sábado, 23 de marzo de 2013

Vincent (variaciones de una misma pena)






















Dibujo: Diego Puglisi

Fée verte

Amanece en Arlés y Vincent sabe
que el azul de ese cielo
apenas brilla y cabe
en el blanco tapiz de su pañuelo
y lo pinta de azul y vuela un ave
igual a su desvelo
que tiene un tono grave
como el trágico tono de ese cielo.
Amarillo de ausencia se acongoja
y borda una tristeza roja
y lila,
se desgarra de luz y se atormenta
y en verde sed de absenta
se mutila.

Araca Van Gogh

El colifa de Arlés, en su locura,
deshoja girasoles con la mano
y los pinta después y en la pintura
estallan los colores del verano;
sin un mango de morfi cotidiano,
lo sigue un escorpión de mishiadura,
de tinto, de gotán y de desgano
de breca calentura;
una noche de alcohol y de biaraza
se sube a la terraza
y bate el parlamento de su queja;
fugaz el tramontina,
al brillo de la luna se ilumina
y se corta la punta de la oreja.

Del libro De diluvios y andenes.

viernes, 15 de marzo de 2013

Inventario














Adriano Sodré

Quema, roza, besa, hunde, arrasa,
muerde, toma, pide, siente, toca,
dedos, labios, muslos, brazos, boca,
fuego, llama, lumbre, leñas, brasa,
quita, prueba, rasga, roba, pasa, 
niña, dama, hembra, virgen, loca,
playa, viento, suma, resta, roca,
cerco, lazo, cárcel, nudo, casa, 
sangre, pulso, reto, savia, llanto,
celos, riña, lucha, nada, tanto, 
grita, miente, calla, late, hiere, 
tacto, roce, luto, carne, duelo,
pena, llaga, rito, beso, cielo,      
rige, ruega, manda, mata, muere.

Del libro De diluvios y andenes.

martes, 19 de febrero de 2013

Amasijo






















Dibujo: Diego Manuel

Entreabrió la tapuer del conventillo

y la encontró desnuda con el quía,
si parecía un nudo, parecía,
de cuello con tobillo;                            
con el dedo en la punta del gatillo
tiró con enconada alevosía,
cuatro balas de curda puntería
enlutaron el aire del pasillo.
Desde un cielo de cinc, la luna rea,
con rango de albacea,
tembló desde el eclipse de sus huesos,
él, con fulo dolor, cargó el bufoso,
desabrazó a la mina de aquel coso
y se voló la tapa de los sesos.

Del libro De diluvios y andenes.

domingo, 3 de febrero de 2013

Licor



Pintura: Nicoletta Tomas Caravia

"El alivio de estallar y derramarse" (JMS)

Con modales de rojo terciopelo, 
tu cama de cristal y de trinchera, 
parece el escenario de una hoguera 
donde escuece el desvelo;
a fuerza de quererte te encarcelo 
con hilvanes de savia limonera  
y en el porte gentil de tu pollera
adivino los límites del cielo. 
En urgente pulsión de desvarío
te rondo en el oleaje del rocío, 
con ímpetu volcánico de llama  
y encendido de fiebre y de ternura
me vuelco en el ojal de tu cintura   
lo mismo que un licor que se derrama.

Del libro de poemas De diluvios y andenes.

jueves, 31 de enero de 2013

Postal de infancia


Pintura: Roque Vega

A la memoria de nuestros abuelos inmigrantes.

El patio perfumado de malvones,
los jazmines, las rosas
y un eco de nostalgia en tantas cosas
azulando el perfil de los balcones;
la luna custodiada por gorriones,
el damero coral de las baldosas
y un enjambre de aladas mariposas
volando en infinitas direcciones.
Rantifusa Babel y el parloteo
de un conventillo suburbial y reo
plantado en su angelada sencillez;
a lo lejos el son de una guitarra
y el verde de la parra
trepando el arrabal de mi niñez.

Del libro de poemas De diluvios y andenes.

martes, 15 de enero de 2013

Tornasol (poesía visual)


Foto / Carlos Casellas.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Ya es hora de cerrar el Blog

Por unos días nomás, porque parto de vacaciones. Nos vemos a la vuelta.



