tras los sonetos, sino que seguí aferrado a mi beso. Después caminamos por la Habana Vieja... Esa señora me inspiró tres canciones, dos divulgadas: «Esto no es una elegía y Así en estos días. La única que no se conoce es «Ronda de los condenados»".
Revista Opus Habana, 1997, entrevista de María Grant.

Pudo más el amor, que nunca puede
y frágil se desangra contra el viento,
incitar la pasión de aquel momento
en que todo sucede.
El abrazo febril que se concede
al borde de quedarnos sin aliento,
la boca germinal del beso hambriento
y acaso la palabra que intercede.
Cuestión que en esa hora
en que terca la dicha nos devora
sin complejo de culpas ni secretos;
por quedarme contigo,
desde el hueco redondo de tu ombligo
eché al mar el botín de mis sonetos. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en la UNA y en el Manzi.

domingo, 8 de julio de 2018

De entrecasa

Corazón del amor, tabla rasa
de futura promesa,
con un verso olvidado en la mesa
puedo ser tu Joaquín de entrecasa.
Todo vuelve a empezar, todo pasa
y es la vida que pesa,
con un verso de pena confesa
puedo ser tu Joaquín de entrecasa.
Sólo manda y procedo,
sin un mínimo gesto de miedo,
pura luz de carbón, pura brasa.
Con un verso de sol sostenido,
para todo tu amor (o tu olvido),
puedo ser tu Joaquín de entrecasa. ©

Del libro Oceanario.
Publicado en Ciudad Sabina Oficial.
Recitado en el Café Montserrat.

viernes, 6 de julio de 2018

Liturgia

De mis labios comulgas
y desnuda de toda vestimenta
te bates como un sol en la penumbra
de dos lunas opuestas.
Con estrictos rituales de liturgia
y en hábito de ofrenda
exhibes un amor de seda rubia
y un delirio de tórridas arengas.
Ardida en el umbral de las tinieblas
(volcánica y nocturna),
afilas el extremo de las flechas.
Confesa de pudor y de lujuria,
si mando el vendaval de la tormenta
accedes a cumplir y te diluvias. ©

Del libro De diluvios y andenes.

Recitado en el Manzi y en la Casa de Carlos Gardel.

Campal

Campal mi boca en la tuya
libra su propia batalla,
arpón de miel con que busca
cercarte labio y garganta.
Ritual, trinchera, liturgia
con que custodio tus armas
en la vigilia nocturna
de confidentes alianzas.
Dulce guerrilla de nupcias,
espina de luna blanca
sobre tu sangre en penumbras.
Eres mi eterna cruzada
y la vid que se fecunda
con cuatro besos de savia. ©

Del libro Oceanario
Pintura: Nicoletta.

Recitado en el café Montserrat.

miércoles, 4 de julio de 2018

Culpas

Te negaré tres veces sobre el alba
y otra vez, tres mil veces,
con un terco mutismo de palabras 
de amor a la intemperie.
Será el beso final, la sed y el agua,
el gesto del adiós, la boca ausente,
la fina cicatriz de la nostalgia
y el vano escudriñar por los andenes.
La pasión sin sentido
por un peregrinar de calles viejas
tiznadas por la estela de la luna.
Negar que nos quisimos,
que pudo sobre todo la tristeza.
Échame la culpa. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Montserrat y en el Manzi.

domingo, 1 de julio de 2018

Ficciones

"El amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males"  Leonard Cohen.

El amor es un culto de ficciones
que nos tizna la sangre,
vigilia interminable de las noches,
liturgia dolorosa de la carne.
Por imperio de lágrimas salobres
ejerce su despótico arbitraje,
en un coro noctámbulo de voces
sobre el fin de la tarde.
Y nos dicta la sed de tal manera
que llevamos la boca combustible
con resabios de sal en la garganta.
Falso sueño de verdes arboledas,
como un dios que no existe,
rezando su sermón de la montaña. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en el Café Montserrat y en el Tortoni.

M. E.

Margarita Escurrena, la lechuza,
carretea, se apronta, deja el suelo
y envuelta en avatares de su vuelo

el viento del amor la desmenuza.
Con su largo capote de gamuza
cruza el alba del cielo
y en las noches oscuras de desvelo
el bulbul naranjero me la chuza.
El búho que le insomnia la existencia,
presuntuoso de plumas y boato,
la tiene en celibato
de abstinencia.
Y la pobre lechuza, noche y día,
con las alas de amor en soltería. ©

Del libro Oceanario

Dibujo: Jeremíah Ketner
Recitado en el Homero Manzi.