domingo, 27 de agosto de 2017

Plegaria

Así en la tierra como en tus senos,
patria redonda del alma mía,
cumbre del alba y alfarería

de cuencos llenos.
Dulce delirio, miga y veneno,
hora tras hora, día por día,
pezón del sueño de la alegría,
así en la tierra como en tus senos.
Cárcel de plata para mi mano,
sed de verano
como corceles que van sin frenos;
terrón de azúcar para la cena,
doble milagro de luna llena,
así en la tierra como en tus senos. ©

Del libro Llevarás en la piel.

sábado, 26 de agosto de 2017

Julio

"Me moriré en París con aguacero"  (César Vallejo)

Morirás en París, sin aguacero
(en primera personal del plural),
una tarde difunta de febrero
de enlutada tristeza vertical.
Un cronopio de rubio desespero

 y oscuro carnaval
dirá su responsorio lastimero

con esmero de tinta notarial.
Como un barco dormido que naufraga,
carmín de roja llaga,
invierno en la carcoma del rosal,
morirás en París, tal vez la Maga
en besos se deshaga,

nocturna, funeraria, torrencial.


De libro Llevarás en la piel.

Fotografía: Sara Facio.
En un nuevo aniversario de su renacer anual.

martes, 22 de agosto de 2017

Apenas penas

Apenas nos amamos, sin embargo
a nadie quise más ni tantas veces
y en todo permaneces,
la cama sin abrir, el fruto amargo;
la boca germinal, el beso largo,
la siega de los panes y los peces,
el hambre de morder tus desnudeces
con ansias de descargo.
Ya ves, muy poca cosa,
el último latido de la rosa
y el brote del jazmín que ya no existe.
Vigilia de tenaz melancolía
y marzo que llovía
de un modo rigurosamente triste.

Del libro Llevarás en la piel.

lunes, 21 de agosto de 2017

Menos una

Benditos los que mueven las montañas
con fuerza perentoria,
la patria donde habita la memoria,
el rimel que embellece tus pestañas,
las épicas hazañas,
el último valiente de la historia,
los amantes de fe premonitoria,
la paciencia textil de las arañas,
bendita Dulcinea y don Quijote,
el pozo de tu escote
y el cielo barnizado por la luna,
la boca de los besos cuando besa
de amor, a la francesa
y todas las mujeres. (Menos una).

Del libro Llevarás en la piel.
Ilustración: Jeanne Lorioz.

Siempre tendremos París

Para tomarte las manos,
Londres, Lisboa, Madrid,
Colonia, Praga, Lugano,
pero te beso en París.
Para decir que te quiero
trescientas mil veces mil,
Venecia y sus gondoleros,
pero te beso en París.
Para ceñir tu cintura,
Roma, Ginebra, Berlín,
Kioto, Sendai, Kamakura,
pero te beso en París.
Para incendiarte de ganas,
las arenas de Tahití,
cita y danzón en la Habana,
pero te beso en París.
Para quitarte la ropa
en delicado estriptis,
cualquier museo de Europa,
pero te beso en París.
Milán para despedirme,
Cádiz si toca partir,
adioses en tierra firme,
pero te beso en París.
Para marchar a tu lado,
la muralla de Pekín,
y colorín colorado.
Pero te beso en París. ©

Del libro Llevarás en la piel.

Amores miopes

"Su ojo ciclópeo se detiene en una sirena varada. Ella, cómplice, le cierra su único párpado con un beso de sal. ("Faro" - Sandra MontelMare)

El coloso titan mira a lo lejos,
malherido de pena,
el delgado perfil de una sirena,
más allá de oxidados catalejos.
Una bruma de pálidos reflejos
le cerca el corazón y en tal escena,
ella, casta y ajena,
emigra en un tumulto de vencejos.
Nada queda por ver, ni mar ni arena,
ni jarcias, ni velamen, ni aparejos,
ni mínimo candil de luna llena.
Hay un llanto de sal en los cortejos
de amor en cuarentena,
que hasta duele mirarse en los espejos. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI

jueves, 17 de agosto de 2017

Llorar a chorros

"Llorar de amor, de hastío, de alegría... (O. Girondo, en un nuevo aniversario de su nacimiento))

Llorar como un diluvio sin orillas
en un terco ejercicio de vertiente,
con la boca de oscuras maravillas
y el arco de la frente,
llorar, llorar inútilmente
contra el duro respaldo de las sillas,
en medio del tumulto de la gente
y en celo de guerrillas;
igual que cien canillas
verter un aguacero de torrente
desde el plexo solar de las costillas
y llevar en los ojos la simiente
del mar en las mejillas,
a conjuro de lágrima batiente. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en Radio UAI, en homenaje
a Oliverio Girondo.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Usted

