viernes, 9 de marzo de 2012

El último latido

Me duele más que a nadie Miguel entre las rejas,
flaquísimo de versos al pie de su agonía,
pastor de la palabra, cuidando sus ovejas
en la penumbra fría.
La muerte se acomoda en medio de sus cejas
y tiene nombre propio el nombre de ese día,
ovillo de rencores que teje sus madejas
con negra cobardía.
Me duele más que a nadie la pena de sus ojos,
heridas y cerrojos
que cierran para siempre su verbo enardecido;
será tal vez al alba de un marzo destemplado,
el rojo de tu sangre, la lanza en el costado
y el último latido.


Del libro De diluvios y andenes.
Miguel Hernández: 30-10-1910 / 28-03-1942.