viernes, 11 de marzo de 2016

Ella traía


Ella traía
alcanfor de alegría
a manos llenas,
su negro pelo
era un pozo de cielo
de hierbabuena.

Jazmín liviano,
un ardor de verano
la consumía,
lágrima y ruego,
como un lazo de fuego
que la ceñía.

Tras de sus ojos
un enjambre de enojos
se deshacía;
agua de rosas
en la boca jugosa,
ella traía.

Bajo su espalda
una flor esmeralda,
de oscuro sino,
trenzaba estrellas,
desandando las huellas
de mi destino.

Eran sus senos
el infierno sereno
del penitente,
muslos de hoguera,
aguijón de la espera,
pubis urgente.

En la cintura
una fruta madura,
miel y ambrosía,
limón moreno,
de aguamiel y veneno,
ella traía.

Del libro Llevarás en la piel.

14 comentarios:

david santos dijo...

Hola!
Carlos, este poema es espectacular!
Me a gustado mucho. Es muy dificil escribir este tipo de poesia, pero tu lo haces mui bien.
Gracias por tan gran trabajo.
Hasta siempre y un dia te verei, te garanto.

Carlos dijo...

David, te agradezco el emocionado elogio, como así también las palabras que dejastes en "Benditos".

Gracias por pasar nuevamente por mi casa y porqué no pensar que algún día podremos conocernos.

Un fuerte abrazo.

Pam dijo...

Alucinada con tus poemas... me he quedado con la boca abierta. Enhorabuena, amigo!

Carlos dijo...

Mi querida Pam, que alegría que hayas pasado por casa.

Además me alegra mucho que te hayan gustado mis versos.

Ojitos de negro olivo,
corazón sin cicatriz
y el aire definitivo
que viene hablando de ti.

Como lo siento lo escribo,
desde el tallo a la raíz,
boca de besos cautivos
y el aire hablando de ti.

Un beso, amiga.

Anónimo dijo...

Haikúes!!! y mas haikúes!!!
ole!!

-pensaré un contrapunto-

Tere-Teresa

Pirata dijo...

Olé, cumpa, preciosos versos. ¿Te han salido así como con aires flamencos o es mi vista...?, en fin, será que esto es como todo, que cada cual lo aliña a su antojo. Yo me la escucho con acordes templados de guitarra y un lejano eco de cajón.

Abrazos por soleares.

Pirata

PD1: Me pasé por Benditos y me emociono oír tus letras con la voz de Sabina. Volveré por allí, sin duda.

PD2: Gracias por la aclaración de Supay, pero ya no me excita tanto como antes después de saber su significado, mecagüen tooo!!!!! (jajaajaaaaaaajjjjjj).

Carlos dijo...

Querido amigo, que sea con guitarras pues y palmas agitanadas.

Te cuelgo por las dudas, unas rimas aquí, que ya te había dejado en la Página del Flaco, pues nunca sé que es lo que alcanzas a leer con tu ojo sano.

Barco pirata,
corazón de hojalata,
luna de cobre,

penas al viento,
contigo a barlovento
no hay quien zozobre.

Pata de palo,
tiburones y escualos
para la cena,

si tu lo dices,
que otros coman perdices
por Nochebuena.

Río del Tajo,
el cenit del carajo
será tu pieza,

cuando las olas
acunen la gramola
de la tristeza.

Garfio de acero,
capitán bucanero
de las Antillas,

cuando tu quieras,
¡¡¡Otra vez primavera!!!,
¡¡¡Qué Maravilla!!!

Hermano, "supay, supay".

Bendito seas.

Ferípula dijo...

Vos partís de la imagen para escribir...o escribís y luego ilustrás???

Porque fijate que me puse a leer, y me imaginaba algo diferente...

No es una forma de hablar más con una imagen que coon las palabras...???
O existe un autor del dibujo también...entonces sería óptimo :)

Un abrazo! Con C de Contenido...

Carlos dijo...

Feripulina, te contesté por el hotmail.

Besos con pantuflas de domingo.

Carlos dijo...

Esperando el otoño y actualizando algunos haikus viejos.

Tita dijo...

Sabes como me encantan los haikus y los tuyos son geniales ,felicidades algo diferente en tí pero siempre con tu sello.

Besotes.

Carlos dijo...

Gracias Ana, los haikus tienen de por si una maravillosa musicalidad interna. Por eso resuenan con tanta belleza.

Un beso grande.

Rembrandt dijo...

“…agua de rosas
en la boca jugosa,
ella traía….”

Cualquiera de tus haikus tienen una musicalidad especial, lectura especialmente recomendada para un día de lluvia como el de hoy.

https://youtu.be/ZJIBcFsC43M

REM

Carlos dijo...

Aznavour, que maravilla, me gusta más su versión que la de Elvis Costello.

Nada como leer haikus las tardes de lluvia, cuando el amor aroma los rincones.

muslos de hoguera,
aguijón de la espera,
ella traía.