lunes, 29 de diciembre de 2014

Empeños

Para que no vuelvas
tiznaré el destello de la luna banca,
callaré tu nombre, borraré las huellas
de cada pisada;
para que no puedas retomar la senda
del ancho camino que lleva a mi casa,
fundiré las llaves de todas las puertas,
quitaré las marcas.
Para no buscarte, como un niño a ciegas,
me ataré las manos con hilos de plata 
y nudos de seda;
para no decirte en cada palabra,
con la boca triste, con el alma en vela,
hundiré la barca.

Del libro Llevarás en la piel.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Fée Verte

Amanece en Arlés y Vincent sabe
que el azul de ese cielo
apenas brilla y cabe
en el blanco tapiz de su pañuelo;
y lo pinta de azul y vuela un ave
igual a su desvelo,
que tiene un tono grave
como el trágico tono de ese cielo.
Amarillo de ausencia se acongoja
y borda una tristeza roja
y lila,
se desgarra de luz y se atormenta
y en verde sed de absenta
se mutila.

Del Libro De diluvios y andenes.
Pintura: La bahía de Sainte Marie. / Vincent.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Estallido (fábula celeste)

A espaldas de Vulcano, su marido,
Venus juega al amor y a la escondida,
se sueña en otra cama desvestida
por un desconocido;
las manos que le quitan el vestido
con apremio de roja bienvenida
la tienen tan ardida
que estrena cada noche un estallido.
Febril encantamiento
de un beso que le roba hasta el aliento
en las horas felices y feroces,
desnuda y entregada
al delirio de cada madrugada,
sin que importe el castigo de los dioses.

Del libro Oceanario.
Pintura: La Venus de Botticelli.

martes, 9 de diciembre de 2014

La vida antes de ti













Adán limpia los muebles de la casa,
la terraza, el balcón y la cocina,
los herrajes traídos de la China,
las cortinas de gasa.
Se asoma al ventanal a ver que pasa,
fantaseando que tiene una vecina,
una novia, tal vez, de boca fina,
que lo besa y lo abraza.
Encera con empeño las baldosas
y ordena cada una de las cosas
en su sitio debido;
discute con su dios autoritario,
y guarda en el armario
su traje no estrenado de marido.

Del libro Oceanario
Dibujo: Janey Journey.

viernes, 17 de octubre de 2014

Coplas de Luz

Desgaje

Se deshacía en mis labios,
con nocturnal apetito,
pulpa de frutos amargos,
lirio de Luz encendido;
igual que un sol de verano,
ángel de oscuro delirio,
en la vigilia del llanto
y en el arcón del olvido.
Se deshacía en mis manos,
humo, ritual, espejismo,
como la estela de un barco.
Nada retuve conmigo.

Urdimbre

Mi boca que te desviste,
con el ajuar de mis dientes,
ronda la sien de tus ingles
y se acuartela en tu vientre;
teje con besos la urdimbre
de la pasión más agreste
y con la lengua te embiste
y con los labios te muerde.
Jazmín, tu pubis insigne,
en blanca Luz se disuelve,
igual que un pájaro libre
sobre la tarde celeste.

Almíbar

Huele a naranja tu pelo,
unción de miel en mis manos,
bruno de noche y espeso
como una luna de barro,
a verdeLuz de romero,
a majestades de nardo,
a rosas de tallo nuevo
bajo la lluvia de marzo,
Huele a naranja tu pelo,
de oscurecido milagro,
azahares entre los dedos
y almíbar sobre mis labios.

Del libro Oceanario.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Puntualidad































Tarzán compró un reloj de marca Omega,
bañado en oro y plata,
que le trajo de Francia una azafata
que vive en un suburbio de Noruega.
Desconoce la hora en la que llega,
y de eso se trata,
de calcular la diurna caminata
y el tiempo de la siesta veraniega.
Así, de liana en liana, rutinario,
ajusta mes a mes el calendario
con preciso rigor de carcelero;
Jane, ritual y obediente,
lo espera cada noche, puntualmente,
vestida nada más con un sombrero.

Del libro Oceanario.

viernes, 15 de agosto de 2014

Gomías

 Casellas x Fernando Komel

Ya sea en el lunfardo del porteño
o en su chamuyo de hispanoparlante,
el quía en desafío frunce el ceño
y va para adelante.
Juna el mundo con lente de ser dueño
de alguna antología exuberante
y es que el tipo a pesar de ser pequeño
mira en torno con ojos de gigante.
Con troesmas de todas las alturas
y sus muchas lecturas,
farolea el cache que lo acredita,
arma una conjunción bien compadrita,
y como si tal cosa fuera poco,
nos copa cuore y coco.

