martes, 24 de mayo de 2016

Exigencia tribal

Indio Bravo exigir una cosa
que India Bella querer conservar,
con olor a jengibre y a rosa.
—O tener o tener. O pelear.
Con cuchillo de punta filosa
Indio Bravo pedir y mandar,
India Bella, de amor caprichosa,
debatir con el clan familiar.
Con modales de novia primera,
India Bella, de dulce manera,
intentar que Indio Bravo entender,
pero el indio, varón y machazo,
con la ley marital bajo el brazo,
obligar apellido a ceder.

lunes, 16 de mayo de 2016

La Lola (Segunda parte)

III

La Lola pena que pena
con olivares y espuma,
cante de viento y de bruma,
rumbitas de luna llena;
un beso de hierbabuena
desde su boca perfuma
y leve como una pluma
se desvanece en la arena.
Negra la tinta del pelo,
lo mismo que un tigre en celo
desangelado y cautivo.
Por desnudarla en un beso
late febril desde el hueso
el corazón con que vivo.

IV

Lola de nadie y tan mía,
por esas calles de frío,
su boca en el beso mío
rompe las claras del día;
voz de doliente afonía,
rezo campal de rocío,
como las aguas de un río
con aires de bulerías.
Lola de viento y hoguera,
puerto sin mar, hechicera
de celestial herejía;
como una fruta madura
su boca de selva oscura. 
De nadie (nadie), y tan mía.

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Fabián Perez.
Mieres - Asturias - Año 2000 (creo).

La Lola

A palo seco, la Lola,
gitana como ninguna,
como ninguna tan sola,
tan sola como la luna;
rojo temblor de amapola,
morena piel de aceituna,
arrullo de caracola
y herencia de pena bruna.
La Lola, fruto y espina,
tarde de fiesta taurina
con el tesón de la roca;
zumo de almíbar su beso,
anochecido y espeso,
que se deshace en mi boca.

II

La Lola que se deshoja
como un rosal ofendido,
desconsolado latido,
herida que la despoja;
luto de llanto y congoja
que le oscurece el vestido,
igual que un lazo tejido
con hilos de sangre roja.
La Lola, de cantaores,
rubia verbena de flores
de un recio cante gitano.
Azul temblor de rocío,
para abrigarla del frío
baste el tizón de mi mano.

Del libro Llevarás en la piel.
Pintura: Fabián Perez.

lunes, 9 de mayo de 2016

Sequía

Sobre tu piel de brote verdecido 
(frondosa de palomas y veranos), 
la savia de mis manos 

sustentará tu tallo desvalido.   
En el rumor del beso florecido 
renacerá la miel de los manzanos,
la dicha de los sueños cotidianos
y el curso del latido.

Almática porfía,
con lluvia de tu boca me alimento,

diluvio vertical de mi sustento  
tiznando un horizonte de sequía. 
Siémbrame aquí, de flores y de trino 
el verde corazón con que germino. ©

Del libro Llevarás en la piel.
Recitado en Radio UAI.

viernes, 6 de mayo de 2016

Benditas

Benditas las mujeres literatas
que escriben instrucciones de autoestima,
las que juegan al primo y a la prima
con celo de novatas,
las que mueren de amor, las insensatas
que predicen otoños de buen clima,
las que trepan al tope de la cima
copiando el equilibrio de las gatas;
benditas las que sueñan con que uno
interrumpa el ayuno
de los besos en plan de cuarentena,
las que dicen que si, que ni, quien sabe,
las que cierran sin llave
el corazón, el cuarto y la alacena.

Del libro Oceanario.
Imagen: "Lucy" / Sara Bishop.

sábado, 30 de abril de 2016

Instinto

En ti me desenredo de cardos y de espinas,
soy aire enamorado de cálida insistencia,
me llevan a tu boca pasiones clandestinas
de impúdica pendencia.
De ti traigo los ojos erectos de apetencia
y el beso irreverente de amor con que calcinas
el hambre de mis labios que liban a conciencia
la miel de tus colinas.
En ti, la piel en llamas de hogueras libertinas
en un ardor insomne de terca incandescencia
que emerge de las ruinas,
en tanto tu me quieras sin orden ni prudencia,
febril en el instinto del pulso que potencia
mis manos masculinas.

Incluído en Llevarás en la piel.

viernes, 8 de abril de 2016

Boda naval

Hoy toca cuento.

La merluza de mar y el pez espada,
cansados de jugar a la escondida,
acuerdan con firmeza sostenida
unir lecho y almohada.
La "merluccius" coral, comprometida,
febril y enamorada,
lo besa con la boca almibarada
en la orilla de sal amanecida.
¡Ah, los tiernos amantes!
(Agua tibia de mar que los contiene
en esquiva liturgia de odisea),
ponen fecha de nupcias, Dios mediante,
el diluvio que viene,
cuando baje el turbión de la marea.


