domingo, 25 de diciembre de 2016

Instrucciones de olvido

Hago cursos de buena convivencia,
resuelvo  crucigramas
y escribo en el olvido criptogramas
de oscura procedencia;
con rituales de pálida indolencia
arrojo tus recuerdos a las llamas
y fugo de tristeza por las ramas
del río de tu ausencia;
numero cada lágrima de llanto

y te callo en inglés y en esperanto
y en otros seis idiomas,
cuento erizos de mar si me desvelo
y me bajo del cielo
por no dar de comer a tus palomas.

Del libro Llevarás en la piel.
Foto: Katarzyna Rzeszowska.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Liturgia

De mis labios comulgas
y desnuda de toda vestimenta
te bates como un sol en la penumbra
de dos lunas opuestas.
Con estrictos rituales de liturgia,
en hábito de ofrenda,
exhibes un amor de seda rubia
y una salva de tórridas arengas.
Ardida en el umbral de las tinieblas,
volcánica y nocturna,
afilas el extremo de las flechas,
y roja de pasión y de lujuria,
si mando la tormenta,
accedes a cumplir y te diluvias.

Del libro De diluvios y andenes.


Señor desvestidor

Señor desvestidor cuando disponga
puede quitarme el peso del vestido,
usted sabe que el tema de la ropa
no va muy bien conmigo.
No hace falta valerse de maniobras
ni urdir disquisiciones sin motivo,
sólo bastan sus manos laboriosas
y el empeño cordial del buen vecino.
No soy de las que exponen argumentos
odiosos y confusos
para negar el tallo de mi cuerpo.
Si manda desnudarme me desnudo
y en plan de buen amor le pertenezco.
Reclame por lo suyo.

Del libro Oceanario.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Apetito

Primero fue tu piel, después el hambre
y el pulso de la sed y el arrebato
de arder desde el conjuro de la carne
lo mismo que dos tigres incendiarios.
Dichosos contrincantes
pulsando la secuencia de los astros,
sujetos al gobierno de la sangre
y al rojo imperativo de los labios.
Volcánico ademán de mordedura,
tizón de pan caliente
en la fragua ardentísima del fuego;
como lobos de amor en la nocturna
descarga de la fiebre
y en la tórrida yema de los dedos.

Del libro Llevarás en la piel.

Y derramarse

Breve cielo,
tu cama de cristal y de trinchera
parece el escenario de una hoguera
donde escuece el desvelo.
A fuerza de quererte te cincelo
con modales de savia limonera,

oficio diligente de la espera,
vigilia del consuelo.
Con afanes de rojo desvarío
te surco como un río
al íntimo gobierno de la llama,
y erecto de ternura
me vuelco en el ojal de tu cintura
lo mismo que un licor que se derrama. ©

Del libro De diluvios y andenes.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Vigía

Rondó su piel como un ladrón novato,
discreto de modales, noche y día,
en terca ceremonia de arrebato
y en celo de jauría.  
Oculto en la tiniebla, como un gato  
de oscura compañía,  
sin orden ni cautela ni recato,  
igual que un mandamiento de porfía.  
Ella, ciega de ver pasión tan obvia,
jugando a ser la novia 
sin marido,  
mudó de corazón y vecindario, 
dejando el obituario
de su olvido.

Del libro Llevarás en la piel.

Herrumbre

Vigilia de este amor a la intemperie
sujeto a la tutela de la lluvia
que busca tu mirada en los espejos
tiznados de la noche.
Igual que un aguacero milenario
que corre por el mar de tus mejillas,
a cántaro de gotas estridentes
y lágrimas cobardes.
En nada quedarás, si nada fuiste,
si apenas nada fuimos,
dos náufragos de sed en el desierto;
lo mismo que despojos vulnerables
de barcos encallados
y herrumbre en el cristal de la memoria.

