viernes, 19 de agosto de 2016

Ana

Para Ana Belén (que nunca lo sabrá)

Soné que Ana Belén se deshacía
en ovillos de sal sobre la arena
y el mar en son de pena
se llevaba las olas que traía.
Vigilia de las aguas, rebeldía
de indócil cuarentena
y un destello naval de luna llena
entintando de luces la bahía.
Todos piden por Ana,
el coro submarino de los peces
y el sol del mediodía.
Pero pasa de largo la semana,
las horas y los meses,
y no he vuelto a soñarla todavía.


(Tal vez mañana).