Del libro Llevarás en la piel.

lunes, 28 de marzo de 2016

Miguel

A orilla de los montes, detrás de la majada 
la soledad pastora caminará a tu lado,
con una pena turbia que tizna la mirada
y un aire de tristeza sangrando a tu costado. 
De lunas mortecino, de sol aceitunado, 
el cielo de tu infancia, en alta llamarada 
renacerá del sueño del verde derrotado
como un toro de lidia que lanza su cornada.
Tu voluntad lectora será la ciudadela
donde calmar el hambre de tanta mala vida, 
en medio de sus odios la España dividida
deshojará con balas las tardes de Orihuela,
allí donde la patria de horror se desconsuela, 
se secará con versos la sangre de tu herida.

Del libro De diluvios y andenes.
Miguel: 30-10-1910 / 28-03-1942.

Palabras desde Josefina

Te faltará, Miguel, cuando te mueras,
la dulcísima voz de mi consuelo
para sembrar el ancho de tu suelo
de verdes primaveras,
y faltarán mis prisas costureras
al alba pesarosa de tu duelo,
hilvanes de la muerte, terciopelo
de espinas y tijeras.
Te faltará, Miguel, cuando el verdugo
te mezquine el penúltimo mendrugo,
la sombra de mi flaca compañía,
hambrienta como tú y abandonada,
no he de verme, Miguel, en tu mirada
ni sostendré tu mano con la mía.

Del libro De diluvios y andenes.

viernes, 11 de marzo de 2016

Ella traía


Ella traía
alcanfor de alegría
a manos llenas,
su negro pelo
era un pozo de cielo
de hierbabuena.

Jazmín liviano,
un ardor de verano
la consumía,
lágrima y ruego,
como un lazo de fuego
que la ceñía.

Tras de sus ojos
un enjambre de enojos
se deshacía;
agua de rosas
en la boca jugosa,
ella traía.

Bajo su espalda
una flor esmeralda,
de oscuro sino,
trenzaba estrellas,
desandando las huellas
de mi destino.

Eran sus senos
el infierno sereno
del penitente,
muslos de hoguera,
aguijón de la espera,
pubis urgente.

En la cintura
una fruta madura,
miel y ambrosía,
limón moreno,
de aguamiel y veneno,
ella traía.

Del libro Llevarás en la piel.

lunes, 29 de febrero de 2016

Febrero

Siempre ha sido febrero
desde el primer encuentro que tuvimos,
enjambre de los labios en racimos,
los besos del amor en el brasero,
la flecha de Cupido, el hechicero,
la hoguera tropical en la que ardimos,
allí donde los dos nos desvestimos
sin lágrimas ni fueros.
Oceánica de amor en la tormenta,
marítima y sedienta
abrevas de la savia caudalosa,
y en íntima liturgia primitiva,
voraz y en carne viva
concedes el desgaje de la rosa.

Del libro Oceanario.

viernes, 15 de enero de 2016

Pertenencia



Aquellos ojos de tristeza verde,
aliviadores de la sed y el pulso,
imperativos de un ardor de fiebre,
eran los ojos tuyos.

Aquellas manos que sembraban rosas
en el comienzo de la nueva luna,
reparadoras de las almas rotas,
eran las manos tuyas.

Aquellos pechos de maná del cielo,
dulce presagio de carnal conjuro,
brasa caliente de mis labios secos,
eran los pechos tuyos.

Aquella boca de abrigado manto,
pecaminosa de infantil ternura,
que obraba besos como Dios milagros,
era la boca tuya.

Del libro Llevarás en la piel.

miércoles, 13 de enero de 2016

Gatangamente (poema lunfa-sesual)

El gato taura del conventillo,
negra su sombra, negra la cola,
trepa al tejado de la chabola
y en la penumbra se hace un ovillo.
Ladra el perraje, loa algún grillo,
trina Carlitos en la fonola
y hay una gata que baila sola
con sus ojazos de verde brillo.
El gato taura le ronronea
una milonga canyengue y rea
con apostura de firme aplomo,
y la gatusa de piel salvaje
(garra y coraje),
 se desabrocha la piel del lomo. ©

Del libro De lunfa somos.
Dibujo: Leticia Zamora Mendez.

martes, 15 de diciembre de 2015

Crepuscular

Vestida con mis besos y desnuda
pareces una virgen de Leonardo,
igual que un dios gallardo
que en aras del amor se desanuda;
alondra en castidad, espina aguda,
de toda la tristeza te resguardo,
del crepúsculo tardo
y de la duda.
Y te miro dormir, sencilla y bella,
lo mismo que una estrella
fabulosa
sujeta a los humores de Morfeo,
y creo,
así se dormirá la rosa.


Del libro De diluvios y andenes.
Pintura: El maestro Eduardo Urculo.