Yo la recuerdo a usted con tal porfía y tan hondo fervor en ambas manos, verla llegar con celo de leones, tan desnuda en el alba. Con los ojos de novia primeriza y la boca caliente, probar el alimento de mis besos como quien muerde azúcar impalpable. La recuerdo con gesto pesaroso fugar bajo la lluvia sin decir ni siquiera una palabra. Con mi nombre sujeto de los labios, igual que un corazón de almíbar negra.
Tal vez usted recuerde. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

martes, 15 de agosto de 2017

Dogma

Este cerco de besos con que anudo tu piel incandescente hasta quitarte el aire que respiras y el pétalo de pan que te alimenta. Doméstico apetito que procura cenar en la Bastilla de tus labios y morder con urgencia de esponsales el grano de la espiga milenaria. Este pulso nupcial que desde siempre me gobierna el torrente de la sangre con modales de púdica certeza, es el único dogma que suscribo y el origen de fe con que demando el rojo catecismo de tu boca. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

Amantes

En un banco de plaza a cielo abierto comenzaron a amarse sin reparos igual que las estatuas de cemento de mármoles ajados.Voraces de apetitos irresueltos hicieron el amor como lagartos que se tumban al sol de los inviernos en orgasmos de almíbar y de barro. Ardiendo como pétalos de brasas, desnudos y febriles,se amaron con volcánico delirio. "La Sociedad Moral y Humanitaria", con severo rigor inconmovible, los desterró sin culpas al exilio. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Georgy Kurasov.

lunes, 14 de agosto de 2017

Triste de tristeza interminable

Una mujer se ahoga en la tristeza de un llanto interminable, en íntimo ejercicio de la ausencia y en larga soledad de soledades. Desnuda de dolor, como desierta, el pulso incontenible de su sangre parece un arenal de roca negra donde encallan las naves. La lluvia que le tizna las mejillas de sal involuntaria se despeña de amor corriente abajo, y le lava la miel de las heridas y el mar de la nostalgia, con mi nombre sujeto de los labios. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

domingo, 13 de agosto de 2017

En venta

Cada noche, recién llegado a casa, con desgano de estricto cumplimiento, en el viejo perchero del estudio cuelgo todo las penas que me habitan. La pena de los lunes impiadosos, las que traen rumores de penumbra, la que sabe tu nombre y enmudece, la que te nombra tanto. La que toma la forma de tu boca con infantil porfía y me niega los besos prometidos, la que triste del alma numera cada gota de la lluvia.
Debo poner en venta ese perchero. ©

Del libro Llevarás en la piel.

Fieras

Porque fuimos la sed y el hambre juntos y el insaciable ayuno de las bocas, nos mordimos la carne como fieras a besos enjauladas. Bocado por bocado, pulpa virgen de inocente sabor, canibalismo, con los dientes de roja mordedura, cebados en el pulso de la sangre. Tigres de amor nos devoramos todo, el vientre, la cintura, la garganta, el oceánico surco de las ingles, y después de comer nos abrazamos como dos niños buenos esperando la hora de la cena. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Nicoletta.

Acordelar la rosa

Acordelar la rosa, rodear el pedestal de su aposento con esquirlas de balas inocentes y besos de carmín como puñales. Sitiar su delicada fortaleza con ajuares de encajes incendiarios y ceñir el botón de su corola con hilvanes de insomnio. Beberla sin pudor hasta vaciarla de lágrimas y espinas y volver a beber retoño y siembra; Rodearle el corazón con tempestades de rigores de hambruna y morder la raíz del fruto virgen. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

sábado, 12 de agosto de 2017

Luz

Sutil urdimbre de seda,
mi corazón va tejiendo
un nudo de duermevela
para enlazarte a mi pecho.
La madrugada se enreda
con hilo de amores nuevos,
bajo una luna morena
que nos abraza en silencio.
Lumbre, cerilla, madera,
ardor que late por dentro,
boca del beso que quema
y este conjuro de fuego. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

Roja

Oscurecida de sombras,
la habitación en silencio
y en la penumbra, tu boca,
que ofrece su fruto nuevo.
Desnuda de piel y rosas
germinas sobre mi pecho
y se suceden las horas
y te deshaces en besos.
Roja de amor te abandonas
al pulso de mi deseo
y somos dos en la forja
ceremonial del incendio. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

Pecado

Hilo de ardiente madeja
con que te ciñe mi mano,
de santidades, ateas,
y de ademanes sagrados.
Fuego de amor que libera
tizones de besos largos,
boca que jura y blasfema
sobre tu cuerpo profano.
Ritual de venas abiertas
en la penumbra del cuarto,
grave liturgia de hoguera,
roja virtud del pecado. ©

Del libro Oceanario.
Pintura: Nicoletta.

viernes, 11 de agosto de 2017

Río silvestre

Corazón de espiga verde,
jazmín de viento y de brasa,
igual que un junco rebelde
que trepa por la muralla.
Usa mis labios de albergue,
haz de mi boca, tu casa,
y de mis manos, grilletes,
como si fueran alhajas.
Bebe de amor en mi fuente,
calma de sed tu garganta,
que soy un río silvestre
manchando tu rosa blanca. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

Liturgia

Campal mi boca en la tuya
libra su propia batalla,
arpón de miel con que busca
cercarte labio y garganta.
Ritual, trinchera, liturgia
con que custodia sus armas
en la vigilia nocturna
de confidentes alianzas.
Dulce guerrilla de nupcias,
espina de luna blanca,
sobre tu boca nocturna
con cuatro besos de salva. ©

Del libro Oceanario
Pintura: Nicoletta.

