jueves, 31 de diciembre de 2015

Bendita

Benditas las postales de turismo
y el sol dominical de los veranos,
las líneas de tus manos
que predicen rituales de heroísmo;
el celo de afiebrado fatalismo
con que rozo tus labios cotidianos,
los dedos cirujanos
que rondan el estuario de tu abismo.
Benditas las celestes maravillas
que cercan las orillas
de tu cama,
la prisa con que sales a mi encuentro
y el mar que llevas dentro,
que en leve sed de espuma se derrama. ©

Del libro Oceanario.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Silvestres

Desnuda por amor era su hembra
sujeta a los rituales de la especie,
midiendo el poderío de su fuerza,
en una ceremonia de deleite.
Yo cabía en sus manos y era nuestra
esta rara conjura de la suerte,
voraz y predispuesta,
igual que un corazón a la intemperie.
Eran mías las garras avarientas
y suya la erupción y el estridente
volcán de savia espesa;
como tigres de sed en la tiniebla 
de la noche silvestre,
librados al instinto de la selva. ©

Del libro Oceanario.
Foto: Manuel Alvarez Blanco.

martes, 15 de diciembre de 2015

Crepuscular

Vestida con mis besos y desnuda
pareces una virgen de Leonardo,
igual que un dios gallardo
que en aras del amor se desanuda;
alondra en castidad, espina aguda,
de toda la tristeza te resguardo,
del crepúsculo tardo
y de la duda.
Y te miro dormir, sencilla y bella,
lo mismo que una estrella
fabulosa
sujeta a los humores de Morfeo,
y creo,
así se dormirá la rosa.


Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: El maestro Eduardo Urculo.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Clasificados

Se necesitan musas con urgencia 
que alisen el reverso de la espina; 
favor de presentarse en la oficina. 
Horario a conveniencia. 
No hace falta rodaje ni experiencia 
ni besos de papel en tinta china 
ni glosarios de amor ni disciplina 
ni ayuno ni abstinencia. 
Dejar en la mesita de la sala 
estruendos de bengala 
y el ansia de volar de cada día. 
Lo que reste del viaje,
a fuerza de ternura y de coraje, 
habrá de suceder por cuenta mía. 

Del libro Llevarás en la piel. 
Pintura:Cellar. 

Inscripciones: Desde el lunes que viene, ocho de la mañana.
(Pueden ser impuntuales).

viernes, 27 de noviembre de 2015

Cuento para leer en la lluvia

La historia es la siguiente:

Una mujer-azul, de piel morena,
oculta en un rincón de la alacena
un beso germinal de boca ausente.
En horas de pasión y luna llena
lo sujeta en los labios, firmemente,
y lo muerde con hambre adolescente,
desmedida y obscena.
Con ayuno de siglos hinca el diente
(bacanal de azucena), 
para beber el néctar de su fuente.
Concluido el festejo de la cena
lo abandona en la arena
y lo libra al turbión de la corriente.

(Y se muere de pena).

Del libro Oceanario.
Fotografía: Kellylind.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Obsesión

Bonnard repite siempre el mismo cuadro, 
se copia, se reitera,
y al notable conjuro de su trazo
una mujer emerge de la tela.
La dibuja desnuda por el cuarto,
desnuda en el jardín, sobre la hierba,
cubriéndose los pechos con las manos,
los muslos, la cintura, la entrepierna.
Desnuda como un árbol
que crece vertical desde la tierra,
acaso su mujer de tantos años, 
o todas o cualquiera.
Con modales de púdica tristeza
Bonnard repite siempre el mismo cuadro. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: Pierre Bonnard.

martes, 10 de noviembre de 2015

Los amantes del círculo polar















"Nunca tuve el corazón tan rojo"

Otto y Ana, redondos de tristeza,
desde el alma a los huesos,
en un cerco de lágrimas y besos
se quitan el sayal de la corteza.
Desnudos en la estepa de la pieza,
volcánicos y espesos,
con los ojos de curvos contrapesos
se buscan con febril delicadeza.
Presagio de avatares y de sinos,
estrellas y caminos
y aviones de papel por la ventana.
Trajín de un sueño roto,
el círculo polar, Finlandia, Otto,
y la muerte de Dios, la muerte y Ana.

