viernes, 27 de diciembre de 2013

Bye bye 2013


martes, 24 de diciembre de 2013

Natal





















Patxi Velasco Fano

Allá van San José con la parienta,
camino de Belén, a tranco lento,
a censarse los dos en cumplimiento
de un edicto que Herodes reglamenta.
La Virgen, parturienta,
con los pechos redondos de alimento,
avanza por el surco polvoriento,
pesada su cintura y su osamenta.
Es hora de nacer y no hay cobijo
y la madre futura con el hijo
habrán de compartir sudor y manto.
Blanca espera de luna,
José en el otro extremo de la cuna
y María pariendo al niño santo.

Del libro Oceanario.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Calle Corrientes


































"Tal para cual"  /  Hugo Pendziuch

Soneto "Calle Corrientes", ganador del Concurso Esquinas del tango, auspiciado por el Centro Cultural del Tango / Zona Norte.

Patrullan tus esquinas fantasmas tutelares
trajeados con la pilcha de un ángel compadrón,
pichucos somnolientos que salen de los bares,
malenas rantifusas, gardeles de ocasión.
Hoy suena otra milonga, bocinas, celulares,
y el obelisco taura se aburre de plantón,
el feca de dorapa, los pungas dactilares,
la piba oficinista y el pibe del montón.
Hay algo sin embargo que late todavía,
en eco de nostalgia que estrena cada día
el pulso suburbano de un tango rezongón,
acaso un espejismo de antigua geografía,
que igual que el buen gomía,
ofrece si hace falta su propio corazón.

Del libro Oceanario.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Tu contra mí






















Nicoletta

Pluma y papel, beso de miel,
paloma en vuelo,
ola de mar, cualquier lugar
lejos del cielo;

Siempre y aquí, tu contra mí,
frío, caliente,
fuego en la piel, cuarto de hotel,
amantemente.

Sol estival, lucha campal,
cabalgadura,
anochecer de antes de ayer
por tu cintura.

Sangre y sudor, alrededor,
seno y coceno,
torre y alfil, boca febril,
besoveneno.

Sed de limón, tu corazón
entre mis manos,
testigo y juez, pechos de nuez,
pubis liviano.

Amante fiel, par, timonel
por tu bahía,
nunca jamás, guerra sin paz
de cada día.

Razón de ser, hombre y mujer,
girón de llanto,
suerte y verdad, necesidad

de amarnos tanto.

Del libro Llevarás en la piel.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Fuego verde





















Al roce incandescente de mi mano
ardió tu intimidad de fuego verde,
dejando en el estío de mis ojos
un sol de azúcar negra. 
Y fuimos la pasión en carne viva
librada al fatalismo de la sangre,
igual que dos volcanes enfrentados
de rabias inocentes.
Inmersos en la misma quemadura
de sed escandalosa,
al rítmico pulsar de la acechanza,
nos amamos al límite del hambre,
sin culpa ni pudores,
huyendo del conjuro de la muerte.

Del libro Oceanario.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Haikus rantes de un varón despechado

 




















Diego Manuel

Mina veleta,
de mistonga baqueta,
grela sin brillo,

de pinta escasa,
la chirusa más grasa
del conventillo.

Arrabalera,
percantita cualquiera,
de cualquier choma,

siempre de atorro
en el rante cotorro
de la Paloma.

Vivís de ronga
si hay un ñato que ponga
vento en el bulo...

Dicen que fuiste
la trotera más triste
del cabarulo.

jueves, 21 de noviembre de 2013

En un fitito 600 (de Carlitos para Carlitos)






















Sergio Álvarez

La novia de Gardel tiene un fitito,
modelo 29,
que lo usa de noche, cuando llueve,
para ir de Liniers a Caballito;
y tiene un gato persa y un perrito
del color de la nieve,
una falda, más bien tirando a breve,
y un lengue que compró para Carlitos.
Cuando quieren que no les de la cana
ni el tira de rondín ni la fulana
de chismes truculentos,
Gardel, con el sombrero requintado,
le pide que se siente a su costado
y se rajan los dos en el seiscientos.

(A mí me suena a cuento
y lo cuento según me lo han contado)

Del libro De diluvios y andenes.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Profecía

Se moría de amor cada verano,
a fuerza de porfía,
una noche de tantas, cualquier día,
en el acto del beso más liviano.
Lo notaba en la palma de su mano
con empeño de salmos y homilía,
certidumbre de laica notaría
y demandas de peso cotidiano.
Argumento de roja intransigencia,
tesón, clarividencia,
desde el alto misterio de su fe;
con el firme presagio de lo cierto,
sin Dios y a cielo abierto,
ni culpa, ni exorcismos, ni plan B.

Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: Ivailo Petrov.

miércoles, 30 de octubre de 2013

domingo, 27 de octubre de 2013

Final del cuento






















Arunas Rukus

Pena y hastío
de tu beso y el mío,
gris melodrama,
terco desvelo
de confundir el cielo
con nuestra cama.

Vana porfía
de tu boca en la mía,
tristeza rubia,
cariño vano
de negarnos la mano
bajo la lluvia.

Beso cobarde
sobre el fin de la tarde
de cada día,
derramadero
de lágrimas de enero,
melancolía.

Luna de hieles,
funeral de claveles
de rojo espanto,
promesa rota
de contar cada gota
de cada llanto.

Paciencia hueca
de girar en la rueca
de un sentimiento.
Ya no te quiero,
ni a la izquierda del cero.
Final del cuento.

Del libro Oceanario.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Providencia divina

En un feca cualunque de La Mancha,
de antiguo mobiliario,
un sujeto de porte literario,
planea un escenario de revancha.
La noche suburbial se desarrancha
con modales de encurde proletario,
bajo un cielo de tinte solitario
y una luna final, redonda y ancha.
En un pelpa de block cuadriculado
anota fulerías del pasado,
consentidas por Sancho y Rocinante,
y a la grupa del pingo, tungo viejo,
se ensueña con las pompas del cortejo
y el descanso del alma, Dios mediante.

Del libro Oceanario.

jueves, 17 de octubre de 2013

viernes, 11 de octubre de 2013

Lisboa

Ernest Descals Pujol

Permítaseme un pecado de vanidad (total somos pocos)

Relato / Cuadro de situación:

Lugar: Luna Park, Pancho Varona (guitarrista insurgente de Sabina), cruza de su camarín al camarín de Joaquín Sabina con un ejemplar de mi libro "De diluvios y andenes", se lo entrega e intercambian algunos comentarios, luego lo deja leyendo.

Pasan diez minutos y Joaquín lo llama a Pancho a los gritos, Varona acude presuroso y el Flaco le hace leer en voz alta el soneto "Lisboa", cuando lo termina de leer Joaquín le dice: —Ves, esa es una canción perfecta.

Telón lento.

(Fuente: Pancho Varona dixit).

Lisboa

Lisboa de saudades y tranvías,
con sus estrechas calles y su fado
y el son cuadriculado
de sus días,
su río horizontal de lejanías,
su cielo azulejado
y un aire de nostalgia en su costado,
de tristes alegrías,
su luna de art decó, su sol moruno,
la pena del ayuno de sus horas,
su bautismo de mar, sus oraciones
y la ropa tendida en los balcones,
como banderas moras.

Del libro De diluvios y andenes.

jueves, 3 de octubre de 2013

Con daños a terceros

De la Serie Lunfa "Con daños a terceros'.

Encamote

La historia de la rusa y el gallego
venía mal parida,
parece que la nami, desvestida,
ardía como un trópico de fuego;
el gaita, mujeriego,
pasado de falopa y de bebida,
con hervores de sangre contenida
le propuso jugar al gallo ciego;
adúlteros los dos y desmedidos
se embisten a gemidos
en la rante penumbra de la pieza,
fatídica mañana,
el novio de la gringa que era cana
apuntó sin dudar a la cabeza.

Del libro De diluvios y andenes.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Universo de tangos

Amasijo

Entreabrió la tapuer del conventillo
y la encontró desnuda con el quía,
si parecía un nudo, parecía,
de cuello con tobillo;
con el dedo en la punta del gatillo
tiró con enconada alevosía,
cuatro balas de curda puntería
enlutaron el aire del pasillo;
desde un cielo de zinc la luna rea,
con rango de albacea,
tembló desde el eclipse de sus huesos,
él con fulo dolor cargó el bufoso,
desabrazó a la mina de aquel coso
y se voló la tapa de los sesos.

Del libro De diluvios y andenes.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Nereida






















Georgia Kapetanaki

Por incierta razón que nadie sabe,
ni la luna presiente,
el trazo del dolor más inocente
te cierra el corazón con doble llave,
en estuarios de hiel quemas la nave
y saltas decidida desde el puente,
igual que una sirena en la corriente
de un turbio cenagal espeso y grave;
nereida en el extremo de la ola,
ondina mustia y sola,
te vuelves torrencial en la tormenta
de llorar por alguna tontería,
y no es tuya ni mía
esta historia de amor amarillenta.

Del libro Oceanario.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Postal de tiempos idos






















Moisés Bedate

Era un rante yotivenco suburbano,
con dos tauras y una grela enamorada,
un taquero vigilando la parada
y un garabo con el fueye de la mano,
un simposio de yoyegas, un paisano,
cuatro rusos, dos franchutes, la tanada, 
una puerta de cancel, desvencijada,
y el recuerdo de otro cielo, más lejano,
un cafiolo y una mina calandraca
que se acuesta con cualquiera, gratarola, 
y un ortiva batidor de medio pelo,
una piba que le baten la polaca,
un parral, una farola
y la luna de redondo desconsuelo.

