sábado, 21 de septiembre de 2013

Universo de tangos

Amasijo

Entreabrió la tapuer del conventillo
y la encontró desnuda con el quía,
si parecía un nudo, parecía,
de cuello con tobillo;
con el dedo en la punta del gatillo
tiró con enconada alevosía,
cuatro balas de curda puntería
enlutaron el aire del pasillo;
desde un cielo de zinc la luna rea,
con rango de albacea,
tembló desde el eclipse de sus huesos,
él con fulo dolor cargó el bufoso,
desabrazó a la mina de aquel coso
y se voló la tapa de los sesos.

Del libro De diluvios y andenes.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Postal de tiempos idos






















Moisés Bedate

Era un rante yotivenco suburbano,
con dos tauras y una grela enamorada,
un taquero vigilando la parada
y un garabo con el fueye de la mano,
un simposio de yoyegas, un paisano,
cuatro rusos, dos franchutes, la tanada, 
una puerta de cancel, desvencijada,
y el recuerdo de otro cielo, más lejano,
un cafiolo y una mina calandraca
que se acuesta con cualquiera, gratarola, 
y un ortiva batidor de medio pelo,
una piba que le baten la polaca,
un parral, una farola
y la luna de redondo desconsuelo.

Del libro De diluvios y andenes.

lunes, 9 de septiembre de 2013

jueves, 5 de septiembre de 2013

Ajuar






















Fabián Pérez

Benditos los cajones de tu pieza
que guardan la nocturna lencería
y el raso de la blanca epifanía
que adorna tu belleza;
vestuario de sutil delicadeza
urdido con hilván de hechicería,
ropaje religioso de ambrosía,
ajuar de niña alteza;
bendito el universo del bordado
y el viento delicado que desnuda
las célibes puntillas de tu traje,
la seda lujuriosa del pecado,
el oro de tu muda
y el fausto sortilegio del encaje.

Del libro De diluvios y andenes.

lunes, 12 de agosto de 2013

Casellas va a la milonga

Me han invitado a chamuyar un poquito del lunfardo en la Milonga de la Misteriosa, en el barrio taura de San Cristóbal, para cerrar luego la charla con el recitado de alguno de mis sonetos lunfas.

Esto será en la última hora del día de mañana, antes que los bailarines le saquen viruta al piso.

Isa Carlitos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Sorpresas te da la vida

















Amasijo

Entreabrió la tapuer del conventillo
y la encontró desnuda con el quía,
si parecía un nudo, parecía,
de cuello con tobillo;
con el dedo en la punta del gatillo
tiró con enconada alevosía,
cuatro balas de curda puntería
enlutaron el ancho del pasillo.
Desde un cielo de zinc, la luna rea,
con rango de albacea,
tembló desde el eclipse de sus huesos,
él, con fulo dolor cargó el bufoso,
desabrazó a la mina de aquel coso
y se voló la tapa de los sesos.

Del libro De diluvios y andenes.

miércoles, 31 de julio de 2013

jueves, 25 de julio de 2013

jueves, 11 de julio de 2013

Final























"Pichuco" x Pablo Carrasco

El último luthier de bandoneones,
con ojeras de otoño,
repite los compases monocordes
de un tango sin escalas ni retorno;
es tiempo de partir, ¿quién sabe dónde?,
cansado de llevar sobre los hombros
el peso desmedido de la noche,
igual que un llanto sordo.
En el pulso rugoso de sus dedos,
con diluvial tristeza,
se astilla la milonga del recuerdo...
La muerte es un estuario sin estrellas,
y tal vez haya un cielo
de nubes ordenadas como teclas.

Del Libro Oceanario.

martes, 21 de mayo de 2013

miércoles, 15 de mayo de 2013

Carlitos académico (ay si me viera Gardel)

   Para mis viejos (porque nunca se han ido)


lunes, 22 de abril de 2013

Evan

Se fue Evan al cielo y yo que la quise tanto, he partido un poquito con ella.

Bendita la entrerriana de Entre Ríos,
la que sana con solos de mirada,
la que lleva la boca desatada
en besos de rocío;
bendito su constante desafío
de enfrentarse a la vida como nada,
su ternura de flor deshilvanada,
su paso junto al mío.
Bendito Gualeguay, Gualeguaychuso,
su dicha de ser musa de este muso,
en la esquina más verde del planeta,
su amor de viento y dique,
su cobijo de sueños para Enrique
en los brazos redondos de Enriqueta.

Cuento paquiduermas (para vos, porque te gustaba tanto)

Eran dos elefantes de la mano,
ocupando su sitio en el planeta,
Enrique de los Ríos y Enriqueta
Menéndez de Solano;
el amor los encuentra, cotidiano,
recorriendo la selva en bicicleta,
Enrique de los Ríos y Enriqueta
Menéndez de Solano;
él sujeta en la trompa una trompeta,
de color gris prusiano
y ella pinta con maña de artesano,
una rosa carmín y otra violeta;
Enrique de los Ríos y Enriqueta
Menéndez de Solano.

Nunca el amor los encontró lejanos.

(los dos sabemos que este blog no será lo mismo sin ti)

domingo, 7 de abril de 2013

Amor - niño

Dibujo: Cayetano De Arquer Buigas
 
El amor es un niño adolescente,
de indócil rebeldía,
que lleva en el engarce de la frente
la azul cartografía
de un estigma de luz incandescente,
con natural empeño de porfía
y una luna de sal en el poniente
lo ciega con un golpe de agonía;
de sed inmemorial y avariciosa
inventa el espejismo de la rosa,
con arte de alfarero,
arcángel solitario de entrecasa,
tizón de oscura brasa,
que nos deja a merced del aguacero.
 
Del libro Oceanario.

viernes, 5 de abril de 2013

Trillizos


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dibujo: Maricarmen Pizano
 
Tuvieron tres gatos la Gata y el Gato,
tres matas de pelo, con ojos y patas,
les sirven de cuna dos viejos zapatos
y abrigan sus sueños con una corbata;
tres gatos tuvieron, Don Gato y la Gata,
sin noche de bodas, ni ley ni contrato,
furtiva de sombras, la luna novata
tutela la ronda de aquel triunvirato.
"Tres gatos tuvimos y gata, ninguna",
suspira y protesta, con mala fortuna,
la señora Gata por los callejones,
y grave Don Gato, de amor encendido,
felino de besos, le dice al oído,
"yo te haré montones".
 
Del libro Llevarás en la piel.

domingo, 31 de marzo de 2013

Resurrección lunfa






















Amurado a la cruz que te encadena
al pecado terreno,
con un punga jetón y el otro bueno
y a tu planta, María Magdalena;
con Judas olivado de la cena,
después del batimento de veneno,
la muerte cantó pleno
y le puso tres fichas a tu pena.
Sólo queda morir y no hay excusa,
la parca, rantifusa,
se prueba tus sandalias sin permiso…
Pasado el tercer día,
el hijo más amado de María,
piró, para volver al Paraíso.

Del libro: De diluvios y andenes.