Del libro de poemas De diluvios y andenes.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Tu ausencia (cuando sea)

Será como dejar la puerta abierta
y verte caminar hacia la calle
en andas de la pena más pequeña
que ronde por el aire.
Te llevarás la luna que era nuestra
y la última estrella de la tarde,
el cielo que te dí, la boca hambrienta,
las lágrimas cobardes.
Acaso partirás llorando a mares,
noctámbula y secreta,
con paso de furtivas levedades;
no harán falta preguntas ni respuestas,
ni pésame ni arengas
ni beso por callar ni Dios ni nadie. ©

Del libro De diluvios y andenes.

sábado, 31 de octubre de 2015

Puntualidad

Cada lunes, puntual, como un tren suizo,
a las diez menos cuarto de la noche,
artillado de rabias rigurosas
tu dolor da tres golpes a la puerta.
En un cerco tiránico de espinas
despliega su noctámbulo quebranto
y rojo de nostalgia me conjura
con un ciego rencor de omnipotencia.
Sin ninguna razón, como escarmiento
por tanto beso vano,
enluta los rincones de la casa,
y vándalo de lágrimas y olvido,
con un terco ritual de pesadumbre
desata el vendaval de la tristeza.

Del libro Llevarás en la piel.
Obra: Joe Sorren.

viernes, 9 de octubre de 2015

Culpables

Cada céntimo infame que se gasta
en balas y misiles,
sobre el hambre de niños inocentes
que pugnan por llevarse hasta la b0ca
un mendrugo de pan por alimento
y un sorbo de agua fresca,
según el inventario de las culpas
nos será doblemente reclamado.
A cada cual su parte,
y ante tanto canalla indiferente
habrá que demostrar si fuimos justos,
de acción y de palabra,
y en manos de algún dios inapelable
encomendar el alma de la especie. ©

Del libro Llevarás en la piel.

lunes, 5 de octubre de 2015

Claustrofobia

Soledades, extramuros,
rejas, cadenas, cuchillas,
a las puertas de Melilla
la muerte tiene futuro.
Oscura tristeza, oscuro
sueño de pena y hambruna,
para trepar a la luna
hace falta una escalera,
con el hambre por bandera
no habrá vallado seguro.

África, llaga pendiente
en las orillas del cielo,
gota de acíbar de hielo
sobre la cruz de la frente;
tizón de brasa candente,
corte que no cicatriza,
luto de llanto y ceniza
que grita su desamparo,
boca ciega, mudo faro
de tempestad al poniente.

La vida, negra de vida,
se trepa por la alambrada
de los que no tienen nada,
con decisión convencida;
la sangre borda la herida
con un reguero de balas,
mueren al viento las alas
de los que viven con hambre,
detrás de un cerco de alambre
la humanidad se suicida. 
©

Del libro Llevarás en la piel.

viernes, 2 de octubre de 2015

Llevarás en la piel

"Has estado tan lejos y te he tenido tan cerca...
Temo a las distancias" (A. Lanús)

Llevarás en la piel, como sellos 
de indeleble constancia, 
el estigma de todos mis besos 
abrasándote el cuerpo y el alma.
¡Qué me muera de amor si te miento,
qué no pueda nombrarte en palabras,
si consigues quitarte del pecho
este grave puñal de nostalgia!
¡Qué no habrá como yo quien te bese
con altiva pulsión de milagro
y en el cerco de sed de tus labios
de agonía te incendie!
¡Qué no habrá un amor tan amargo
ni tan dulce a la vez, como éste!

Del libro Llevarás en la piel.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Plegaria

 




















Nicoletta

Así en la tierra como en tus senos,
patria redonda de la alegría,
jazmín del aire, soles morenos,
pezón del sueño del alma mía.
Noche tras noche, día tras día,
cuencos de almíbar y sabia, llenos,

Venus del alba, miel de agonía,
así en la tierra como en tus senos.
Palomas tibias, juegos profanos,
caben tan justos entre mis manos

como un enjambre de amor sin frenos;
plural delicia, jirón de arena,
doble milagro de luna llena,
así en la tierra como en tus senos.