Del libro De diluvios y andenes.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Isa, Carlitos


jueves, 5 de septiembre de 2013

Ajuar






















Fabián Pérez

Benditos los cajones de tu pieza
que guardan la nocturna lencería
y el raso de la blanca epifanía
que adorna tu belleza;
vestuario de sutil delicadeza
urdido con hilván de hechicería,
ropaje religioso de ambrosía,
ajuar de niña alteza;
bendito el universo del bordado
y el viento delicado que desnuda
las célibes puntillas de tu traje,
la seda lujuriosa del pecado,
el oro de tu muda
y el fausto sortilegio del encaje.

Del libro De diluvios y andenes.

lunes, 12 de agosto de 2013

Casellas va a la milonga

Me han invitado a chamuyar un poquito del lunfardo en la Milonga de la Misteriosa, en el barrio taura de San Cristóbal, para cerrar luego la charla con el recitado de alguno de mis sonetos lunfas.

Esto será en la última hora del día de mañana, antes que los bailarines le saquen viruta al piso.

Isa Carlitos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Sorpresas te da la vida

















Amasijo

Entreabrió la tapuer del conventillo
y la encontró desnuda con el quía,
si parecía un nudo, parecía,
de cuello con tobillo;
con el dedo en la punta del gatillo
tiró con enconada alevosía,
cuatro balas de curda puntería
enlutaron el ancho del pasillo.
Desde un cielo de zinc, la luna rea,
con rango de albacea,
tembló desde el eclipse de sus huesos,
él, con fulo dolor cargó el bufoso,
desabrazó a la mina de aquel coso
y se voló la tapa de los sesos.

Del libro De diluvios y andenes.

miércoles, 31 de julio de 2013

Ceremonia lunfa


sábado, 27 de julio de 2013

Apariencias




















De mañana, formal en la oficina,
sin pizca de rubor ni maquillaje,
llevando con estricta disciplina
los gestos y la máscara del traje;
el tedio de las horas, la rutina
de ponerse en la piel del personaje
y el filo cotidiano de la espina,
que se lleva lo mismo que un vendaje;
ajuares de un brevísimo equipaje
que oculta una galaxia clandestina
de sedas transparentes y de encaje;
la noche tumultuaria la adivina,
orgásmica de besos y salvaje,
jugando a ser la gata de la esquina.

Del libro De diluvios y andenes.

jueves, 25 de julio de 2013

Gacetilla de prensa


domingo, 21 de julio de 2013

Negro























Roberto Fontanarrosa

Inodoro, la Eulogia y el Mendieta,
"que lo parió", con el dolor más triste,
se preguntan los tres por qué te fuiste,
cerrando el ventanal de la historieta;
mientras Boggie desarma la escopeta
y apaga el cigarrillo que le diste,
la nube de crayón en que te fuiste
enluta los rincones del planeta.
A punta luminosa de grafito
fugaste sin querer al infinito,
en busca de un confín domiciliario,
bucanero de tinta al abordaje,
que el cielo que te guarde en hospedaje,
tenga al menos la forma de Rosario.

Del libro De diluvios y andenes.

viernes, 19 de julio de 2013

De destierros y soledades






















Fernando Botero

Después de su destierro involuntario,
Eva boga al garete,
Dios se ha vuelto de pronto un adversario
aburrido de Adán y su juguete.
Nadie quiso salir de intermediario
ni torcer la sanción del Gran Bonete
que esgrimiendo su rol de propietario
los echó del Edén y del banquete.
En medio de la mar los fugitivos
se ufanan de estar vivos,
subidos al umbral de la mañana;
—La culpa fue de Dios, mala fortuna,
no robamos ni el cielo ni la luna,
apenas si comimos la manzana.

—Será si así lo quiso.
¡Qué grande va a quedarle el Paraíso!

Del libro Oceanario

jueves, 11 de julio de 2013

Final























"Pichuco" x Pablo Carrasco

El último luthier de bandoneones,
con ojeras de otoño,
repite los compases monocordes
de un tango sin escalas ni retorno;
es tiempo de partir, ¿quién sabe dónde?,
cansado de llevar sobre los hombros
el peso desmedido de la noche,
igual que un llanto sordo.
En el pulso rugoso de sus dedos,
con diluvial tristeza,
se astilla la milonga del recuerdo...
La muerte es un estuario sin estrellas,
y tal vez haya un cielo
de nubes ordenadas como teclas.

Del Libro Oceanario.