lunes, 24 de octubre de 2016

Maleficio

Cenicienta de sal ya son las doce
y el tic tac del reloj se hizo pedazos,
los corceles de bronce y  oro ruso
se volvieron rescoldos de ceniza.
Las torres del castillo,
de pétrea voluntad indestructible,
cayeron por imperio de su peso
al foso de las aguas turbulentas.
Nada pudo salvarse,
ni el delgado cristal de tus zapatos
ni la fina carriola de los reyes.
Otra vez al trajín de andar descalza
y al gesto laborioso
de morirse de amor bajo la lluvia. ©

Del libro De diluvios y andenes.

7 comentarios:

Carlos dijo...

otra vez al trajín de andar descalza...

Carlos dijo...

se le quebró el corazón de porcelana...

https://www.youtube.com/watch?v=Kzqk_pKxBSs

y llega el invierno.

Tita dijo...

Sabes Carlitos,morirse de amor bajo la lluvia debe ser una delicia.jajaja.

Da la impresión que tus musas el dia que escribiste este soneto estaban muy despiertas ,la imaginación me lleva a que esta hecho seguido sin parar, maravillosamente dibujado el momento que parece que lo vives.

Gran libro DILUVIOS Y ANDENES y tú que vas puliendo todos los sonetos.

Ese final es un lujo.

Besotes poeta.

Carlos dijo...

Ana, yo más bien lo veo como un estado de tristeza, de desamparo, que tiene que ver con el hilo argumental del poema.

La verdad es que fue un soneto costoso, al revés de lo que pueda pensarse, los sonetos rimados son más sencillos porque en algún punto la rima te va conduciendo y a la vez acotando. En los versos blancos, la ausencia de rimas te abre un universo de posibilidades que puede llegar a ser abrumador.

Este soneto está muy corregido, me gusta mucho la idea subyacente pero no me convence tanto el desarrollo literario. En fin, rezongos de un inconformista. ;)

Un beso.

Tita dijo...

Siempre inconformista,querido amigo ,pero reconozco que es bueno ser asi.
Besotes

Rembrandt dijo...

“… Nada pudo salvarse,
ni el delgado cristal de tus zapatos
ni la fina carriola de los reyes….”

Si bien no tiene un happy end rescato el momento anterior al tic tac de las doce. La felicidad está hecha de momentos breves que hay gozar al máximo. Creo que en esto ud. y yo coincidimos Carlos.
Su poema, impecable como siempre.

REM

Carlos dijo...

El amor es una totalidad, la felicidad del durante y el dolor del después. Es difícil concebirlo como secuencias separadas.

Cenicienta supo a partir del tic tac de las doce, que a veces hay cosas que no pueden salvarse.

Me alegra que te haya gustado el poema.