Para todos, que el 2013 sea el mejor año de sus vidas.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El lunfa llegó a la Universidad



En algún momento, los que quieran, desde el link de la dirección de la radio y desde la ventana de Descargas, con el botón derecho, van a poder bajar el programa y escucharlo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Natal



Allá van San José con la parienta,
camino de Belén, a tranco lento,
a censarse los dos en cumplimiento
de un edicto que Herodes reglamenta;
la niña, parturienta,
con los pechos redondos de alimento,
avanza trabajosa contra el viento,
pesada su cintura y su osamenta;
es hora de nacer y no hay cobijo,
y la madre y el hijo
habrán de compartir esfuerzo y manto; 
blanca espera de luna,
José en el otro extremo de la cuna
y María pariendo al niño santo.

Del libro De diluvios y andenes.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Espiante






















Piantó del bulo gris y el malevaje 
con las pilchas mistongas que tenía,
cansada de tomar la sopa fría
y exhibir el dolor como un tatuaje; 
apenas las chirolas para el viaje,
la foto del casorio de aquel día 
y un impulso campal de valentía, 
mitad resignación, mitad coraje.
Marchita del gotán del abandono,
sin lágrima ni encono 
dejó un temblor de adiós sobre la cama;
una cosa es ser buena y otro tanto,
paloma del espanto,
trepar sin ilusión la misma rama.

Del libro de poemas De diluvios y andenes.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Cuando los ángeles hablan de mí

Los ángeles existen; doy fe de ello y en mi caso he tenido la suerte de que tomaran siempre formas femeninas. Debo confesar que antes que aparecieran sorpresivamente en mi vida no tenía mucho conocimiento acerca de sus gentiles andanzas, salvo lo que refieren ciertas páginas de cuento o el “murmuraje” de algunas charlas de vecinas domingueras. Lo cierto es que los ángeles existen y en su condición de tales poseen una extraña virtud (si virtud es el término adecuado), el día menos pensado, zas, desaparecen, de la misma manera y con la misma imprevisibilidad con la que alguna vez decidieron manifestar su existencia.

Mi primer ángel se llamó (o se llama, porque supongo que seguirá ejerciendo su actividad celeste) Luz (también, con ese nombre) y estuvo junto a mí casi un año, en el cual, de la nada, decidió mágicamente que mis sonetos debían formar parte de su entrañable revista, El Tangauta. Hasta que un día, desapareció.

Mi segundo ángel se llamó Milagros (casi otro nombre paradigmático), y también, sin que yo lo hubiese imaginado nunca, por imperio de su dulce voluntad me puso en contacto con Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, a quienes les confió mi primer libro de poemas, y así como vino imprevistamente, imprevistamente también se esfumó en el aire.

Mi tercer ángel se llamó Tania, ella, con su don de gente y su ternura vital, me quitó mil vicios literarios y me hizo sin ninguna duda un mejor poeta. Tania también, más luego, ejerció conmigo el oficio de volverse transparente.

Mi cuarto ángel se llama Otilia y espero que nunca desaparezca.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Diluvios
















Pintura: Dido, Dido, Dido.

Si en el claro de tus ojos
una tristeza diluvia,
amarillamente rubia,
de lágrimas y de enojos,
yo tengo dos besos rojos,
que siempre llevo conmigo,
por si el dolor enemigo
cerca tu vientre ondulado,
para acampar al costado
meridional de tu ombligo.

Que nada nunca te duela,
ni la nostalgia ni el llanto,
mientras yo te quiera tanto,
con este amor centinela;
traza en la noche una estela
de blanco fulgor de estío
y llama, que el beso mío
será cobijo y amparo,
candil de estrellas y faro,
cumbre de luz y navío.

Del libro de poemas Oceanario.

viernes, 21 de septiembre de 2012

MontelMAReeee






















Photo by Peter Lindbegh

La sirena y el buzo, según cuenta  
un viejo capitán de la marina,  
sostienen una historia clandestina, 
que ha capeado el Monzón y la tormenta;
cada uno del otro se alimenta 
con besos de cereal y pan de harina 
y en el fondo del mar hay una esquina
donde late la boca turbulenta.   
Fatalismo de amor, nada que nada,
la sirena encantada
bendice la ilusión de no estar sola,
y el buzo de los mares navegados,
con los labios salados,
le besa las escamas de la cola.

Del libro Oceanario.

martes, 11 de septiembre de 2012

Parolaje lunfa





















Foto: Silvina Macri