Celebración

Desnudos, como dos besos
entre tu boca y la mía,
igual que nubes de viento
que avanzan a la deriva.
Jauría de lobos negros,
tigres de rojas caricias,
con los colmillos de fuego
y el corazón de lascivia.
Nudo febril de los cuerpos,
juego de santa malicia,
como dos niños sedientos
con toda la sed ardida. ©


Del libro Oceanario. 
Pintura: Nicoletta Tomas Caravia.

Desgaje

Se deshacía en mis manos
con notarial fatalismo,
pulpa de frutos amargos
de castidad y delirio.
Eran carbones sus labios
de un rojo fuego encendido,
en la vigilia del llanto
y en el umbral del estío.
Se deshacía en mis manos,
humo, tizón, espejismo,
como la estela de un barco.
Nada retuve conmigo. ©

Del libro Oceanario
Recitado en Radio UAI

jueves, 10 de agosto de 2017

Urdimbre

Mi boca que te desviste
con el ajuar de mis dientes
ronda el umbral de tus ingles
y se acuartela en tu vientre;
teje con besos la urdimbre
de la corola silvestre
y con la lengua te embiste
y con los labios te enciende;
cela la gruta invisible,
rige tu imperio celeste
y con fragor de fusiles
bebe la mar de tu fuente. ©


Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI

Pira

Desnudos, hueso por hueso,
garganta, bocas, axilas,
el espiral de tu cuello,
tus muslos de arena fina;
la doble luna del pecho
debajo de tu camisa
y entre la lengua y el beso
el néctar de tu saliva.
Tigres de amor al acecho,
lobos de zarpas y espinas,
rojo volcán de tu cuerpo,
pira de carne encendida. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en Radio UAI.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Apetito

Mi boca como un cuchillo 
en el altar de tu pecho
de dictador apetito
y de carnal mandamiento.  
                                     Con hoja de doble filo,            
punta de seda y almendro,
como un canal de rocío
que corre por el desierto.
Labios que ayunan contigo,
beso de amores hambrientos,
la sed, la sed como un río 

y esta vigilia de almuerzo.

Del libro Oceanario.
Foto: Amanda.

Almíbar

Huele a naranja tu pelo,
unción de miel en mis manos,
bruno de noche y espeso
como una luna de barro,
a verdeluz de romero,
a majestades de nardo,
a rosas de tallo nuevo
bajo la lluvia de marzo.
Huele a naranja tu pelo
de oscurecido milagro,
azahares entre los dedos
y almíbar sobre mis labios.


Del libro Oceanario.

sábado, 5 de agosto de 2017

Las horas contigo (Cuento de la selva)

Tarzán compró un reloj de marca Omega,
bañado en oro y plata,
que le trajo de Francia una azafata
que vive en un suburbio de Noruega.
No encuentra solución y se disgrega
y de eso se trata,
de calcular la diurna caminata
y el tiempo de la siesta veraniega.
Así, de liana en liana, rutinario,
ajusta mes a mes el calendario
con preciso rigor de carcelero.
Jane, ritual y obediente,
lo espera cada noche, puntualmente,
desnuda y con sombrero. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

jueves, 3 de agosto de 2017

Niño de la luna

"No puede andar el mundo con el amor descalzo" (A.Tejada Gómez)

Con énfasis de ovillo
se tiende en el umbral de cierta esquina
y vano de esperanzas se amotina
con ilusión de grillo.
En el hueco raído del bolsillo
le sangra el universo de una espina
y el hambre que lo inclina
lo sigue como un perro lazarillo.
Sin canciones de cuna
la noche es un escándalo de frío
y el alba una tristeza inoportuna.
Ese niño también es algo mío
y no hay lumbre de luna
que vele su abandono de rocío.

Del libro De diluvios y andenes.
Poema incluido en la Antología Solidaria "Artistas por Haití".
Pintura: Antonio Berni de la serie "Juanito Laguna".

miércoles, 2 de agosto de 2017

Niño del hambre


"Tener hambre es la cosa primera que se aprende" (M. Hernández)

En la llaga del hambre, cada día,                    navega sobre un témpano de hielo,
sin milagro de peces en el cielo,
ni migajas de santa eucaristía.

Penitencia de oscura letanía,
temblor de largo duelo,
dentellada de pulpa de pomelo
sobre su boca fría.
Vigilia silenciosa de sus dientes
voraces y abstinentes
a pasos de un abismo de tormenta.
Evangelio de llanto con que ayuna
y en rigores de hambruna
con astillas de luna se alimenta.

 Del libro De diluvios y andenes.