Del Libro de poemas Oceanario.
Ilustración: Antoine Josse.

martes, 20 de diciembre de 2016

Intemperie

Con livianos modales de ternura
y los ojos azules de tan verdes,
me toma de la mano y me pregunta:
¿Volverás a quererme?
Cómo decir que nunca nadie nunca
nos querrá para siempre,
que el amor tiene el tono de la lluvia
entre gris diluvial y gris ausente.
Que sabe a soledad y a rosa mustia,
a beso a la intemperie,
a lágrima de sal en la penumbra.
Y ella, que en cristales se disuelve,
reitera su discurso de liturgia:
—¿Volverás a quererme? ©

Del libro de poemas Oceanario.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Menaje nupcial (cuento de acero inoxidable)

Romance de metal en la cocina, 
se casa el tenedor con la cuchara,
desfile de parientes y algazara 
de viernes de oficina. 
Ajuares con remiendos de cortina
destacan de la niña, mango y cara,
y el amante con ínfulas de vara  
exhibe su prestancia masculina.
Altivo y señorial (pero sencillo),
jurídico el cuchillo  
recita cuatro frases pertinentes, 
y la novia de cóncava ternura 
prendada del galán que la captura 
transige al apetito de sus dientes.

Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: Bob Carlos Clarke

domingo, 18 de diciembre de 2016

Tristeza mal habida

Más allá del cristal de la ventana 
intuyo una mujer que ya no existe,
que en brazos de otro hombre se desviste
con marital desgana.
La miro y se deshace, sombra vana
que en las sombras resiste,
ajena, solitaria, siempre triste,
tan última de besos y lejana.
Como Eva sin Dios ni  paraíso,
estrellando dos besos contra el piso
con rencores de enojo cotidiano.
Tristeza mal habida.
En mi sueño de darla por perdida
la suelto fatalmente de la mano.

Del libro Oceanario.
Dibujo: Jeremy Mann.

Jamás lluvia ninguna

"Y hay tanta soledad arrepentida..." C. Barocela.

Ya no nombra tu voz aquellas cosas
que nombrábamos juntos, 
los besos que dejabas en mi boca
con torrencial empeño de diluvio;
la llaga del adiós y la congoja
de ver morir la luna en el preludio,
mis manos que te privan de la ropa,
el junco de tu vientre tan desnudo.
Y afuera llueve tanto

que se nos vuelve mar esta nostalgia
de lágrimas oscuras.
Torrente que deslía por tus labios
y anega mi garganta,
como nunca jamás lluvia ninguna. ©

Del libro Oceanario.

Recitado en Radio UAI.

Extravío

“Ella quiso barcos y el no supo que pescar" (J. Sabina)

He perdido un amor de carne y hueso,
de paso asistencial y gesto suave,
febril en su pulsión de boca grave
y largo en la delicia de su beso.
Amante corazón de leve peso
cerrando el ventanal con doble llave,
retoño que en mi mano, donde cabe,
se vuelve gris y espeso.
He perdido un amor, arenga vana
de lágrima liviana
y tarde de domingo que anochece.
Espina colosal que duele tanto,
acaso un llanto
de estricta soledad me lo regrese. ©

Del libro Llevarás en la piel.

Pintura: Pascal Chove.

Arquitecta


Ladrillo por ladrillo por ladrillo,
muralla, dique, almena,
levanta el edificio de su pena,
los dinteles, la puerta y el pasillo.
Con un lápiz celeste de bolsillo,
noctámbula y ajena,
concibe cada muro y enarena
el bosquejo final de su castillo:
—Aquí la habitación del desencanto,
la recova del llanto
y la sala real de estar tan triste,
la pieza de esperar sin fe ninguna, 
el foso de la luna
y el cuarto del amor (que ya no existe). ©

Del libro Oceanario.
Ilustración: Giorgia Kapetamaki

sábado, 17 de diciembre de 2016

Parco de amor

Con modales de tipo introvertido,                    pudoroso de amor le dio la mano,
sabía del impulso contenido
y el hambre franciscano.
Tenía cierta cosa del olvido,
estricto y espartano,
como un rayo de sol anochecido
o un anuncio de llanto cotidiano.
Ella en cambio, hoguera y estallido,
con tesón artesano 
se quitó la armadura del vestido,
y el hombre en su desgano,
quiso ser la razón de su gemido,
su exorcismo de sed y su verano. ©

Del libro Oceanario.
Dibujo (maravilloso), de Leandro Lamas.

Un viejo blues

Tocaba un viejo blues pensando en ella,
con desvelo de notas taciturnas,
y en el ritmo sonoro de las teclas
la nombra con un signo de pregunta.
—Amor, sol fa re mí, dulce tristeza,
quizás no vuelvas nunca.
Y un arpegio de sal en la tiniebla
lo ciñe con acordes de penumbra.
Con prolija constancia,
en el trazo cansino de sus dedos
habita un torbellino de nostalgia.
Es él y sus recuerdos
que la buscan, palabra por palabra,
en el hondo paisaje del silencio. ©


Del libro Oceanario
Recitado en Radio UAI.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Inicio

Génesis 1:27: Y Dios creo al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra.