Soneto compuesto por la Presi de la Academia Porteña del Lunfardo, Otilia da Veiga.

martes, 29 de julio de 2014

La Botica del Ángel





miércoles, 23 de julio de 2014

Perjurio

Eva sabe que miente
cuando dice que nunca me ha querido 
y jura que soy parte del olvido,
lo mismo que Luzbel y la serpiente.
Me llevas en el centro de la frente,
latido por latido,
insomnio de tus noches y estallido
de arder en soledad, secretamente.
Si te vale mentir, miente, perjura,
yo soy la quemadura
que más arde,
de nada servirá que te desmienta,
pero ciega de luz en la tormenta,
vendrás a mí del modo más cobarde.

Del Libro Oceanario.

viernes, 11 de julio de 2014

Pichuco

 Franco Iturraspe

Se le cayó el bandola de las manos,
como una flor marchita,
la suerte de partir estaba escrita
en acordes de tangos suburbanos.
-Es hora de piantar, me voy hermanos,
cuiden todos de Zita,
la parca ya firmó la manuscrita
instrucción de yirar con los gusanos.
No quiero despedidas funerarias,
ni milongas de rezos, ni plegarias,
ni responso, ni duelos;
me llevo el bandoneón, nunca se sabe
con que sonora llave
se abrirá la cancela de los cielos.

Del libro Oceanario.

miércoles, 25 de junio de 2014

Mujer-violín

Una mujer violín de talle fino
sueña un hombre trombón de vara tiesa,
que la tome en sus brazos, niña presa
en lascivo rubor de torbellino;
que la vuelva botín de su destino,
con arpegios galantes de promesa,
y al impulso del son que la embelesa,
la torne cuenco y vino.
Que en adagio de cuerdas, bridas, taza, 
el sonoro trombón que la acoraza
de notas en manojos,
la desnude con fuerza de aguacero
y sostenga su eximio clavijero
con el puente soporte de sus ojos.

Del libro De diluvios y andenes.
      

sábado, 7 de junio de 2014

Casellas en el Tortoni



sábado, 31 de mayo de 2014

Humo

Huid de las mujeres inflamables
que estallan como pompas de ceniza,
ardid imaginario
de turbios y ficticios oropeles.
Fugad del arsenal de bocas brujas
que mienten con modales de certeza,
sofisma peligroso de un engaño
de pálida sentencia autoritaria.
Humo fugaz, jirón de beso estéril
que vuela por el aire
igual que un artificio de conjura;
hay que salvar la piel a como sea
de tanto estruendo vano
y ponerse a merced de lo tangible.

Del libro Oceanario.
Fotografía: Lilya Corneli.

jueves, 1 de mayo de 2014

Rotunda

  




















Botero

La novia de Botero es muy delgada,
extraña paradoja,
con el fino volumen de una hoja
que pesa casi nada.
Ligera,, transparente, delicada
(ni la lluvia la moja),
con un dejo nocturno de congoja
que tizna el espesor de su mirada.
Y Botero la pinta, contundente,
redonda como un sol incandescente
en alguna galaxia paralela;
rotunda, terrenal y decisiva,
igual que un corazón en carne viva
que emerge victorioso de la tela.

Del libro Oceanario (De la serie Señora de tal)

viernes, 25 de abril de 2014

Una mujer























   Nicoletta

"Me duele una mujer en todo el cuerpo" (JLB)

Una mujer sucede, se hace carne
en la pira de fuego de mis manos,
para saciar los límites del hambre
y el frío de los labios,
una mujer, minúscula en el aire,
ocurre como ocurren los milagros
y corre por el río de mi sangre
a pulso desbordado.
Acaso una mujer (y tu lo sepas),
de sándalo y espuma
y antiguo corazón en cautiverio,
me quite el pedernal de esta tristeza
que llega con la lluvia,
igual que el fatalismo del invierno.

Del libro Oceanario.

lunes, 21 de abril de 2014

Ohh París, París




















Para tomarte las manos,
Londres, Lisboa, Madrid,
o el solar del Vaticano,
pero te beso en París;
para decirte: —Te quiero,
una vez y cien y mil,
Venecia y sus gondoleros,
pero te beso en París;
para ceñir tu cintura,
Roma, Ginebra, Berlín,
con brazos de quemadura,
pero te beso en París;
para incendiarte de ganas,
las arenas de Tahití,
cita y danzón en la Habana,
pero te beso en París;
para quitarte la ropa
en voluptuoso striptis,
cualquier esquina de Europa,
pero te beso en París;
Milán para despedirme
(cuando me toque partir),
adioses en tiera firme,
pero te beso en París;
para marchar a tu lado,
la muralla de Pekín,
y colorín colorado...
Pero te beso en París.

