viernes, 13 de abril de 2012

Casablanca



"Play it again, Sam"

En un feca bacán de Casablanca,
donde cae la mersa más cambusa,
una mina papusa
se para ante el destino y se la banca;
el trompa del café se desbarranca
a cuenta de una pena rantifusa,
resulta que la intrusa
fue dueña del amor que lo apalanca.
Después del encamote y el olvido
ella llega del brazo de un marido
que hasta ayer no tenía...
“Ya nada salvaremos del espanto,
ni siquiera París de lluvia y llanto”
(porque entonces llorabas y llovía).

Incluido en el libro De diluvios y andenes.


1 comentario:

Carlos dijo...

Jugando a reescribir Casablanca en lunfa.