¿Cómo llamar las cosas a su paso?
Cavila Adán cercado por la duda?
Serpiente colosal, ave menuda,
confín de cielo raso.
¿Cómo decir adiós, Caín, fracaso,
diluvio universal, espina aguda?
¿Qué nombre llevarás mujer desnuda
al filo del ocaso?
¿De qué modo, tus muslos y tu pelo,
el círculo de sangre de tu celo,
tu sed de boca nueva?
¿Cómo nombrar las cosas por su nombre?
Preñez original, mujer del hombre.
Eva serás para mis manos. Eva. ©

Del libro De diluvios y andenes.
Dibujo: Alfa Robles.

martes, 13 de diciembre de 2016

Ficciones

Decía ser la Maga de Rayuela
(Cortázar de por medio),
para fugar del hábito del tedio,
que rojo de nostalgia la encarcela.
El Río de la Plata la desvela
sin luna de alquitrán y sin  remedio,
cautiva del asedio
de inventarse una vida paralela.
Era gris, de ese gris de tinte oscuro,
lo mismo que un conjuro
que a filo de puñales la traspasa;
una sombra difusa de si misma,
acaso una llovizna,
tan lejos de París (y de mi casa). ©

Del libro Oceanario.
Ilustración: Erika Kuhn.
Recitado en radio UAI.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Modi

"Cuando conozca tu alma, pintaré tus ojos"

Modigliani dibuja un desconsuelo
de tristeza callada
y ante tanta belleza deslumbrada
las botellas se apiñan por el suelo.
Reclina su cabeza la modelo
de cuello vertical y delicada,
nocturna su mirada
como pozos negrísimos de cielo.
La muerte lo vigila
y roza el arenal de su pupila
con un beso de frágil confidencia.
Infortunio de sed y vino tinto

y el hondo laberinto
de morir contra toda indiferencia.

Del libro llevarás en la piel.

Pintura: Modi.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Arma blanca

Siempre queda una astilla del olvido
hurgando la garganta
y el acero templario de su filo
nos amputa la voz y la palabra.
Lo mismo que una flecha sin destino
que apunta al corazón en la distancia
nos lacera la rosa del estío
con hoja de arma blanca.
Tu me llevas contigo,
igual que una conjura de nostalgia
que repite mi nombre sin sentido.
Y en las horas amargas,
por quitarte la sed del beso mío
en hilvanes de ausencia te desangras. ©

Del libro Oceanario.

Recitado en Radio UAI.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Descalza

Descalza,
sorteando los rigores de la lluvia
y el abismo del miedo.
Frente a cientos de tigres acechantes
que rondan el umbral de tu tristeza,
cuando rota la luna en el espejo,
se quiebran los cristales de tu llanto.
Huyendo del olvido,
con tropeles de pájaros insomnes
que anidan en el fondo de tu boca.
En puntitas de pie, depositaria
de besos que no dimos;
tan lejana de mí, tan imposible,
como un ángel a punto de inmolarse. ©

Del libro Llevarás en la piel. 
Recitado en Radio UAI.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Del amor inconcluso

 Y la vida siguió... (JS)

Decidió redactar el obituario
del amor inconcluso
y adujo las disculpas del olvido
con íntimos modales de docencia.
Terminada que fuera la vigilia
del ayuno y el llanto
separó las espinas de los besos
y puso los recuerdos a su nombre:
Ciertas noches febriles,
las cartas con postdatas incendiarias
y la lluvia novicia del otoño.
Después hubo otras noches y otras lluvias
que ya no fueron nuestras,
y me fui para siempre de tu lado.