Del libro De diluvios y andenes.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Polvo


Gilles Vranckx

En larga soledad, frente al espejo,
te mentirás que nunca me quisiste,
y ausente de mi boca, de tan triste,
en íntima cadencia de cortejo
un diluvio de llanto desparejo
anegará la dicha que perdiste.
Tú dirás (convencida), que te fuiste,
yo diré que me alejo.
Y quedará el amor cerrando puertas,
ventanas y cerrojos,
con un peso final de sed cautiva,
y habrá un río de lágrimas desiertas
al filo de tus ojos
y polvo, nada más, en carne viva.

Del libro Oceanario.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Pretérito imperfecto

Lo mío con usted era un abismo
de hondura incandescente,
un beso en las heridas, simplemente,
rozando la ilusión de un fatalismo.
El peso de la fe o el ateísmo
de amarnos contra Dios, inciertamente,
desnudos y voraces, frente a frente,
en una bacanal de antagonismo.
Era (¿Era?)
Tizón arrepentido de una hoguera
de luz maravillada,
un beso en el umbral del desencanto
de amarnos tanto. Tanto,
y decirnos adiós como si nada.

Del libro Llevarás en la piel.

domingo, 23 de agosto de 2015

Allí


"El rito de acariciar, prendiendo fuego" (Serrat)

Allí, donde eres pulso sin sosiego,
enjambre de impudor y de malicia,
donde sólo nos rige la novicia
providencia del juego;
donde todo se vuelve sangre y riego
de doméstica lluvia alimenticia
y en un beso sembramos la delicia
del jazmín y el espliego;
donde un río de lava se desquicia,
donde niegas y niego
otra sed que no lleve a la caricia,
allí somos los dos el hambre ciego
y el pan de la impudicia
de arder como dos lámparas de fuego.

Incluído en el libro Llevarás en la piel.

viernes, 21 de agosto de 2015

Muera la muerte




























       Buen viaje Daniel.

Ha muerto un Les Luthiers y no hay manera
de no llevar el corazón herido.
Se fue Daniel. ¿Quién sabe dónde ha ido?  
¿En qué nube viajera,
con el alma liviana y musiquera,
partió con discreción, sin hacer ruido,
buscando en otro sitio parecido
el verde de otra verde primavera?
Dios que todo lo sabe
abrió de par en par, con doble llave,
el pórtico de un mundo paralelo,
y lo llevó consigo de la mano,
con un gesto cordial y cotidiano,
donde juegan los ángeles del cielo.

Dibujo: Nico Boixader.

domingo, 3 de mayo de 2015

Ella

Ella suele morirse de amor
los domingos de lluvia,
con un peso de culpa febril
que le tizna la ropa,
fatalismo de un viejo dolor
y una lágrima diurna,
entintando el florido jardín
con su sangre más roja.
Y se muere, puntual, a las seis,
repetida liturgia
de clavarse el puñal del jazmín
y el arpón de la rosa.
Ejercicio de muerte ritual,
magisterio de angustia
que enceguece el candil de su voz
y la besa en la boca.
Yo la he visto dejarse morir
sin poder remediarlo,
deshacerse en veranos de luz
y en orquídeas en armas,
con un beso de barro marrón
que le anubla los labios,
ceremonia tribal de partir 
a la hora del alba,
cuando el cielo se rompe de azul
y un diluvio de marzo,
torrencial de tristeza sin fin,
sin querer la desangra.

Del libro Oceanario.

viernes, 1 de mayo de 2015

Programa Calidoscopio

Les dejo el audio del Programa Calidoscopio, a cargo de la poeta Ana Garrido, donde (creo, porque con la tecnología nunca se sabe) van a poder escucharme recitando algunos poemas lunfas, que están incluidos en mi próximo libro. Cambio y fuera.


miércoles, 29 de abril de 2015

Caricia rota

Renegarás del aire y del estío,
de mi boca que fue cincel y llama,
de la gota de sal que se derrama
y el llanto de rocío,
de la lluvia y el témpano de frío,
del mar contra la quilla de tu cama,
de mi mano que ya no te reclama
con rojo desvarío;
de la pena de ser caricia rota,
del pez y la gaviota,
del árbol, de la flor, del beso dado,
del reguero de espuma por la orilla,
de no ser la costilla
en mi costado.

