miércoles, 25 de abril de 2012

Lisboa

Para Tania

Lisboa de saudades y tranvías,
con sus antiguas calles y su fado
y el son cuadriculado
de sus días,
su río horizontal de lejanías,
su cielo azulejado
y un aire de nostalgia en su costado
de tristes alegrías,
su luna de art decó, su sol moruno,
la pena del ayuno
de sus horas,
su bautismo de mar, sus oraciones,
y la ropa tendida en los balcones
como banderas moras.

Como en las crónicas de las pelis: Dijo Joaquín Sabina:
"Lisboa es una canción perfecta"

Incluido en el libro De diluvios y andenes.

sábado, 21 de abril de 2012

Pancho Varona


Tuve la suerte de conocer a Pancho Varona, participando ambos del Foro de Joaquín Sabina, en la Página oficial del Flaco. Yo como un participante más y él como “guitarrista insurgente de Sabina”, como le gusta denominarse. Lo increíble del caso es que Pancho, a pesar de ser coautor de más de cien canciones de Joaquín, en calidad de compositor de la música de las mismas, ingresaba al Foro como uno más de nosotros, participando de muchos temas con el mismo entusiasmo. Esto habla de la grandeza y a su vez de la humildad de Pancho, por eso el entrañable afecto y la admiración profunda que le tengo. (en mi columna de la derecha, por allí abajo, hay un soneto que compuse cuando Joaquín volvió a sacar un disco, después de los duros tiempos de la “nube negra” y el cálido mensaje elogioso de Pancho).

Todo esto viene a cuento porque la semana pasada antes de acudir al maravilloso concierto de loa "Pájaros contraatacadores", por medio de un contacto que estableció una amiga en común (mil gracias Paz, en deuda quedo), le acerqué a Pancho un ejemplar de mis dos primeros libros, pidiéndole además que “yugara” de mensajero literario y le acercara a Joaquín y al Nano, un ejemplar de De diluvios y andenes. cosa que por cierto cumplimentó con el afecto y la bonhomía de siempre. Transcribo entonces el correo que me hizo llegar ayer y lo comparto con quienes pasan por aquí. Para Pancho el abrazo apretado del alma.

Buenos Aires 20 de abril de 2012.

Hola Charly! Gracias por tu regalo! Preciosos libros, preciosos poemas con mi nombre en ellos! Mil gracias. Joaquín abrió el paquete delante de mí y quedó encantadísimo! Me echaba piropos todo el rato para ti. Cosas como "este amigo tuyo sí que sabe versificar!". Y le dejé en su camerino leyéndote. Al rato me llamó y me pidió que leyera una sobre Lisboa que le había impresionado. "Es una canción perfecta", decía.
Enhorabuena, no era sólo una impresión mía que escribías muy bien. Me encanta acertar a veces!
Incluso Joaquín me dijo "a ver si me acuerdo y veo un hueco y le nombro durante el concierto".

Un gran abrazo!

Pancho Varona (guitarrista insurgente de Sabina)

Para Pancho Varona un monumento
 con estampa de príncipe consorte,
donde puedan tener cobijo y norte
las palomas que viajan en el viento;
abrazado feliz a su instrumento,
“princeso” hereditario de la corte,
planta y porte
de un jilguero cantor en movimiento;
para Pancho, andamio nazareno,
costilla y corazón de “poli bueno”,
doctor en soledades de guitarra,
espiga germinal de pan de miga
que en vez de ser hormiga
eligió su destino de cigarra.

jueves, 19 de abril de 2012

Contraataque



Nuevamente los pájaros castizos
emigran desde España a la Argentina,
navegando cien olas de anilina,
al amparo amores primerizos;
desde el alma, gemelos indivisos,
Joan Manuel y Sabina,
con un claro fervor de fe divina
le dan cuerda al reloj del Paraíso.
El vaivén del Titanic los ampara
y al mal tiempo telón y buena cara,
mientras sobren bebida y alimentos;
sólo queda nadar, buscar reparo,
seguir estrella y faro
y confiarse a la rosa de los vientos.


Del libro Oceanario.

viernes, 13 de abril de 2012

Casablanca



"Play it again, Sam"

En un feca bacán de Casablanca,
donde cae la mersa más cambusa,
una mina papusa
se para ante el destino y se la banca;
el trompa del café se desbarranca
a cuenta de una pena rantifusa,
resulta que la intrusa
fue dueña del amor que lo apalanca.
Después del encamote y el olvido
ella llega del brazo de un marido
que hasta ayer no tenía...
“Ya nada salvaremos del espanto,
ni siquiera París de lluvia y llanto”
(porque entonces llorabas y llovía).

Incluido en el libro De diluvios y andenes.