viernes, 19 de octubre de 2012

Rescate naval (cuento salado)














Dibujo: Roberto Marín

Se puso vestimentas de hombre rana,
escafandra y visera,
y saltó del tapial a la pecera,
por salvar a la niña cortesana;
dio la vuelta manzana,
portando una espadita de madera,
y la dama del agua, prisionera,
le abrió su corazón, como ventana.
No temo a tiburones, dijo el buzo,
ni al bagre ni al merluzo
y se lanzó a nadar corriente arriba,
con la niña tomada de la mano,  
en busca del estuario más lejano,
empapados de amor, a la deriva.

Del libro de poemas Oceanario.