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

martes, 6 de diciembre de 2016

Letanía (canción de cuna naval)

"Esa es mi patria, alredeor no hay nada" (JS)

Al este de tus ojos (geografía
de barcos encallados en la arena),
peñón de Gibraltar, mujer-sirena,
navego por hacerte compañía.
Valiente travesía
sorteando el arrecife de la pena,
estuario musical de mar serena
donde busco tu boca con porfía.
Lejana patria mía,
antiguo continente de azucena
que abraza el espinel de la bahía;
estela del amor en cuarentena,
coral playa morena
que nombro con tesón de letanía. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Y anocheces

Desnuda frente a mí me perteneces
en piel y sangre entera,
abismo incandescente de la hoguera
donde tejes la noche y anocheces.
Al alba de tus blancas desnudeces
te tomo prisionera,
cautiva del deseo y carcelera
del rezo con que pido que me reces.
Ardor con que proclamas
ser parte imperativa de las llamas
que siempre van contigo;
astilla de mis huesos
con que enciendo la pira de tus besos
en el pozo redondo de tu ombligo.

Del libro Oceanario.

Nora

Una noche en Dublín o en cualquier parte

Se amaron (como tantos), a deshora,
a ráfaga de lágrimas y besos,
hirientes, pornográficos, obsesos.
James y Nora.
Rehenes del imperio de la aurora,
impúdicos y espesos,
urgencia de la sangre y de los huesos 
con terca voluntad devoradora.
Al filo conyugal de la locura,
los dos en la conjura
de arder en el delirio de la hoguera.
Rescoldos de lujuria pecadora,
James y Nora,
la última pasión. Y la primera.

Del libro Oceanario.
Ilustración: John Nolan

jueves, 1 de diciembre de 2016

Nunca

Ella toma el contorno de su pena
y se vuelve tan ínfima y tan fina
que en su cama de nieblas se adivina
un insomnio de sábanas de arena.
Parece mar adentro una sirena
de nocturna tristeza submarina,
erecta como el filo de una espina
que sangra y que gangrena.
Encendida de amor me nombra en vano
y en el ánfora rota de su mano
estalla un temporal de dicha trunca;
agónica de lágrimas y besos
se sienta en el umbral de los regresos.
Pero él no vuelve nunca.

Del libro Oceanario.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Antigua ceremonia

"Hacíamos el amor a oscuras.
Tengo una memoria táctil de esas noches"  (M.B.)

Procuro en soledad la rosa blanda
que encubres en el hueco de tus manos,
soy la noche que todo lo confunde,
de exceso o abstinencia.
Tu cedes al gobierno de la sangre
febril con que me nombras,
antigua ceremonia de los besos
al alba de tu boca debutante.
Te guardas para mí y eres tan mía
allí donde la carne se convierte
en lluvia torrentosa;
imperio de la sed con que bautizas
de impúdica manera
la dulce tiranía de mis labios. ©

Del libro Oceanario.
Recitado en Radio UAI.
Pintura: Dido.

Naufragio

Hay un banco de plaza y una esquina
donde el dolor regresa,
una historia de amor y una promesa
con hábito de lágrima y espina;
una terca pasión que se amotina,
oceánica y espesa,
un ajado jazmín sobre la mesa,
una gota de sal en la retina;
un ayuno tenaz, un espejismo
de sed frente al abismo
de tu sombra,
un empeño de adiós que no se atreve,
una lluvia que llueve
y un naufragio de voz que no te nombra.

Incluído en el libro Llevarás en la piel.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

"Otrarse"

Para Rembrandt

Pessoa se duplica
(una forma sutil de su protesta),
se divide por dos y se contesta,
se rompe, se bifurca, se replica.
Infiere su destino y sacrifica
cualquier banalidad y su respuesta,
redobla el laberinto de su apuesta,
se "otrosa", se critica.
Se mira en el abismo de otros hombres
y en todos reconstruye su mirada
de niño adolescente;
se encubre en el latir de tantos nombres.
Un modo de ser parte de la nada
o acaso ser Pessoa, solamente.

Del libro De diluvios y andenes.
Dibujo: Gilmar Fraga.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Ateismo

Eres, desnuda, 
un festín fabuloso 
para mi boca.

Desnuda como un sol recién nacido
en mis brazos te ovillas 
y un embrujo de rojas maravillas 
pregona el ardimiento de un gemido. 
Rueda el negro vestido 
por el duro respaldo de las sillas 
y una lluvia de gotas amarillas 
augura el espiral del estallido. 
Somos peces de luz en el estuario
igual que un lucernario 
que azula el devenir de la marea. 
Suplicio y alborozo,
rehén del corazón más religioso 
y la piel, que es atea. 

Del libro Llevarás en la piel. 
Foto: Sabrina Darcos.