Del libro Oceanario.

sábado, 18 de abril de 2015

Fire

Niña precoz, de oscura capa roja,
busca salir con lobo solitario,
que frecuente su mismo vecindario
y la cite a las seis y la recoja.
Extraña paradoja,
se exige del carnívoro primario
que a modo parroquial de rezo diario
la muerda si morderla se le antoja.
No es preciso que el lobo, agreste y rudo,
se presente desnudo,
luciendo los colmillos de la fiera,
pero es dable que traiga entre los dientes
un ayuno de noches insurgentes
y una boca litúrgica de hoguera. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Recitado en Radio UAI.

domingo, 5 de abril de 2015

Galiparlantes

Baudelaire y Rimbaud eran dos gatos
al vaivén de las noches parisinas,
confundiendo luceros con espinas
y espejismos de amor con arrebatos.
Con lunares de barro en los zapatos,
al abrigo de luces mortecinas,
rondaban el umbral de las vecinas
hilvanando bosquejos literatos.
Baudelaire y Rimbaud, galiparlantes,
de frac, galera y guantes,
gemelos, escarpines y corbatas;
bajo un cielo carmín de luna llena,
parientes de la pena,
con destino de amor, pero sin gatas.

Del libro De diluvios y andenes.

martes, 31 de marzo de 2015

Potestad


















Irrumpir en el piélago profundo,
escandalosamente,
con ansia de volcarme en el abismo
del íntimo secreto que preservas.
Inhóspito talud de tierra santa
que celas y proteges
del vándalo placer con que te ocupo,
portando el poderío de la flecha.
Con ímpetu de antiguas majestades
carcomo la raíz y la semilla
que late dentro tuyo;
inútil defender de mi arrebato
el canon imperioso con que aceptas
ceder la potestad del universo.

Del libro Oceanario.

jueves, 19 de marzo de 2015

Tú - Yo (yo - tú)


Tú, tan de mi,
pedigrí de sirena perdida,
tú, dios sin fe,
Salomé de sangrar por la herida,
yo, Sandokán,
Rey de Siam que te quita el vestido,
yo, multitud,
Robin Hood de romper tu latido,
tú, Betsabé
tentempié del amor de mi vida,
tú, flor del mal,
estival habanera encendida,
yo, do re mí,
bisturí de rasgar el olvido,
yo, Belcebú,
deja vu de algún sueño prohibido,
tú, rien de rien,
terraplén de lluviosos andenes,
yo, Peter Pan,
ademán de subirme a los trenes,

tú, la mitad,
soledad de morir a mi lado,
yo, como tú,
rendibú de querer demasiado,
tú, porque sí,
frenesí de un temblor que sofoca,
yo, vis a vis,
cicatriz de morderte la boca.

Del libro Llevarás en la piel.

Dibujo: Francois Dubeou.

jueves, 5 de marzo de 2015

Katmandú

¿Recuerdas Katmandú y abril y el cielo
de los años sesenta,
el valle de Nepal tras la tormenta,
guarecidos los dos bajo tu pelo?
¿Recuerdas recordar con cuánto celo
juntábamos los granos de pimienta,
de sal, de anís, de menta,
de pulpa de limón y de pomelo?
Y en presencia de Buda,
te quitabas la túnica y desnuda,
con modales de cópula templaria,
bebías del estuario de mis besos,
de lágrimas, espesos,
como quien reza a Dios una plegaria.

Del libro Oceanario.
Pintura: Yannick Corboz.

martes, 6 de enero de 2015

Niño de la luna

y tres reyes gatos
roban sus zapatos... (H. Ferrer)

Con énfasis de ovillo
se tiende en el portal de alguna esquina
y vano de esperanzas se amotina
con el sello del hambre en el orillo;
en el hueco raído del bolsillo
le sangra el universo de una espina
y el miedo que lo inclina
lo sigue como un perro lazarillo.
Sin canciones de cuna,
la noche es un escándalo de frío
y el alba una tristeza inoportuna;
ese niño también es algo mío
y no hay lumbre de luna
que vele su escarmiento de rocío.

Del libro De diluvios y andenes (incluído en la "Antología solidaria" / Artistas por Haití)
Pintura: Juanito Laguna de Antonio Berni.