Del libro Llevarás en la piel.

miércoles, 9 de abril de 2014

Gris de ausencia























Rutkus Arunas

Corazón roto,
sin palabra ni voto,
boca partida,

tristeza verde,
porque todo se pierde,
vida tras vida,

amor tan breve,
que en la lluvia se llueve,
como una herida,

lágrima vana,
encarnada manzana,
fruta prohibida,

pena que nombra
la pasión que la escombra,
arrepentida,

novia consorte,
vinagre en cada corte,
sal en la herida.

Del libro Oceanario.

lunes, 7 de abril de 2014

Amortango






















Olivia Cristal

Hay un pibe en Verona, consumido
en urgencia de besos al boleo
y una piba que en andas del deseo
le da cuerda al reloj de su latido,
y hay un tufo de bronca sin sentido
tiznando el aire reo
de tilingos rezongos de boxeo
y de rabias de amargo contenido.
Capullos y Montescos, pelandrunes,
que de lunes a lunes
chamuyan su mugriento parloteo,
y la parca que guarda en la maleta
el edicto del raje de Julieta
y los pelpas del piante de Romeo.

Del libro De diluvios y andenes.

sábado, 29 de marzo de 2014

Delirios





















Kike Paya Saura

La amante de van Gogh, naifa papusa,
le pide que la pinte sin la ropa,
y el quía, que la sueña hasta en la sopa,
le quita las enaguas y la trusa;
todo gesto banal sirve de excusa
y a lomo de pinceles la galopa,
la nami, complaciente, que no es opa,
cotiza sus encantos de ser musa.
Acaso el holandés, que está tan solo,
conoce de memoria el protocolo
que oculta por debajo de la falda,
y loco de remate por la mina,
con óleos de alcanfor y tinta china
le pinta girasoles en la espalda.

Del libro Oceanario.

jueves, 27 de marzo de 2014

Casellas en el Manzi


martes, 25 de marzo de 2014

Casellas en el Manzi


viernes, 21 de marzo de 2014

Exilio





















Con rencores de ayunos centenarios
me arrojas al exilio del olvido
y reprimes el hambre de los besos
con la boca de sal en carne viva;
inerme en el invierno de tu pena
te viertes en un llanto inconsolable
y te quitas la piel como un vestido
que lleva la arpadura de mis dedos;
no hay ninguna liturgia que redima
el íntimo diluvio de tus ojos
ni el hervor traicionero de la sangre,
no hay adiós ni distancia,
porque sabes que voy a tu costado,
lo mismo que el reguero de tu sombra.

Del libro Oceanario.

sábado, 8 de marzo de 2014

Mujeres






















Yuko Shimizu

Fumos musas, militantes, mensajeras,
pecadoras, anarquistas, heroínas,
aprendices, penitentes, justicieras,
libertarias, adivinas,
amazonas, marilines, misioneras,
pitonisas, ifigenias, celestinas,
alquimistas, inocentes, milagreras,
isadoras, alfonsinas,
nigromantes, odaliscas, mirabales,
humanistas, celestiales,
benazires, afroditas, ecuyeres,
dulcinescas, magdalenas, giocondanas,
proletarias, soberanas.
Simplemente fuimos todas las mujeres.

Del libro Llevarás en la piel.

sábado, 15 de febrero de 2014

Rituales

Ella suele morirse de amor los domingos de lluvia,
con un peso de culpa febril que le tizna la ropa,
fatalismo de un viejo dolor y una lágrima diurna
entintando el florido jardín con su sangre más roja.
Y se muere puntual a las seis, repetida liturgia
de clavarse el puñal del jazmín y el arpón de la rosa,
ejercicio de muerte ritual, magisterio de angustia
que enmudece el trinar de su voz y la besa en la boca.
Yo la he visto dejarse morir sin poder remediarlo,
deshacerse en veranos de luz y en orquídeas en armas,
con un beso de barro marrón que le nubla los labios;
ceremonia tribal de partir a la hora del alba,
cuando el cielo se rompe de azul y un diluvio de marzo
de piadosa tristeza infantil sin querer la desangra.


Del libro Oceanario.
Dibujo: Audrey Kawasaky.

miércoles, 29 de enero de 2014

Nada






















Antoine Josse

Nada retuve de ti, ni la rosa ni el viento,
nada, ni el mar salitral acunando gaviotas,
vano espejismo de luz que te quiso en silencio
desde la piel visceral y el añil de las sombras;
nada que pinte de azul el rosal del invierno,
nada que pueda probar que te tuve en la boca,
gesto de rabia infantil con los ojos abiertos, 
terco responso de sed y de noches lluviosas;
nada, ni estela de sal ni de lágrimas rotas,
nada, ni llanto de miel escarchando pañuelos
ni la vigilia ritual de quitarnos la ropa,
nada, ni guerra civil, ni arenal de recuerdos,
luna nupcial de papel que en tu voz se deshoja...
Nada, ni verte partir, ni esperarte despierto.

Del libro Oceanario.

lunes, 13 de enero de 2014

El quía se toma el buque